La educación, el dilema estratégico de Centroamérica

La educación, el dilema estratégico de Centroamérica

Cerca de la mitad de la población aún vive en condiciones de pobreza

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Alberto Mora fue el coordinador  de la investigación  en Desarrollo Humano Sostenible del  Informe Estado de la Región, elaborado recientemente.

Se trata de  un  trabajo de seguimiento del desempeño de los países de la región,  mediante la selección, medición y evaluación de un conjunto de componentes del Desarrollo Humano Sostenible que cubren los aspectos sociales, económicos, ambientales y políticos del desarrollo.

Mora, quien tiene previsto visitar Panamá la próxima semana para participar en  una serie  eventos y conferencias,  conversó vía telefónica con Capital Financiero desde San José, Costa Rica, donde hizo referencia al estudio  y a los retos de los países de la región, donde sobresale la educación como la principal alternativa para aprovechar las oportunidades que se le  presentan a este grupo de países, porque como él mismo destacó una mejor situación, no es necesariamente una buena situación.

-¿Cómo se llevó a cabo  el estudio y quiénes participaron?

-Es la quinta ocasión que analizamos desde una perspectiva regional el Desarrollo Humano Sostenible en Centroamérica y este informe lo que busca es brindar a los países y a las sociedades centroamericanas un instrumento para reconocer su realidad desde una perspectiva distinta, que es la perspectiva de los desafíos y también de las oportunidades que trascienden las fronteras de los países  y que de alguna manera nos afectan a todos.

En esta ocasión se profundiza en el tema de la educación, que fue señalado, como un dilema estratégico que Centroamérica debe enfrentar si realmente quiere avanzar en materia de desarrollo.

En la elaboración de este informe han estado involucradas instituciones académicas, universidades de todos los países centroamericanos, unas 400 personas de los países de la región y de fuera de  la región participaron en el periodo de consultas que permitió la elaboración del temario y en las 43 investigaciones que fueron elaboradas como insumos para este informe estuvieron involucrados cerca de 65 investigadores.

Es un informe desde y para Centroamérica, que busca retratar los puntos de vistas y las  visiones que hay desde cada país sobre la evolución de la región en materia ambiental, política, económica y de integración regional.

El informe del Estado de la Región se elabora en el marco de un programa académico de las universidades estatales de Costa Rica, que se llama Programa Estado de la Nación, que es auspiciado por las universidades estatales de Costa Rica reunidas en un órgano que se denomina Consejo Nacional de Rectores y como esta es una iniciativa regional, el aporte económico de estas universidades fue  complementado con el aporte de organismos internacionales, entidades regionales y fundaciones que trabajan en Centroamérica.

De acuerdo con el Informe del Estado de la Nación, ¿Cuáles serían los principales retos de Centroamérica?

-Lo que el informe está planteando es que Centroamérica en el 2015 está mejor que en el 2010, cuando hicimos en el anterior informe, gracias a que logramos cierta recuperación en los niveles de crecimiento económico después de la crisis del 2008 y del 2009. Crecimos, aunque a un ritmo menor que antes de la crisis, pero hay cierta recuperación económica  y los niveles de dinamismo mayor son los de la economía panameña, seguida por la economía nicaragüense.

Pero, además de este desempeño económico, también se introdujeron avances en distintos indicadores sociales, por ejemplo; aumentó la esperanza de vida en todos los países;  disminuyó la mortalidad infantil; mejoró la inversión pública tanto en salud como en educación, lo que permitió incrementar las coberturas en todos los países en todos los niveles educativos

El informe también plantea que una mejor situación, no es necesariamente una buena situación, y lo  cierto es que Centroamérica  continúa siendo afectada por problemas crónicos en su desarrollo y en los niveles  de bienestar de la población. Todavía en Centroamérica cerca de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza, además los estados son institucionalmente, no sólo pequeños, sino también débiles en sus capacidades financieras para brindar servicios básicos de la calidad a amplios sectores de la población.

Son Estados que durante los últimos años tuvieron cierta evolución en materia de democratización, pero  en   materia electoral  los padrones electorales de Nicaragua y Honduras han sido calificados por misiones de observadores electorales como padrones no confiables, mientras que en el caso de Guatemala y El Salvador esas mismas misiones han señalado que los padrones electorales deben ser depurados y actualizados.

En el proceso de construcción de institucionalidad democrática,  es el ámbito electoral  donde podríamos reconocer los mayores logros, pero aún en ese ámbito encontramos algunas debilidades.

El ámbito más débil es la administración de justicia, donde los sistemas no solo, en muchos casos, tienen un financiamiento bajo, sino que en los últimos años sucedió algo llamativo,  se dio un fortalecimiento de las fuerzas armadas en la mayor parte de los países.

En Honduras el gasto militar por persona pasó de $9 a $31 por habitante en el periodo 2004-2014, mientras que en el caso de El Salvador llegó a $41 por habitante. En  Honduras lo que se invierte en el ejército es mucho más de lo que se invierte  en administración de justicia y en  El Salvador, Guatemala y Nicaragua se invierte más o menos lo mismo en justicia que en el ejército.

Estas son condiciones que de alguna manera retratan ese rezago crónico que  tiene la región en ámbitos claves para su desarrollo, lo que impide que la democracia se consolide como  sistema político.

