Más claro no puede estar

Más claro no puede estar

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Hace dos semanas leí un artículo que se titulaba Las universidades están graduando periodistas para el pasado. Esto gracias a que un colega periodista lo posteo en su muro de Facebook, y me pareció tan interesante que aun cuando se refería a los periodistas venezolanos, le vi mucha similitud con lo que sucede en Panamá.

El artículo se refería a que a estas alturas muchos estudiantes todavía olvidan que más allá de los medios tradicionales están otros espacios como la Web. Que a los estudiantes de Comunicación Social hay que enseñarles qué es Google Analytics, cuál es la diferencia entre una página vista y una sesión, cuál es la forma correcta de escribir para medios digitales y un sinnúmero de cosas que no les están enseñando.

Pero, eso es lo de menos comparado con la redacción, aquí en Panamá también se gradúan periodistas cada año que no tienen ni la más remota idea de cómo escribir un párrafo de nada.  Y eso se cura leyendo.

Es por eso que en el artículo se afirma que las universidades están graduando periodistas para el pasado, aparte de no saber escribir (aunque hay excepciones).

A estas aseveraciones que se mencionan en el artículo, yo le sumaría que las universidades están graduando periodistas que no tienen criterio propio, en especial los que se decantan por la línea del periodismo deportivo.

Es muy común en Panamá que los periodistas deportivos a la hora de hacer sus escritos o emitir una opinión sobre los posibles resultados o el desempeño de atletas de alguna disciplina deportiva, no se atreven a decir realmente lo que piensan, y se van por la vía más fácil de buscar la aceptación del público, y es opinar igual que ellos por temor a las críticas.

Igualmente, estos periodistas y comentaristas, informan lo que los dirigentes deportivos quieren escuchar para no tirárselos de enemigos, aunque también estas opiniones van a favor de los medios de comunicación, ya que algunos de ellos tienen interés de que todo suene bonito y es un pecado llevar la contraria.

Esta tendencia de opinar a favor de la mayoría porque sí y no expresar realmente lo que cree que es o será, se ve también en las personas comunes, que se expresan a través de las redes sociales, donde se emiten todo tipo de opiniones, y a todo aquel que opine lo contrario le dicen hater, por lo que casi siempre estas personas encontrarán opiniones a favor de las de ellos, ya que sus amigos por no ser llamados hater prefieren no opinar o emitir comentarios sinceros sobre cualquier tema que se esté abordando

Leoncio Vidal Berrío M.
lberrio@capita.com.pa
Capital Financiero

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