¿Una solución o más problemas?

¿Una solución o más problemas?

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La semana pasada el presidente de la República, Juan Carlos Varela, oficializó finalmente la integración de la empresa Mi Bus al sistema de transporte público encabezado por el Metro de Panamá, S.A., asegurando que este paso será vital para resolver el grave problema de movilidad urbana que enfrentan en la actualidad ciento de miles de panameños que residen en la región metropolitana.

Pocas personas comprenden a cabalidad la importancia de la movilidad urbana y su impacto en todas las actividades de la vida humana. Contar con un sistema de transporte eficiente es fundamental para garantizar la competitividad de cualquier economía. No solo porque desanima el uso del automóvil como el principal medio de transporte en las regiones urbanas, descongestionado las vías públicas y reduciendo el tiempo en que las personas y las mercancías pueden movilizarse (con todo lo que ello significa), sino también, porque mejora la productividad laboral de la personas, su salud y su vida familiar, lo que ayuda además a reducir la deserción y los fracasos escolares, así como la delincuencia juvenil.

Es por eso que las grandes ciudades del mundo como Washington D.C., Nueva York o Los Ángeles en Estados Unidos, Berlín, París y Moscú en la vieja Europa y Buenos Aires, Río de Janeiro o México D.F. en América Latina han apostado a movilizar a las personas a través de complejas redes de Metro, que ayudan a desplazarse de un lugar a otro de forma cómoda, a bajo costo y en menor tiempo que si lo hicieran en sus propios vehículos.

Como es lógico muchas de esas ciudades cuentan con otros sistemas de transporte masivos, como el autobús, que opera como complemento o sistema alimentador del Metro.

El problema de la integración de Mi Bus y el Metro de Panamá es que la ciudad todavía no cuenta con una red de Metro, sino con una sola línea. Además, desde el principio la empresa Mi Bus centró su atención en garantizar una operación rentable, a pesar de haber recibido grandes subsidios gubernamentales, en lugar de garantizar un servicio eficiente. De hecho, en lugar de los 1.700 autobuses que salieron del sistema tras el pago de una indemnización de $25.000,00, Mi Bus se comprometió a traer al país solo 1.200 vehículos, no obstante, la realidad es que solo trajo 1.000, de los cuales únicamente 800 operaban diariamente, porque los 200 restantes estaban fuera de servicio por mantenimiento u otras razones.

Hoy en día se estima que la cifra de autobuses de Mi Bus que está operativa es mucho menos a esa. Por lo que la decisión del Ejecutivo de adquirir entre 250 y 400 autobuses a un costo de $45 millones (la cifra podría ser cualquiera desde 251 en adelante) no resolverá el problema. Y para acabar de complicar la situación ahora, por decisión del presidente Varela, la edad de los transportistas colectivos que laboren para el Metro de Panamá, S.A. y Mi Bus se ha reducido de 25 años, como establece la Ley 14 de Tránsito a solo 23 años, que es el nuevo requisito para poder acceder a la licencia J.

En resumen, es poco probable que las medidas del Ejecutivo resuelvan el problema del transporte, es más, a mi juicio, los problemas se agravarán en la medida en que colocaremos un arma mortal en manos de jóvenes que carecen de la madurez para comprender la responsabilidad que implica transportar a miles de personas (hombres, mujeres y niños) diariamente.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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