El valor de la reputación

El valor de la reputación

CIUDAD PANAMA

Panamá enfrenta como país, una crisis de reputación, no hay duda de ello. No es un problema nuevo, pero tampoco hay cura para que a futuro no se tenga que enfrentar situaciones como la actual. Ante ello, surgen múltiples preguntas: ¿Qué hacer para defendemos? o ¿cómo limpiar las manchas y salir limpios de todas las acusaciones?

Veamos dos pensamientos que abordan el tema. El filósofo Sócrates (470 a.c.) expresó que el modo de adquirir una buena reputación es esforzarse en ser lo que se desea parecer y por su lado, la Biblia dice en el libro de Proverbios 22:1 que de más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.

Del pensamiento de Sócrates, podemos inferir que cada persona, sociedad, empresa, organización y país deben ir más allá que desear una buena reputación, tienen que trabajar en ella con hechos concretos, no solo con palabras retóricas.

En el caso de nuestro amado país, desde hace varios años, estudios locales y externos han identificado debilidades en instituciones de justicia en lucha contra males como: Corrupción y falta de transparencia en la gestión pública. También organismos internacionales, entre ellos; la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) cuestionan de Panamá su falta de compromiso en la lucha contra el lavado de activos y financiamiento del terrorismo.

Escándalos como los Papeles de Panamá, generado por la filtración de documentos de la firma Mossack Fonseca y la inclusión en la Lista Clinton del conglomerado empresarial Waked International, S.A. (Wisa), con más de 68 empresas y presencia en 11 países, ha colocado al país en el ojo de la tormenta.

¿Cómo enfrentar la crisis y mitigar el impacto en la reputación de Panamá y sus instituciones, principalmente las del sector financiero? Un sentimiento nacionalista ha surgido entre los panameños para resistir la crisis de reputación, si bien piden a las autoridades actuar con vigor contra la corrupción, la delincuencia y las empresas que utilicen el país para cometer ilícitos.

El más humilde campesino de nuestro país como para el mayor letrado de los panameños, es sabido que construir un buen nombre toma tiempo, sacrificio y tenacidad en hacer lo correcto, lo bueno y caminar con plena transparencia. Y solo basta un minuto para que se pierda.

Como afirma el proverbio de Salomón, el buen nombre tiene mayor valor que las muchas riquezas y la buena fama que la plata y el oro. Todas las gestiones que hacemos los panameños para mantener el buen nombre y la fama del país son buenas, son positivas, pero más allá de las palabras y buenos deseos, el país requiere hechos. Ser lo que se desea parecer: Panamá, hub logístico de América, así como hub tecnológico y hub educativo.

Es necesario que los panameños trabajemos con transparencia, cero tolerancia a la corrupción y actuar con justicia en cada uno de nuestros actos. Dios bendiga a Panamá.

José Hilario Gómez
jgomez@capital.com.pa
Capital Financiero

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