Las revelaciones detrás de las explosiones en Etesa

Las revelaciones detrás de las explosiones en Etesa
El ministro de Economía y Finanzas y presidente de la junta directiva de Etesa, Dulcidio De La Guardia, pidió disculpas al país “por todos los inconvenientes causados” por la interrupción del servicio eléctrico.| Cortesía Etesa

En el mes de marzo de 2017 hubo dos eventos importantes (apagones) en materia de servicio de energía eléctrica en Panamá. Situaciones que tuvieron impacto en mayor o menor medida en el resto de Centroamérica e, incluso, en México.

En la ciudad de Panamá y sectores de Colón aún se recuerda que los días 17 y 21 del pasado mes, la falta de fluido eléctrico se extendió hasta por tres horas o más, en algunos casos. Las quejas por parte de los usuarios no se hicieron esperar y la Autoridad de los Servicios Públicos (Asep) anunció el inicio de una investigación a fondo.

Ante los eventos registrados en la Subestación Panamá, que dejó sin suministro eléctrico a gran parte de la ciudad de Panamá y Colón, la Asep contratará un perito independiente que coadyuve en estas labores y permita delimitar las responsabilidades pertinentes y ordenar los respectivos correctivos”, anunció la entidad reguladora en un comunicado. Al tiempo que exhortó a los usuarios que hayan tenido daños con sus aparatos eléctricos a presentar su reclamo en el término de 15 días, ante su prestador de servicio eléctrico.

No todo quedó allí. El pleno de la Asamblea Nacional decidió –el 22 de marzo pasado– citar al secretario nacional de Energía, al administrador de la Asep y al gerente general de Etesa para que rindan un informe sobre los citados apagones.

Al día siguiente, Iván Barría, quien estuvo al frente de Etesa desde julio de 2014, puso su cargo a disposición. El viernes 24 de marzo, en conferencia de prensa, el ministro de Economía y Finanzas y presidente de la junta directiva de Etesa, Dulcidio De La Guardia, informó que la renuncia se debió a “diferencias de criterio” y anunció que Oscar Rendoll, fungiría a partir de la fecha como gerente general encargado de Etesa.

Conferencia de prensa de Etesa, en abril de 2017

Técnicos de Etesa informaron en conferencia de prensa que el sistema de transmisión está bajo control. | Cortesía Etesa

El tema aún enciende pasiones. El propio ministro De La Guardia pidió disculpas al país “por todos los inconvenientes causados” por la interrupción del servicio eléctrico y solicitó la colaboración de la población para que haga uso moderado de la energía. Y aunque, aparentemente, el tema está bajo control, aún faltan explicaciones para entender qué ocurrió realmente detrás de estos acontecimientos y qué se puede esperar en el corto o mediano plazo.

ElCapitalFinanciero.com habló con los protagonistas de los hechos para conocer su versión sobre lo ocurrido detrás de los apagones de Etesa.

‘Hubo indicios, pero no se reportaron’: Urrutia

El secretario nacional de Energía, Víctor Urrutia, dice que es evidente que el servicio de transmisión eléctrica ha tenido varios problemas. “El reciente, que es muy puntual, tuvo un impacto grande, mucho más de lo que me hubiera gustado a mí”, confiesa.

¿Qué pasó? “No se pudo prever a tiempo”, responde Urrutia.

En el caso puntual de los apagones de marzo, según Etesa, hubo una serie de explosiones sucesivas correspondientes a cuatro transformadores de corriente, identificados como parte de un mismo lote y fecha de fabricación, ubicados en la Subestación Panamá. Los transformadores que quedaron en operación, de ese lote, “fueron desactivados y serán sustituidos de forma progresiva”.

Para ello, se adquirieron 30 nuevos transformadores que comenzarán a llegar mediados de mayo próximo. Además, está pendiente la entrega de los 40 transformadores adicionales que se adquirieron en 2016 y que están en proceso de fabricación.

