Banco Mundial prevé un repunte del 2,7 % en el crecimiento económico global

Ubica a Panamá como la economía de mayor crecimiento en América Latina y el Caribe con 5,4%

El Banco Mundial aseguró en un informe publicado este martes que tras los bajos niveles registrados el año pasado con posterioridad a la crisis, para 2017 se prevé un 2,7% de moderada aceleración en el crecimiento económico mundial, en un contexto en el que disminuyen los obstáculos a la actividad de los exportadores de productos básicos en los mercados emergentes y las economías en desarrollo, al tiempo que se mantiene sólida la demanda interna entre los importadores.

Según el informe del Banco Mundial, Perspectivas económicas mundiales, en las economías avanzadas se espera que el crecimiento repunte hasta el 1,8% en 2017. El estímulo fiscal en las principales economías, y en particular en Estados Unidos (EE.UU.), podría generar un crecimiento interno y mundial más rápido que el previsto, aunque una creciente protección comercial podría tener efectos adversos.

Este año, el crecimiento en el conjunto de los mercados emergentes y las economías en desarrollo debería recuperarse hasta un 4,2% respecto del 3,4% del año que acaba de finalizar, con un aumento moderado de los precios de los productos básicos.

 No obstante, la incertidumbre derivada de la orientación de las políticas de las principales economías ensombrece esta perspectiva. Un periodo prolongado de vacilación podría dilatar el lento crecimiento de la inversión que está refrenando a los países de ingreso bajo, mediano y alto.

Tras años de niveles desalentadores de crecimiento mundial, observamos esperanzados mejores perspectivas económicas para el futuro, manifestó Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial. Es el momento de aprovechar ese impulso e incrementar las inversiones en infraestructura y en las personas. Se trata de un paso esencial para acelerar el crecimiento económico sostenido e inclusivo necesario para poner fin a la pobreza extrema.

En el informe se analiza el preocupante debilitamiento que ha experimentado recientemente el crecimiento de la inversión en los mercados emergentes y en las economías en desarrollo, que representan un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) a nivel global y aproximadamente tres cuartos de la población mundial y de los pobres del mundo. El crecimiento de la inversión disminuyó al 3,4% en 2015 respecto del promedio del 10% registrado en 2010, y es posible que se haya reducido otro medio punto porcentual el año pasado.

La ralentización del crecimiento de la inversión es, en parte, una corrección de los elevados niveles previos a la crisis, pero también es reflejo de los obstáculos a los que han tenido que hacer frente las economías emergentes y en desarrollo, como precios del petróleo bajos (para los exportadores), menor inversión extranjera directa (para los importadores de productos básicos) y, de manera más general, las cargas de la deuda privada y el riesgo político.

Podemos ayudar a los Gobiernos a que ofrezcan al sector privado más oportunidades de inversión, con la confianza de que el nuevo capital que genere pueda incorporarse a la infraestructura de la conectividad mundial, afirmó Paul Romer, primer economista del Banco Mundial. Sin calles nuevas, el sector privado carece de incentivos para invertir en el capital físico que son los edificios nuevos. Sin un espacio de trabajo nuevo conectado con nuevos espacios para vivir, los miles de millones de personas que desean incorporarse a la economía moderna perderán la oportunidad de invertir en el capital humano que se deriva de la formación en el empleo.

Gracias a la progresiva recuperación de los precios de los productos básicos, y a medida que Rusia y Brasil retoman la senda del crecimiento tras sus respectivas recesiones, para 2017 se prevé una expansión del 2,3% en la actividad de los exportadores de productos básicos en los mercados emergentes y las economías en desarrollo, tras el aumento prácticamente inapreciable del 0,3% en 2016.

Este año, por el contrario, los mercados emergentes y las economías en desarrollo importadoras de productos básicos deberían crecer al 5,6 %. Por lo que respecta a China, se prevé que prosiga una desaceleración ordenada del crecimiento a una tasa del 6,5 %. Sin embargo, las previsiones generales para los mercados emergentes y las economías en desarrollo se ven atemperadas ante la apatía del comercio internacional, la moderación de la inversión y la fragilidad del crecimiento de la productividad.

Perspectivas de EE.UU.

Entre las economías avanzadas, se espera que el crecimiento en EE.UU. repunte al 2,2% a medida que el crecimiento de la producción y la inversión cobren impulso tras un 2016 débil. En el informe se analiza cómo el estímulo fiscal propuesto y otras iniciativas de políticas en EE.UU. pueden repercutir en la economía mundial.

Dado el enorme papel que desempeña EE.UU. en la economía mundial, los cambios en la orientación de las políticas pueden dar lugar a una reacción en cadena a nivel mundial. A corto plazo, unas políticas fiscales más expansivas en EE.UU. podrían suponer un crecimiento mayor en ese y otros países, pero los cambios en materia comercial y en otras políticas podrían neutralizar esos beneficios, dijo Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas de Desarrollo Económico del Banco Mundial. Un elevado nivel de incertidumbre en las principales economías también podría repercutir negativamente en el crecimiento mundial.

 

América Latina y el Caribe

Las proyecciones indican que América Latina volverá a crecer a tasas positivas en 2017 y crecerá un 1,2 por ciento. Se prevé que los precios de los productos básicos se estabilizarán y se recuperarán gradualmente en el mediano plazo, lo que proporcionará un grado moderado de alivio a los países de la región que exportan dichos productos.

Según los pronósticos, Sudamérica saldrá de la recesión en 2017. Se prevé que en Brasil la economía crecerá en un 0,5% al disminuir las limitaciones internas; al mismo tiempo, la aplicación de medidas de consolidación fiscal y el fortalecimiento de la inversión respaldarán el crecimiento en Argentina, que según los pronósticos crecerá en un 2,7% este año. Colombia, que según las previsiones crecerá en un 2,5%, y Ecuador, que según lo previsto sufrirá una contracción del 2,9%, seguirán padeciendo dificultades a raíz de los escasos ingresos fiscales derivados de los bajos precios del petróleo. La República Bolivariana de Venezuela sigue sufriendo graves desequilibrios económicos y según los pronósticos registrará una contracción del 4,3% este año.

Las perspectivas de la subregión de México y América Central, que crecerá a una tasa del 2,1% en 2017, son relativamente mejores que las de Sudamérica, aunque las expectativas de crecimiento se han deteriorado en el segundo semestre de 2016. Panamá por su parte crecerá un 5,4% según las estimaciones del Banco Mundial, ubicándose como el país con la mayor tasa de crecimiento interanual de América Latina y el Caribe.

En México, se prevé que la inversión disminuirá en 2017, a raíz de la incertidumbre política en EE.UU., lo que contribuirá a una pequeña desaceleración del crecimiento, que quedará en 1,8%. No obstante, se considera que en este país el consumo privado será más sólido, gracias a la baja inflación, el bajo nivel de desempleo, el aumento de los salarios reales y el gran caudal de remesas. Las monedas débiles podrían dar un impulso competitivo a las exportaciones de la subregión, pese a que las condiciones mundiales no propician un crecimiento vigoroso del comercio internacional.

En el Caribe se prevé un crecimiento a un ritmo estable de 3,1%. Según los pronósticos, el crecimiento en República Dominicana, la economía más grande de la subregión, se reducirá al 4,5% a medida que disminuyan los gastos del Gobierno tras la terminación de los proyectos de construcción de gran escala.

Hitler Cigarruista
Capital Financiero

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