Panamá requiere de estadistas para cimentar la institucionalidad

Panamá requiere de estadistas para cimentar la institucionalidad

Condecorado en Panamá con la Orden Vasco Núñez de Balboa, en Ecuador con la Orden del Mérito, con la distinción empresarial otorgada por la Cámara de Comercio e Industrias de Panamá (Cciap) en el año 2000 y distinguido como Ejecutivo del Año 2006 por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede).

Prolijo escritor, con los libros publicados: 900 días: Colapso de un dictadura (1990) y Los hilos de las marionetas (1994), además de diversos artículos y ensayos publicados en los diarios La Prensa y en Panamá América. Destacado empresario y líder de empresas insignia del país como la Cervecería Nacional y Banco del Istmo (Banistmo), hoy en manos de capitales regionales.

Este ilustre panameño es Samuel Guillermo Lewis Galindo, quien a sus 89 años de edad es el primero que acude a su oficina ubicada en Calle 50, San Francisco. Mantiene la fortaleza y vigor que muchos jóvenes no tienen. Da seguimiento a los acontecimientos y hechos que inciden en la vida económica, social, educativa y política del país.

Capital Financiero tuvo el honor y privilegio de conversar por más de una hora con Don Samuel y conocer hechos relevante de su vida, los cuales compartimos en esta exclusiva entrevista.

De la obra, Samuel Lewis Galindo: Episodios de mi vida, destaca uno de los pensamientos que ha inspirado su vida. “La vida es una flor. Sus pétalos tempraneros simbolizan la niñez. Su fragancia equivale a la adolescencia. Su corola mustia representa la ancianidad. Guarda con cariño pétalos, fragancia y corola, porque ellos constituyen el recuerdo; y el recuerdo es la luminaria consoladora que alegra la trayectoria de la vida vista desde su etapa final”, Don Samuel Lewis García de Paredes (abuelo), enero 14 de 1937.

– A sus 89 años de edad y de haber estado al frente de empresas insignias en Panamá, ¿qué lecciones y consejos nos puede compartir?

– Lo que me ha quedado son muchas experiencias. Es innegable que Panamá enfrenta una crisis que afecta la economía y que ha llenado de cautela a empresarios locales.

“Hay factores externos e internos que afectan la economía panameña. Entre los externos está la fortaleza del dólar estadounidense, lo cual no nos beneficia porque Panamá no puede mejorar la competitividad por la vía de la devaluación monetaria.

“Por ejemplo con excepción de Perú, la situación económica en los países de Suramérica es mala y los gobiernos han tomado la política de devaluar sus monedas en búsqueda de mejorar la competitividad.

“Los factores internos son muchos y muy complejos. Uno de ellos es la burocracia que siempre ha sido muy lenta y en la actualidad es mucho más lenta. También preocupa a los inversionistas la indefinición en proyectos tales como la puesta en marcha de la hidroeléctrica Barro Blanco que tiene cuatro años de atraso.

“Entre tanto, la construcción del Centro de Convenciones de Amador, tiene un retraso de casi tres años. Muchos de los hoteles que hoy tienen una ocupación de tan solo 30% invirtieron en ampliaciones y se construyeron nuevos hoteles con la esperanza de la puesta en operación este nuevo centro de convenciones.

“El ingreso de turistas ha mermado y considero que la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), adoptó una política equivocada al eliminar el seguro hospitalario para los turistas que ingresan al país.

“Se pensó que las acciones de Copa Airlines para traer turistas eran suficientes. Copa llena de orgullo a los panameños porque es nuestra bandera la que recorre toda América Latina y Norteamérica, pero ¿cuántos pasajeros se quedan en Panamá?, muy pocos.

“Copa beneficia al país porque genera empleos locales. Además la situación económica difícil de Suramérica también afecta a la operación del Canal de Panamá.

“Además en los últimos años hemos vivido en una agitación política constante (de los partidos políticos como si estuvieran en un periodo de campaña electoral). Eso no es bueno, no lo fue ayer, no lo es hoy, ni será bueno mañana. Tenemos que ir cambiando, el vamos a hacer por el qué hemos hecho. Son dos cosas muy distintas, uno da esperanza, pero no se concreta y la economía panameña se ha resentido mucho.

“También la economía se ha visto afectada porque sí el panameño no confía en su propia justicia, menos lo hará el extranjero que viene al país. Debido a que este consulta, conversa, tiene relaciones de amistad y si nota que existe apatía entre los panameños, podría ir a otro lugar a invertir. Recuerde, el dólar es muy escurridizo. A pesar de ello, el flujo de inversión extranjera directa (IED) en Panamá es relevante (según la Comisión Económica de América Latina y el Caribe, Panamá recibió en 2016 la suma de $5.039 millones en IED, equivalente al 43% del total recibida en la subregión de centroamericana)”.

– ¿Qué debemos hacer para cambiar la cautela por optimismo?

– Primero, creo que necesitamos que el panameño se sienta seguro de su justicia. Sí aquí hay justicia, el panameño estará más confiado y esa confianza irradiará al inversionista extranjero.

“Hoy día nos sentimos muy contentos y felices que Panamá esta mejor que otros países. Esas comparaciones son tontas. Pienso que al inversionista local como el extranjero, lo básico es tener un país con justicia. Si hay justicia lo demás va permeando y se buscan las soluciones.

Pero el pesimismo es contagioso. Hay una clase alta (con muchos ingresos) muy próspera, pero una clase media que cada día está más afectada. Vivimos prácticamente pensando en el hoy, y no en el mañana.

