Continúa abierta la polémica sobre la reforma al sistema de pensiones

Continúa abierta la polémica sobre la reforma al sistema de pensiones

San Salvador, Viernes 22 de febrero de 2013. Jubilados asisten al INPEP donde entregan documentos para recibir sus penciones por retiro laboral. Foto EDH Lissette Monterrosa

El tema de las pensiones viene siendo una cuestión muy problemática desde hace mucho tiempo. Cuando el sistema de reparto, que estaba a cargo del Estado, entró en serios problemas de sostenibilidad se pasó al sistema de administración privada; y hoy, cuando el Estado se halla de nuevo en gravísimos problemas para honrar sus responsabilidades previsionales y sobre todo cuando está ante una escasez financiera verdaderamente crítica, se vuelve a plantear la reforma del sistema, para pasar eventualmente a uno mixto, en el que buena parte de los ahorros de los cotizantes sería administrada en el sector público. Todos estos han sido y son movimientos que más que propender a una verdadera y segura gestión de los intereses ciudadanos están determinados por el interés gubernamental, que, para decirlo sin tapujos, quisiera poder disponer de los fondos previsionales para sus propias necesidades de coyuntura. Se anuncia que en estos días pasará a la Asamblea Legislativa la propuesta gubernamental para el cambio de sistema, y ahí se prevé un debate muy intenso al respecto. Pero como la cosa se decidirá en definitiva, según se prevé por la experiencia acumulada en casos del mismo rango y significación de éste, por la aritmética legislativa, lo que habría que demandar y esperar es que dicha aritmética no vaya a responder a entendimientos opacos ni a maniobras ocultas, y mucho menos que vaya a darse un madrugón de los que hay tantos ejemplos deplorables. Este es un punto realmente trascendental para mantener el buen orden dentro del sistema nacional, y lo prudente hubiera sido, desde el principio, asumir responsablemente el enfoque técnico, para a partir de ahí hacer los ajustes que recomendara la realidad, todo ello en el marco de la debida transparencia. Todo mecanismo, de la índole que sea, requiere revisiones periódicas para mantenerse en condiciones saludables; y esto es más necesario aún cuando se trata de esquemas y estructuras que envuelven y afectan múltiples intereses. En el caso del sistema de pensiones, el interés principal debe ser el de los cotizantes y jubilados, ya que es su ahorro acumulado el que está en juego. Personalizar dicho ahorro es una de las ventajas del sistema actualmente vigente. Si todo se mete en una bolsa que está en poder del Estado no hay ninguna seguridad de que en definitiva habrá lo suficiente para honrar lo que corresponde a cada quien. Y esto se complica todavía más cuando consideramos que el Estado se halla en condición crónica de insuficiencia fiscal, queriendo hacer uso de cuanto recurso tenga a la vista para cubrir su gasto básico, ya que ni para éste le alcanza por la insuficiencia de los ingresos en razón de la irresponsabilidad del gasto. En estos momentos, una de las fallas visibles del sistema es que el Estado recoge una buena cantidad de los fondos previsionales a un interés bajísimo; y si aun así se las está viendo a palitos, ya puede cualquiera imaginar lo que estaría tentado a hacer cuando tenga a su disposición una buena parte de dichos recursos. En realidad, el problema de fondo no es hoy de pensiones sino de sostenibilidad de las finanzas públicas; y en tanto no se asuman la disciplina y la austeridad en las dimensiones que se requieren lejos de resolver problemas éstos se seguirán acumulando y complicando cada vez más. Todos tenemos que demandar sensatez y buen juicio en los diversos ámbitos de nuestra aguda problemática. Y en esta cuestión tan delicada hay que demandarlo con mayor apremios.

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