Aumento del precio del petróleo tendrá un fuerte impacto en la economía

Aumento del precio del petróleo tendrá un fuerte impacto en la economía

Como un importador neto de derivados del petróleo, Panamá no podrá escapar al impacto negativo que ya está teniendo el aumento del precio del crudo en los mercados internacionales sobre el costo de una amplia variedad de productos entre los que desatacan diversas materias primas indispensables para la producción industrial, la energía eléctrica y los alimentos.

Así definió el panorama que nos espera a los panameños durante el presente año 2017, el presidente del Colegio Nacional de Economistas, Olmedo Estrada, durante su participación en el foro “Panamá, hub de energía: Apostando al futuro”, en el que comenzó su intervención destacando que desde que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) alcanzó un acuerdo para reducir la producción de crudo, este producto básico ha registrado un incremento de 25% en su precio, el cual se espera que alcance  en los próximos meses los $54,25 por barril, muy por encima del precio promedio del año anterior.

Indicó que en el caso de Panamá, que carece de yacimientos de petróleo e incluso de refinerías, el incremento del precio del petróleo pondrá en jaque a toda la economía, ya que se traducirá en un aumento de los precios de todos los bienes y servicios que demanda la población.

Estrada destacó que la situación se complica aún más porque se prevé que la demanda mundial se elevará en un 60% antes de 2030, debido al rápido crecimiento de economías emergentes como China e India y a una falta de capacidad de refinamiento, lo que convierte el precio del crudo en uno de los más volátiles e imprevisibles de la economía mundial.

Agregó que esto tiene un impacto negativo en el costo de granos como el maíz, la soya y el trigo, algunos de los cuales son utilizados en la producción de combustibles alternativos, lo que se traducirá en un aumento en el costo de los cereales y las carnes, así como en el precio de insumos agrícolas como fertilizantes, fungicidas y plaguicidas, impactando negativamente en el precio de los alimentos.   

Una tendencia a la que hay que sumar el incremento del costo de los insumos industriales para la producción de envases de plástico, cartón, papel, fósforos, pinturas, detergentes, insecticidas, acero, caucho y otros productos, así como el costo de la energía eléctrica.

Estrada destacó que estos incrementos no podrán ser absorbidos por los productores agropecuarios ni por las industrias locales, por lo que a corto y mediano plazo su impacto será transferido al precio de los bienes y servicios que demanda la población, empujando el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es el indicador a través del cual se mide la inflación en el país, por encima de 0,7% registrado el año pasado.

Por su parte, Daniel Mina, jefe del Departamento de Normas Técnicas de la Autoridad de los Servicios Públicos (Asep), cerró el foro de Capital Financiero, presentando una iniciativa que busca establecer reglas claras para regular la producción de energía para el autoabastecimiento.

Mina recordó que hace algunos años cuando se registró una crisis en el suministro de energía debido a la extensión de la estación seca, se incentivó a las empresas privadas a utilizar sus plantas de generación de electricidad para autoabastecerse y así evitar posibles racionamientos de energía, lo que puso en evidencia que las autoridades desconocían cuántas plantas de ese tipo existían en el país, su capacidad de generación y su ubicación.

Ante esta realidad se ha desarrollado una reglamentación que busca incorporar a la red eléctrica las plantas de media y alta tensión que están en manos de las empresas privadas que tengan interés de satisfacer sus necesidades de energía, utilizando fuentes renovables y de aportar la energía excedente al mercado nacional.

Mina señaló que esta nueva reglamentación establece como restricción, que el cliente no podrá cobrar por el excedente de energía entregada a la distribuidora en el punto de conexión, la cual exceda el 25% de la capacidad de placas de los generadores y/o inversores eléctricos por las 8.760 horas del año.

Agregó que esta norma favorecerá a un gran número de comercios que han optado por utilizar la energía solar para suplir su demanda de energía, así como el desarrollo de nuevas iniciativas como las plantas de generación de energía a base de biogás producido con estiércol de ganado vacuno o porcino, iniciativas que ya se adelantan en algunas fincas del país.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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