El fideicomiso como opción para la administración de su patrimonio

El fideicomiso como opción para la administración de su patrimonio
Como padres deseamos proteger nuestro patrimonio.

Mucho hemos escuchado hablar sobre las Fundaciones de Interés Privado como opción para proteger y administrar nuestro patrimonio. Sin embargo, dejamos por fuera la opción del Fideicomiso porque en nuestro país aún no hemos comprendido las bondades de esta figura legal.

Si bien la Fundación de Interés Privado es una excelente opción legal, no necesariamente es la mejor opción para todos.  Para determinar si a usted le conviene un Fideicomiso versus una Fundación de Interés Privado lo primero que debe hacer es definir muy bien sus objetivos y pensar qué quisiera que ocurra con su patrimonio luego de la muerte.

Como padres, en vida, deseamos proteger nuestro patrimonio, hacerlo crecer y que una vez ya no estemos, el mismo sea transferido de forma ordenada y distribuido de la forma que lo hemos pensado y planeado.  

Para un mejor entendimiento, paso a definir el Fideicomiso: “El Fideicomiso es un acto jurídico en virtud del cual una persona llamada fideicomitente transfiere bienes a una persona llamada fiduciario para que los administre y disponga de ellos en favor de un fideicomisario o beneficiario que puede ser el propio fideicomitente.” Definición, según Artículo 1 de la Ley 5 de 1984, la cual regula la figura del Fideicomiso en Panamá.

Como padres, en vida, deseamos proteger nuestro patrimonio, hacerlo crecer y que una vez ya no estemos, el mismo sea transferido de forma ordenada”.

El Fideicomitente es la persona, ya sea natural o jurídica, que constituye el fideicomiso y este a su vez puede ser el beneficiario o bien como Fideicomitente recibir en vida los réditos de los activos administrados bajo el Fideicomiso y dejar claras instrucciones de quien o quienes serán sus beneficiarios al fallecer.

Tanto la Fundación de Interés Privado como el Fideicomiso son esquemas que reemplazan el testamento permitiendo que nuestra voluntad se ejecute de forma inmediata según lo estipulemos en el Reglamento, en el caso de la Fundación de Interés Privado, y en un Contrato en el caso del Fideicomiso. Ambas opciones ofrecen protección del patrimonio contra secuestros y embargos porque los bienes son transferidos directamente a la figura legal escogida y dejan de ser propios.  

La Fundación de Interés Privado tiene Personería Jurídica, al igual que una sociedad anónima, y se establece a través de un Acta Fundacional la cual se registra en el Registro Público.  En el caso de la Fundación de Interés Privado, el Fundador dueño de los bienes, mantiene la administración de los mismos a través de un Consejo Fundacional que puede estar conformado por el Fundador y dos personas adicionales de su confianza. Este Consejo se asemeja a la Junta Directiva de una sociedad anónima. Es por esta razón que se dice que la Fundación de Interés Privado es un híbrido entre las sociedades anónimas y los fideicomisos.

En el caso del Fideicomiso, éste queda constituido a través de un “Contrato de Fideicomiso” el cual tiene carácter privado y el dueño de los bienes traspasa los mismos al fideicomiso para ser administrados por un Fiduciario. En Panamá existe un número importante de Compañías Fiduciarias, unas relacionadas a bancos, otras a firmas de abogados y otras independientes a estos, las cuales cuentan con licencia fiduciaria emitida por la Superintendencia de Bancos de Panamá, entidad que regula el negocio de Fideicomiso en nuestro país.

A continuación, quiero dar ejemplos de casos en los cuales es más conveniente el fideicomiso:

1. Para el cliente que busca privacidad o confidencialidad. Al ser un contrato privado y tener los bienes a nombre del Fiduciario; el Fiduciario puede abrir cuentas bancarias y de inversión con cualquiera institución que el Fideicomitente escoja, y las cuentas aparecerán a nombre del Fiduciario seguida por una nomenclatura que identifique al fideicomiso. Es importante recalcar que los bienes cedidos al Fideicomiso constituyen un patrimonio separado al patrimonio del Fiduciario, es decir, no le pertenecen al Fiduciario ni forman parte de sus activos.

2. Padres con hijo(s) con discapacidad. En este caso, los padres liberan de esta responsabilidad a hermanos y demás parientes, traspasando dicha responsabilidad a un profesional para que se encargue de la administración de los gastos de este hijo, una vez los padres ya no estén.

3. Para adultos mayores que dependen de terceras personas para su cuidado. Al traspasar los bienes a un Fiduciario, disminuye el riesgo de que le roben y se aseguran que todos los gastos estén cubiertos de forma oportuna sin tener que usted asumir esa responsabilidad.

4. Hijo(s) con problemas de adicción. Tener a una persona con adicción en la familia le afecta no solamente a los Padres, sino también, a los hermanos dándose casos en que la familia ya no puede convivir bajo el mismo techo de la persona con adicción. El Contrato del Fideicomiso puede estipular la administración del patrimonio separado al de los padres y definir una renta para asegurarle una vida digna a la persona con la adicción y que los gastos sean pagados directamente por el Fiduciario, eliminando así el riesgo del mal uso de los fondos.

5. Hijos de diferentes matrimonios. El Fideicomiso le permite de forma confidencial separar el patrimonio de la manera más conveniente para cada uno de los hijos.

A lo largo de mi carrera como banquera, especializada desde hace más de 25 años en la Administración de Patrimonios, me ha tocado ver toda clase de casos: testamentos que son imputados por un familiar, que terminan en pleitos por años, y que en ocasiones los herederos mueren sin haber resuelto el tema; otros conscientes de esto último prefieren negociar y quedarse con menos activos, en vez de quedar con nada.

Sin lugar a duda, es importante planificar el futuro y pensar en las personas que dependen de nosotros una vez ya no estemos. Es por esta razón que es muy importante contar con una figura legal que proteja nuestro patrimonio, su uso, que permita incrementarlo, y poder transferirlo de forma ordenada. Ya sea un Fideicomiso o una Fundación de Interés Privado, serán sus necesidades particulares las que definirán cuál figura es más conveniente para usted.

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