El desafío del reloj

El desafío del reloj

16 Marzo 2014  Bogot·. El candidato presidencial del Partido Alianza Verde, Enrique Pealosa, habla de sus proyectos para Colombia, los resultados obtenidos el pasado 9 de marzo y de las problem·ticas del pas.(FOTOS COLPRENSA- RAL PALACIOS).

Que la llegada de Enrique Peñalosa a la Alcaldía de Bogotá ha estado acompañada de críticas de sus opositores, no le debió causar sorpresa a nadie. Al fin y al cabo, el burgomaestre siempre ha sido una figura política que genera odios o amores, como lo demostró la pasada campaña electoral. Si a lo anterior se suma que su victoria terminó con 12 años de gobiernos de izquierda en el Distrito, el cóctel para un ambiente enrarecido está servido.

Tanto el Polo Democrático como el petrismo construyeron sus discursos triunfadores en el 2003, el 2007 y el 2011, en contraposición al modelo de ciudad del actual alcalde. Es precisamente la agenda peñalosista de movilidad, espacio público, seguridad e infraestructura -que por más de una década fue derrotada en las urnas- la que los capitalinos decidieron que regresara al Palacio Liévano.

En movilidad, el metro concentra la mayor intensidad de los ataques. La recién posesionada administración se inclina por una primera línea elevada, en vez de subterránea como el proyecto impulsado por el gobierno anterior, con un pequeño ajuste que la extienda hasta Mosquera o Soacha. Para contradictores como el senador Jorge Robledo, estas decisiones son irresponsables y atropelladas, mientras que Gustavo Petro afirmó que al finalizar su mandato este sistema estaba a punto de comenzar su construcción.

Peñalosa ha señalado que la infraestructura será crucial en su gestión. En otras de las iniciativas que impulsa choca con su antecesor, como en reactivar la avenida conocida como ALO. En las relativas a la financiación, ha desatado el debate al hablar de peajes urbanos.

Motivos para polémica en campos varios tampoco faltan. El decreto sobre la altura de los edificios, el asunto de las basuras, o el futuro de la reserva Van Der Hammen, forman parte de la lista.

Además, están los anuncios en estas primeras dos semanas de gestión, que incluyen atención a 100 puntos críticos de inseguridad y a igual número de parques, una intervención en TransMilenio, una alianza con el Ministerio de Vivienda para construir 30.000 nuevas casas y cambios en los diseños de la troncal de la Avenida Boyacá.

La nueva administración denunció así mismo que en los últimos días del año pasado se amarraron muchos contratos y que la ciudad se recibía desbarajustada. El recorte de gastos del 20%, ordenado por la Secretaría de Hacienda, presumiblemente tiene que ver con el ánimo de poner orden.

Aunque es normal que los gobiernos entrantes pongan el espejo retrovisor, no es usual que los que entregaron el cargo pasen tan pronto al ataque. Pero esa ha sido la actitud de Petro, quien comenzó por las redes sociales a hacer comentarios hostiles que dan el tono sobre lo que puede venir.

Para los seguidores del exalcalde, esta línea de ataques no es más que replicar, desde la oposición, lo que, según ellos, sufrió la alcaldía anterior en los últimos cuatro años. Cabe recordar que el divorcio entre la mayoría de los capitalinos y el exgobernante fue un proceso de varios meses, que se alimentó de su estilo pendenciero y de profundos problemas de ejecución. La pregunta que queda es, entonces, si el camino de la retaliación política es el que conviene a una ciudad que votó por un cambio en octubre.

Por ahora, la desconexión entre críticos acérrimos y los bogotanos es evidente. Mientras la ruidosa oposición rechaza desde ya todo anuncio del nuevo gobierno distrital, los ciudadanos esperan que la promesa de darle un vuelco a la metrópoli se traduzca pronto en logros tangibles. Más que esas tempraneras posturas, el mayor desafío del alcalde Peñalosa es el reloj, pues con tan altas expectativas, la necesidad de anotarse victorias tempranas y de comunicar un nuevo estilo de gobierno se hace más apremiante. Las críticas a la gestión llegarán, a su debido tiempo.

Editorial del diario Portafolio de Bogotá, Colombia, del viernes 15 de enero de 2016

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