Necesidad de un cambio en el sector educativo panameño

Necesidad de un cambio en el sector educativo panameño

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Si queremos una sociedad donde podamos aprovechar nuestras potencialidades necesitamos un sistema educativo eficiente y equitativo en que todos participemos. La educación es un proceso sumamente complejo de formación continua, en donde se entrelazan personas, cultura y sociedad. Es muy cierto que se requiere incrementar el presupuesto de la educación. La participación del sector educación con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) esta por el orden del 3,4%, sin embargo, según el Banco Mundial (BM) el mínimo de inversión que se debe realizar en el sector educativo es el 6% del PIB.

Hoy día existen países como Costa Rica que plantean elevar su presupuesto de educación al 8%. Empero, a nuestro juicio, en la búsqueda de la calidad de la educación se requiere que un alto porcentaje del incremento presupuestario se canalice en inversión de capital humano. Además de ello se requiere:

Universalizar la educación de manera obligatoria para todos los ciudadanos. En muchos países de América Latina, esta no llega a toda la población. En las regiones indígenas de nuestro país prácticamente esto es una quimera.

El Estado debe garantizar una educación de calidad acorde con los tiempos modernos, sometiendo a concurso de posición que garantice la idoneidad de conocimientos y capacidades. Y periódicamente se evalúe el sistema fomentando las investigaciones, etc.

El mejoramiento de la calidad de la educación implica insertar esta en un plan nacional de desarrollo determinando en primera instancia hacia dónde queremos ir y cómo vamos hacer para llegar allá. En nuestro país desde hace muchas décadas prácticamente esto no existe, por lo tanto mucho menos existe una planificación de formación de recursos humanos cónsonos con las necesidades del país.

Mejorar la calidad de la educación, además de requerir de inversión de capital humano, implica invertir en infraestructuras y en tecnologías que propicien el desarrollo de la ciencia.

Además de la inversión de capital humano, el desarrollo de la ciencia y tecnología, se requiere urgentemente rescatar los valores morales. Estos últimos casi se han perdido en nuestra sociedad.

Cualquier proceso de reforma del sistema educativo tiene que tener como piedra angular a los docentes, la familia y el Estado. Los primeros deben ser escogidos a través de un rigoroso proceso de selección y de formación, mientras que los segundos deben de tener mayor participación en las actividades concretas del sistema educativo y los terceros deben ser garantes de un sistema educativo con calidad, eficacia, comprensivo e integrador no segregacionista, individualista o mercantilista. Debe dirigirse a conseguir el mayor desarrollo posible del estudiante durante su preparación en el colegio, motivándolo y enseñándole a aprender a aprender (como dicen los finlandeses) y en las situaciones más áridas fomentar la cultura de esfuerzo entre el estudiantado.

El fin último de un sistema educativo debe ser formar ciudadanos preparados en lo científico y en lo humano con criterio propio, con pensamiento crítico, emprendedor, disciplinados y con una mentalidad proactiva en forma positiva, que le permita al estudiante emprender su camino con seguridad e independencia, valorando el esfuerzo y la perseverancia. Para logar esto se requiere transformar a nuestros docentes brindándole todas las oportunidades facilitándole los insumos necesarios para interactuar en un aula de clases. El proceso de enseñanza aprendizaje en nuestro país requiere urgentemente un proceso de reingeniería más allá de la tradicional asignación presupuestaria.

Magister Israel Gordón
Igordon18@yahoo.es
Miembro del Colegio Nacional de Economistas

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