Diáspora venezolana

Diáspora venezolana

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Y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra, expresa 2 Crónicas 7:14. Impresionante la jornada de oración que realizaron hace un par de semanas los venezolanos en Panamá, clamando a Dios por su país y su gente.

La añoranza por la tierra natal y el amor de los seres amados que han quedado en Venezuela, cubrió de lágrimas los rostros de niños, jóvenes y adultos. Los panameños no hemos vivido un éxodo de la magnitud de los venezolano, lo más cercano a ello fue la salida de varias familias (principalmente políticos) a finales de la década de los 80 a causa del gobierno militar, regentado en dichos años por Manuel Antonio Noriega.

Tampoco somos un pueblo dado a emigrar en masas a otros tierras, incluido el Sueño Americano. Hace más de 25 años un empresario local me dijo, envié a mis hijos a estudiar a Estados Unidos, pero ellos deben regresar a Panamá. Gracias a Dios por nuestro país, tierra de bendición para todas las naciones.

El sábado 27 de agosto en La Chorrera conocí a tres humildes venezolanos. Uno de ellos muy joven, otro de más de 30 años y otro de 50 años, aproximadamente. El de más de 30 años fue quien conversó más y señaló que tiene tres meses de estar en Panamá y trabajó para un empresario que los levantaba a las tres de la madrugada y descansaban de su jornada a las 11 y hasta doce media noche.

Al preguntarle sobre su familia indicó que dejó en Venezuela siete hijos. ¿Por qué tienen tantos hijos? Es la tradición en la familia, tener muchos para que luego lo apoyen. El mayor ya es abuelo y dos hijos permanecen en el país suramericano. No tuve la oportunidad de conversar con el joven debido a que estaba trabajando. Estos tres venezolanos, trabajaban lavando autos, recibiendo el 40% por cada vehículo. Donde un auto sedán paga en promedio $5.

En mi caso personal, he observado que los primeros venezolanos que llegaron a Panamá (hace unos 15 a 20 años), exhibían ser de ingresos medios y altos. Empresarios e inversionistas, pero actualmente, llegan al territorio panameño muchos jóvenes de ingresos bajos.

Los que tienen mayores recursos económicos, ingresan a universidades privadas a estudiar diplomados y hasta una nueva carrera profesional. Los cuales prefieren estar en la ciudad capital y buscan obtener plazas de trabajos bien remuneradas. No así los demás que trabajan como ayudantes en lo que le venga a la mano.

¿Qué podemos aprender del éxodo de los venezolanos? Desde mi opinión, dar gracias a Dios por nuestro Panamá y ser solidario con los pueblos en situaciones difíciles. A su vez, los propios venezolanos deben resolver su situación política y económica, y aplicar lo que dice la Palabra de 2 Crónicas 7:14.

José Hilario Gómez
jgomez@capital.com.pa
Capital Financiero

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