Venezuela nos necesita a todos

Venezuela nos necesita a todos

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Cuando decimos que todos los seres humanos somos iguales, también estamos admitiendo que ninguno de nosotros es una isla y por tanto que los problemas que enfrenta cada ser humano por separado es, o por lo menos debería ser, los problemas de toda la humanidad.

Es claro que nosotros individualmente no podemos resolver los problemas de toda la humanidad, muchos de los cuales son producto de las estructuras sociales que hemos construido a lo largo de la historia de nuestra especie, sin embargo, es nuestro deber manifestarnos y alzar la voz cada vez que vemos una injusticia que se comete contra cualquier niño, niñas, hombre o mujer en cualquier parte del mundo.

Sin embargo, cuando se trata de hermanos que tenemos cerca y cuyo dolor nos toca las puertas, lo menos que podemos hacer es involucrarnos directamente en la búsqueda de una solución permanente al problema.

Es por ello que es necesario acoger como positiva la decisión del presidente de la República, Juan Carlos Varela, de ofrecerse como mediador para tratar de encontrar una solución negociada al conflicto político y la crisis humanitaria que vive actualmente la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Todos sabemos que desde que el desaparecido comandante Hugo Chávez inició su primer mandato y proclamó la necesidad de construir en Venezuela el denominado socialismo del siglo XXI, el país se fracturó por la mitad entre quienes apoyaban las iniciativas chavistas y quienes se oponían a ellas.

No obstante, desde el fallecimiento de Chávez y la llegada al poder de su heredero político, Nicolás Maduro, las diferencias entre el Ejecutivo y la oposición se han polarizado aún más, mientras que las condiciones de vida de los venezolanos de pie se han deteriorado a pasos agigantados. Hablamos de un país en donde se registran unos 25.000 homicidios al año, con una inflación de 140% anual y con una grave escasez de alimentos, insumos medico quirúrgicos y medicamentos.

Esto se reflejan constantes manifestaciones, pacíficas y no pacíficas, contra el presidente Maduro, dando pie al procesamiento penal de la dirigencia opositora, la cual, gracias al prestigio ganado en la cárcel ha logrado hacerse de manera contundente del poder Legislativo.

Por supuesto, los constantes choques entre el poder Ejecutivo y el Legislativo han virtualmente paralizado a una gestión pública ya bastante afectada por la incapacidad administrativa y la corrupción.

Siempre habrá críticas y seguramente no faltarán aquellos que cuestionarán al presidente Varela por su interés de colaborar con Venezuela y buscar un acuerdo político que ponga fin a la crisis política y social que afecta a ese hermano país.

Es probable que los esfuerzos de mediación del presidente Varela culminen sin éxito, debido al alto nivel de polarización de las fuerzas políticas venezolanas y a la grave situación humanitarias que atraviesa el país, sin embargo, ser solidarios con los hermanos venezolanos en este momento implica tomar ese riesgo, tal como lo están haciendo los ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, República Dominicana, Leonel Fernández y de Panamá, Martín Torrijos.

Al final Venezuela necesita de todos nosotros y el mayor fracaso para nosotros sería no hacer nada para ayudar a ese país a salir de la crisis política y social que enfrenta en este momento, a sabiendas de la catástrofe humanitaria que esto podría acarrear para toda América Latina y el Caribe.

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