Urrutia explica que el problema es que esos equipos, cuando se compraron se dijo que tenían menos necesidad de mantenimiento y unos 25 años de vida útil. Pero resultó que no fue así, “se dañan antes que los demás y, por tanto, no es fácil que los puedas reparar”. En efecto, los cuatro transformadores que explotaron tenían 17 años de vida.

Según Urrutia, los de marzo no fueron los únicos eventos, aunque sí los más visibles porque se suspendió el servicio energético en dos ocasiones.

Hubo fallas que no causaron ningún problema [evidente]. Fueron reportadas internamente en Etesa, pero la Secretaría no se enteró”.

Víctor Urrutia, secretario nacional de Energía

Los equipos “se comenzaron a dañar muy seguidamente”, continúa Urrutia.

“La junta directiva estaba muy molesta porque no se nos reportó, pero sí había indicios de que había este problema”, afirmó el secretario nacional de Energía.

“Después se dice que no se pudo comprar, pero si yo hubiera sabido [lo grave de la situación] se hubiera hecho el esfuerzo para que se compraran más rápido”, afirma Urrutia.

En pocas palabras, el secretario de Energía dice que no se le dio el nivel de premura al tema de la compra de equipos y eso se puede considerar como un fallo administrativo, no técnico.

Estos no son equipos de stock”, es decir, no se pueden comprar y traer al país tan rápidamente, reitera.

De hecho, Urrutia recuerda que en enero pasado, en Nicaragua, “hubo un evento importante poco antes de la toma de posesión” del presidente Daniel Ortega. Los técnicos nicaragüenses identificaron que el evento se produjo en Panamá y ellos lo corrigieron, sostiene Urrutia.

“Cuando estás interconectado te puedes ayudar, pero cualquier cosa que pase en un lado, tiene repercusiones”. Eso, precisamente, fue lo que ocurrió en marzo pasado con el resto de Centroamérica y también en la línea de interconexión de Guatemala- México. Aunque solo hubo apagón en Honduras.

Lo que pasó es que el “oleaje” de energía que se produjo por la falla en Panamá, desconectó cosas en Honduras que en Costa Rica y en Nicaragua lograron superar sin que se afectara el suministro. En México, dice Urrutia, los técnicos también detectaron la falla, logrando que no se reflejara en los usuarios.

“Teóricamente, todos [los países] deberíamos poder soportar esas cosas”, añade.

Desde 2015 se advirtió de problemas: Iván Barría

Iván Barría, exgerente general de Etesa

Iván Barría puso su cargo a disposición tras los apagones del mes de marzo. | Cortesía Etesa

El exgerente general de Etesa, Iván Barría, sostiene que la junta directiva de esa entidad sí sabía de los problemas que estaban confrontando para la adquisición de equipos.

Incluso, Barría señala que el secretario de Energía participó en 2015 en la junta directiva de la Interconexión Eléctrica Colombia Panamá S.A. (ICP), en la que pidió ayuda a la empresa ISA porque ya “estábamos teniendo explosiones”.

“Gracias a esa ayuda pudimos hacer pruebas adicionales y darnos cuenta que en las pruebas estándar que se hacían en Etesa no aparecía ningún daño, pero cuando usamos las pruebas que ellos recomendaron pudimos darnos cuenta que sí había daños o que las piezas estaban mal”, agrega Barría. Esto fue antes de octubre de 2015.

En ese año, 2015, no se había comprado ni estaba disponible ningún repuesto porque la pasada administración de gobierno no los había encargado o comprado. Y como el presupuesto de ese año ya se había aprobado en el anterior, en ese momento “tampoco teníamos presupuesto para comprar” los nuevos equipos inmediatamente, explica Barría.

Hubo que esperar hasta 2016 para comprar todas las piezas porque la partida no existía en el presupuesto anterior”.

Iván Barría, exgerente general de Etesa

Además, añade Barría, hay que recordar que estas son piezas que, aunque cuestan 5 mil dólares cada una, no se compran y llegan al país de inmediato porque su fabricación demora.


Lea la segunda entrega de Las revelaciones detrás de las explosiones en Etesa, aquí:  En Etesa, hay más piezas pendientes de compra que son ‘urgentes’, sostiene Barría

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