Acuerdo histórico sobre cambio climático

Acuerdo histórico sobre cambio climático

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Dos semanas de negociaciones, conducidas con maestría por la diplomacia francesa, llevaron a un resultado que plantea enormes retos para el sector energético, pero al mismo tiempo grandes oportunidades para los que apuesten por las energías limpias.

El texto, de 31 páginas en inglés (40 en castellano), vincula la suerte de las grandes potencias emisoras de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos (EE.UU.) y China, a la de las pequeñas islas del Pacífico amenazadas por la subida del nivel de los océanos.

La situación de hoy es muy distinta a la fracasada cita de Río de 1992, cuando EE.UU. se negaró a respaldar un acuerdo con el argumento que no era conveniente para su desarrollo económico

Es obvio entonces que la situación es otra y a partir del 12 de diciembre de 2015 se inicia una nueva revolución tecnológica que tendrá su base en el desarrollo de energías limpias.

Desde el punto de vista financiero el principal logro es que los países más desarrollados contribuirán con un fondo de $100.000 millones desde el año 2020 para financiar los planes de reducción de emisiones de efecto invernadero de los países en desarrollo

En nuestra opinión el hecho que recientemente el gobierno de la República Popular China, reconociera la gravedad del deterioro del medio ambiente en ese país fue determinante. China explota el carbón para suplir el 70% de su sector energético. Esto después de 35 años de revolución industrial generó emergencias ambientales en varias importantes ciudades chinas y el gobierno chino decidió tomar medidas contundentes para enfrentar este problema dando paso a las energías limpias.

La India, dio su beneplácito al acuerdo, pues debemos recordar que ese país es una potencia en innovación tecnológica.

En nuestra opinión el sector de nuevas formas de energía no contaminante se desarrollará con gran profundidad y rapidez pues se constituirá en un gran negocio.

Por otro lado, las organizaciones ecologista califican este acuerdo como un punto de partida, pues tienen muchas observaciones sobre su redacción final. Las mismas han declarado que seguirán con la lucha para que las palabras pasen a ser realidades concretas.

James Hansen, uno de los más importantes científicos que alertó con sus argumentos al congreso de EE.UU. sobre el desarrollo del cambio climático, considera que el acuerdo de París es un fraude.

En nuestra opinión la posición de Hansen es muy inexacta, porque no toma en cuenta el empuje político de todo el lobby que representan las empresas que introducirán al mercado todo el proceso de innovaciones tecnológicas vinculado a las energías limpias. 

Miguel Ramos
Economista

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