En todos los países los partidos políticos, señala el informe, son estructuras débiles, muchos de los cuales no sobreviven a un periodo electoral o limitan sus actividades en épocas no electorales prácticamente al desempeño de sus facciones  legislativas. Este es un factor que genera debilidad en el sistema político y en el sistema democrático.

-En materia de educación, ¿Qué descubrió el informe sobre Panamá?

-En el contexto regional hay que decir que Panamá junto con Costa Rica son los países que  tienen mejores indicadores, no obstante, en el caso  de Panamá llama la atención que durante los últimos años se perdió cobertura en la educación media y, además los niveles de cobertura son cerca de 30 puntos porcentuales por debajo de Costa Rica.

Panamá y Costa Rica son  los países que más invierten en educación, lo que les da mayores posibilidades para mejorar y lograr superarse no sólo en materia de cobertura, sino también en  calidad de la educación.

Sin embargo, tanto Costa Rica como Panamá tienen retos que enfrentar como incrementar sus coberturas educativas,  universalizar  la educación media y la preescolar y en  mejorar de la calidad de la educación.

En las pruebas  de la  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) del 2013, aplicadas a estudiantes de tercer y sexto grado,  la mayor parte de los estudiantes centroamericanos se ubicaron en el Nivel 1, el de más bajo rendimiento, en  las pruebas de  compresión de lectura, matemáticas y ciencias. Y sin  bien la situación más rezagada es la  de los países del centro y norte de la región, Panamá y Costa Rica tienen también retos en esta materia.

El 25% de los estudiantes de   tercer grado de Panamá  se ubicaron en el Nivel 1 en las pruebas de matemáticas y esa proporción es la misma que obtuvo Nicaragua y  Honduras. En sexto grado un 60% de los estudiantes se ubicaron en el Nivel 1, un porcentaje  similar o superior a los que obtuvieron países como Guatemala, Honduras y Nicaragua, que invierten mucho menos recursos que Panamá en educación.

El reto de Panamá es lograr hacer más y mejor con los recursos que en estos momentos está invirtiendo en educación.

-¿Qué nos puede decir sobre el avance del proceso de integración regional?

-Los países centroamericanos estamos fuertemente vinculados, pero en materia de integración  es un proceso político que se asienta sobre los estados nacionales y estos estados han sido indisciplinados con relación a los compromisos que suscriben en el ámbito regional.  Firman, pero no cumplen y el nivel de priorización de lo regional en las agendas nacionales es relativamente bajo, por ejemplo, usted no encuentra en las presidencias de las repúblicas de los países  un órgano que se encargue de darle seguimiento a los compromisos regionales y velar por su complimiento, lo que evidencia la falta de voluntad política para fortalecer lo regional.

Cuando usted analiza los presupuestos de las instituciones del sistema de integración y los compara con la cuotas que aportan los países.  De los $12 millones del presupuesto, las cuotas de los países  cubren apenas cerca del 60%, lo que obliga a estas instituciones a depender fuertemente de la cooperación internacional para garantizar  un nivel básico de funcionamiento.

En algunos casos esta situación se agrava, porque los países también son indisciplinados en relación con el cumplimiento oportuno de las cuotas y caen en morosidad. Esto es  un indicador del nivel de compromiso con la integración.

Esto no quiere decir que a nivel de integración nada esté funcionado, por supuesto que no. Los países desde mediado de la década pasada vienen gestionando la compra de medicamentos de manera conjunta, lo que ha generado importantes ahorros en los márgenes de negociación con los proveedores, por otro lado, en Centroamérica opera desde hace algunos años el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac), que permite la operación de un mercado eléctrico regional.

Toda la operación de los radares y la gestión del espacio aéreo se realiza mediante un organismo de la integración centroamericana y el  Banco  Centroamericano de Integración Económica (Bcie) es parte del sistema de integración.

Lo más importante de destacar en materia de  integración es que tal parece que tenemos una institucionalidad quizás demasiado ambiciosa, demasiado grande, muy dispersa y con capacidades financieras limitadas, por lo que, quizás la forma de optimizar esa plataforma sería delimitar la agenda a tareas muy prácticas y muy completas para lograr resultados tangibles en áreas prioritarias para el desarrollo regional.

-¿Cuáles son las oportunidades  que tiene  Centroamérica?

-Centroamérica  tiene en este momento una oportunidad de oro, no solo para  impulsar su crecimiento económico, sino también su desarrollo, y tiene que ver  con el proceso de transición demográfica que tienen los países. Ese periodo de  tiempo en que las sociedades van a tener flujos cada vez mayores de población en edad productiva en relación con la población en edad inactiva.

El periodo en que esta relación es positiva, conocido como Bono Demográfico,  vence en  Costa Rica y Panamá para finales de la presente década, pero en los  demás países, los más rezagados, se prolongará hasta el año 2035 y hasta el 2050 en Guatemala.

Esta coyuntura demográfica fue la que aprovecharon los famosos tigres asiáticos  para dar saltos   importantes en sus niveles de crecimiento y desarrollo allá por los años 80.

Pero esto no se produce de manera automática, tiene que existir un objetivo  muy claro de invertir para que  la población joven esté bien nutrida, saludable y bien educada, a la vez que   emprender acciones de transformación de la estructura productiva para apostar a actividades de más  productividad y de valor agregado, que a  su vez generen mayores empleos y empleos de calidad.

De no emprender estas acciones y de no apostar por la educación, la región estaría realmente desaprovechando un capital estratégico muy importante para lograr avanzar.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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