“Carecemos de estadistas. Como decía Omar Torrijos, tenemos que ver con luces largas. Tenemos una inmediatez muy perjudicial y estamos pensando solo en el hoy. Pan para hoy y hambre para mañana.

“El presidente de la República Ernesto de la Guardia (1956-1960) fue muy criticado, pero veía con luces largas, al igual que Torrijos. En las últimas tres décadas lo más cercano que he visto a un estadista es a Ernesto Pérez Balladares, aún con todos sus defectos tomó decisiones en su momento que fueron necesarias, a pesar del costo político. Hoy en día, los mandatarios no se atreven a hacer nada por temor al costo político”.

– Panamá registra indicadores macroeconómicos positivos, ¿cómo lograr un balance entre los optimistas y pesimistas?

– Los líderes deberían poder reunir a los mejores cerebros del país (gente como Guillermo Chapman y Nicolás Ardito Barletta, entre otros), porque hay gente talentosa, capaz y buena en Panamá, pero desafortunadamente, carecemos de quién tenga la fuerza moral y política para lograrlo.

“Aquí nadie cree en nada. Lo hemos visto recientemente en el caso de la escuela República de Venezuela, que posiblemente sea inteligente cerrarla. Pero si usted les dice a los padres de familia y a los maestros con anterioridad, seis u ocho meses antes, vamos a tener que hacer esto, hubiese sido lo mejor. Mas no es justo decirles 15 días antes de iniciar las clases, vamos a demoler el colegio, después que los padres de familias han comprado uniformes y textos escolares. Ahora tendrán que ver donde ubicar a los muchachos.

“No improvisemos. Tenemos que borrar de nuestra mente y vocabulario las palabras: Improvisación y falta de mantenimiento (política aplicada a la infraestructuras de los colegios públicos del país)”.

– ¿Cómo evalúa la educación que reciben los niños y jóvenes panameños?

– Mal, en el sentido que improvisamos mucho. Aquí estamos igual que en México donde los cursos de actualización los impartían los propios sindicalistas. Hoy en Panamá los educadores toman pocos cursos para estar actualizados.

“Por otro lado, Panamá es uno de los que más dinero destina a la educación, pero  también registra el más alto índice de fracasos. Están mal los educadores y los gobiernos no tienen la voluntad o no se atreven a ejercer presión para cambiar totalmente el panorama”.

– Carencia de liderazgo: Usted fundó un partido político, ¿cuáles son los principales desafíos en el campo político?

– El Partido Solidaridad fue una necesidad, luego de una dictadura militar de más de 20 años. Todos los partidos estaban proscritos, se había perdido dos generaciones y se deseaba participar en la política nacional, lo cual logramos inscribir en tiempo corto, y hoy el Sindicato Único de los Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) con mucho dinero no han logrado hacerlo, fueron a la campaña anterior y no recibieron los votos de los panameños.

“El problema nuestro, es que los panameños no creen en los integrantes de la Asamblea Nacional de Diputados, tampoco se cree en la justicia. Tenemos que ir creyendo en nosotros mismos. No podemos echarle toda la culpa al Señor Juan Carlos Valera (actual presidente de la República), este es un mal de que viene desde hace muchos años.

– ¿Qué opinión tiene de las alianzas-público privadas?

– Aquí los únicos que hemos trabajado con las últimas administraciones de gobierno, hemos sido el Patronato de Panamá Viejo. Llevé a los expresidentes de la República, Pérez Balladares, a Mireya Moscoso y Martín Torrijos, todos incluido el anterior y el actual han tenido representantes en el Patronato porque existe un plan de continuidad.

“Pensé que el Patronato de Panamá Viejo era un ejemplo para replicar en otros sitios históricos del país, como Portobelo, pero no ha sido así. En el Patronato que preserva el Conjunto Monumental Histórico Panamá Viejo, participan la empresa privada, clubes cívicos y el gobierno, uniendo esfuerzo, así también tenemos que hacerlo en la educación, seguridad y transporte”.

– ¿Su familia siempre ha estado al frente de la diplomacia panameña, por qué usted no?

– Entre mis parientes que han ocupado el ministerio de Relaciones Exteriores del país están: José Agustín Arango, mi abuelo Samuel Lewis, mi padre Samuel Lewis Arango, mi hermano Gabriel Lewis Galindo y mi sobrino Samuel Lewis.

“Soy el único que no ha sido Canciller, aunque el expresidente de la República Pérez Balladares me ofreció la Cancillería. No se lo acepté”.

-¿Qué aconseja para resolver los diferencias con Colombia y Francia?

– Es un tema delicado. Creo que Panamá ha demostrado debilidad frente a Colombia, en el sentido que cuando se ha reunido el Sr. Varela con el presidente Santos, que es claro que no gusta de Panamá, ha venido dando mucha larga al asunto.

“Con Francia, el país ha cooperado y promulgado leyes orientadas a facilitar el intercambio de información que requieran sobre los últimos beneficiarios en caso de investigaciones de ilícitos. Además con Francia y muchos otros países se firmó un tratado de intercambio de información.

“La reputación de Panamá, ha sido afectada por las llamadas listas negras y se requiere un acuerdo con las partes involucradas para mejorarla”.

– La fortaleza de una nación está en la unidad y solidez del núcleo familiar, ¿qué opina de esta afirmación?

– Todos mis hijos se mantienen muy unidos, además de ser hermanos, son amigos. Por lo regular nosotros nos reunimos los domingos y en mi casa a veces somos 50. En otra ocasión 20. Es una buena costumbre porque así interactúan varias generaciones y se van conociendo mejor. Mi señora considera a las nueras como hijas. El núcleo familiar es muy importante.

José Hilario Gómez
jgomez@capital.com.pa
Capital Financiero

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