La buhonería

La buhonería

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La decisión del alcalde del distrito de Panamá, José Blandón, de tratar de poner orden en el tema la buhonería es una medida aplaudible, ante la forma desordenada con que ha ido creciendo esta actividad, afectando no sólo la estética de la ciudad, sino la libre circulación vehicular y de los transeúntes.

Entendemos que todos tienen derecho a ganarse la vida, pero todo debe hacerse con orden y dentro de lo que establecen las leyes.

Hay que rescatar las aceras de Calidonia y la Peatonal de la Avenida Central, en el corregimiento de Santa Ana, en especial por el sector de Calle 17, donde los transeúntes tienen que disputarse las calles con los automovilistas, porque las aceras están tomadas por una gran cantidad de kiosco de buhoneros, muchos de ellos insalubres.

La acción de la comuna capitalina no debe quedar allí, hay que reubicar a los buhoneros que cuentan con los permisos correspondientes y a los operan de forma ilegal sacarlos de la actividad.

Pero, no sólo se necesita la intervención del Municipio, también debe participar el Ministerio de Salud, ya que en muchos de los casos se venden comidas y alimentos sin la debida medidas higiénicas, poniendo en peligro la salud de muchas personas.

El Plan de rescate urbano que adelanta las autoridades municipales debe ser integral y también debe regular a los kioscos improvisados de venta de comida que se habilitan en horas de la noche en diversos puntos de la ciudad y muy especial en la Vía España.

Poner orden en la buhonería es una medida que también deben aplicar los alcaldes de San Miguelito, Arraiján y La Chorrera, en donde este tipo de actividad, no solo se ha tomado las aceras, sino también los puentes elevados.

La buhonería es una actividad legítima, pero no se puede seguir practicando de la forma desordena como se ha estado haciendo hasta ahora, porque no solo afecta a las comunidades, sino a los propios comerciantes.

Por lo que es necesario que se establezcan requisitos, para evitar los abusos y que se siga perjudicando a terceros.

Ojalá a futuro se pueda establecer un mercado de buhonería como se han hecho en otros país, los que además se han convertido en atractivos turísticos, generando ingresos importantes a los que practican en esta actividad, mucho más de lo que pueden ganar en carpas improvisadas y sin ningún elemento estético como ocurre en la actualidad en Panamá.

El Acuerdo 25 de 14 enero de 1999, establece que para instalar un kiosco o puesto de venta fijo o ambulante de mercancías, comidas, refrescos, frutas, legumbres, verduras u otros artículos, los interesados deben solicitar el aval a la Junta Comunal del corregimiento donde funcionará y posteriormente deben remitirlo a la Alcaldía correspondiente,  quien emitirá el permiso respectivo. Es hora de hacer cumplir las normas, y para ello se requiere que las autoridades jueguen su papel.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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