La economía del cuidado

La economía del cuidado

Young businesswoman working on table in office room and looks stressful

La economía del cuidado es un concepto reciente y se refiere al valor económico de los bienes, así como de las actividades que permiten a las personas alimentarse, educarse, estar sanas y vivir en un ambiente adecuado. Considerarlo es valioso para medir a esa población que ejerce un trabajo no remunerado que es invisible en la economía y cuyo aporte es vital.

Este costo se ha quedado fuera de la medición en las economías al salir de la esfera del mercado, situación que refuerza su baja valoración social. En adición, este cuidado se asocia mayormente a las mujeres, ante la asignación de roles sociales, donde los hombres se dedican al trabajo formal y las mujeres se dedican al cuidado del hogar con las múltiples tareas que ello implica.

Es por lo anterior, que su visibilización a través de la medición se hace cada vez más importante. En el documento Economía del cuidado en América Latina (elaborado por el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), se brinda información sobre el tiempo dedicado al trabajo no remunerado, mediante la carga de trabajo en seis países latinoamericanos (Argentina, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México y Uruguay). De acuerdo con los resultados, las mujeres trabajan entre 4-7 horas en actividades no remuneradas, mientras que los hombres se dedican a ellas entre 1-3 horas. Vale la pena destacar que la mayor cantidad de horas de trabajo no remunerada masculina se vio en Guatemala, debido a un fenómeno explicado por la magnitud de trabajo agrícola no remunerado que se realiza en este país.

Panamá no se incluyó en el estudio citado, pero se cuenta con la Encuesta del Uso del Tiempo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec), que facilita información valiosa sobre el tiempo que dedica la población. Dicha encuesta muestra que los hombres dedican más tiempo al trabajo, lo que está estrechamente vinculado con el hecho de que su participación en el mercado laboral es superior que a otras actividades relacionadas con el hogar.  Mientras que la mujer dedica más su tiempo en actividades relacionadas al hogar tales como: Necesidades personales, aseo de vivienda, arreglo de ropa, compras, cuidado de menores, de enfermos y discapacitados, así como la familia y sociabilidad. Es evidente que la mujer se dedica a otras actividades relacionadas con el hogar, sin ser consideradas en las estadísticas oficiales como ocupadas, ni son reconocidas monetariamente, hecho que fractura más las brechas de género.

Ciertamente, la participación laboral de las mujeres panameñas ha aumentado, pero en comparación con los hombres aún hay mucho que avanzar. Como ejemplo de ello, se encuentra el indicador de la participación laboral femenina del Foro Económico Mundial (porcentaje de mujeres que participan en el mercado laboral, entre el porcentaje de hombres que participan en el mismo), donde Panamá ha mostrado baja competitividad, ubicándose en las últimas posiciones en la clasificación (2015 ocupó la posición 113/144 economías).

En el contexto mundial, las mujeres han aumentado su participación laboral, pero sigue sin contabilizarse el trabajo no remunerado que realizan en el hogar. Sería interesante poder medir no solo el impacto de sus actividades relacionadas a sus hogares, sino el impacto que sus aportes tendrían en la economía, a través del incremento en su participación en el mercado de trabajo.

Su visibilización pudiera ser facilitada mediante políticas públicas que brinden a la población la provisión de estos servicios con lo cual se eleve la calidad de vida de las personas y se establezca el cuidado como el bienestar que es necesario garantizar. En ello, el Estado tiene un papel importante, ya que es el ente que debe garantizar que sus ciudadanos reciban el cuidado que requieren.

 Ninotshka Tam
 Analista del Centro Nacional de Competitividad

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