Educación y seguridad

Educación y seguridad

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El inicio del año escolar no sólo debe ser un asunto del Ministerio de Educación, los estudiantes, padres de familias y educadores, sino que debe figurar en la agenda de los organismos de seguridad, para evitar que la violencia entre pandillas se siga trasladando a los colegios.

En ese sentido, los estamentos de seguridad deberán contar con algún plan o estrategia para evitar que los delincuentes se cuelen en los planteles y conviertan los centros de estudios en nuevos campos de batalla y de la lucha de territorios.

En años anteriores se han dado varios avisos en esa dirección, por lo que las autoridades conocen perfectamente la situación.

No se puede seguir esperando que sucedan los hechos para entonces reaccionar. Hay que tomarles la delantera a los criminales y eso se logra con estrategias y planificación.

El cumplimiento de los compromisos de las actuales autoridades de transformar el sistema educativo panameño, pasa por que los centros de estudios sean lugares seguros, en donde los docentes y estudiantes no sientan que sus vidas están en peligro cada día.

De acuerdo con cifras oficiales, en el país operan unas 250 pandillas, que aglutinan a unas 4.000 personas de diferente sexo.

Las estadísticas también dan cuenta que en el 2015 se cometieron 493 delitos, un 22% menos que al año anterior, pero esto no puede llevar a bajar la guardia, por el contrario hay que redoblar los esfuerzos para que las cifras sigan disminuyendo.

Una de estas medidas tiene que ver con una mayor vigilancia policial en los centros educativos, que se han convertido en lugares atractivos para los delincuentes.

Hay que recordar que más de un estudiantes ha sido sorprendido con armas de fuego dentro de los colegios, por lo que las autoridades de seguridad no pueden estar indiferente ante esta situación.

Su deber, en esta oportunidad, debe ir más allá de reprimir los actos de protestas, tienen que tomar acciones contundentes contra el crimen organizado, que intenta tomarse los centros escolares, principalmente los localizados en los barrios más pobres del país.

Ya han señalado expertos en materia de seguridad, que para enfrentar la delincuencia se requiere implementar nuevas estrategias e incrementar la presencia de policías en las calles.

En este esfuerzo por mejorar la educación, para que más panameños puedan mejorar su calidad de vida, se requiere de la participación de todos, incluida la Policía Nacional.

De nada vale que se gasten millones en capacitar a docentes en el extranjero o se construyan nuevos planteles educativos, si los centros educativos no son debidamente protegidos y no se logra identificar y castigar a los promueven el caos y la violencia.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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