2016 sin estímulo Chino es un gran desafío

2016 sin estímulo Chino es un gran desafío

Business strategic planning in China.

La primer prueba de lo difícil puede llegar a ser el 2016 para los inversores es la baja de precios de los activos mundiales que se ha visto en los mercados luego de la reciente decisión de política monetaria de la Reserva Federal estadounidense (FED, por sus siglas en inglés). Esto, a menos que la desaceleración actual de la economía mundial se detenga y los precios de las materias primas reviertan su trayectoria pronto. La preocupación clave aquí sigue siendo la misma: ¿Puede seguir siendo Estados Unidos (EE.UU.) la única fuente de noticias positivas económicas en el 2016?

Está claro que 2016 probablemente será un año de divergencia en posturas de política monetaria, con la FED firme en su intención empezar un proceso de disminución del ajuste monetario, aunque sea poco a poco, mientras que Japón, China, y Europa probablemente adoptarán una estrategia de ajustar aún más sus políticas monetarias. Los riesgos asociados con esta estrategia son múltiples, pero el principal riesgo, en nuestra opinión, es la posibilidad que la FED genere inadvertidamente una subida del precio de dólar, lo cual reduciría aún más las expectativas de inflación de todo el mundo -siguiendo una deflación incremental en el precio de los commodities.

Creemos que la posibilidad de que el mundo experimente otra baja en la trayectoria de inflación mundial es un riesgo para los mercados financieros del mundo, ya que es bastante claro, al menos para nosotros, que la aplicación de decisiones de política monetaria no convencionales ha generado rendimientos decrecientes. En otras palabras, por ejemplo, la decisión del Banco de Japón de anunciar la impresión de alrededor de $50.000 millones en nueva base monetaria al mes un par de años atrás, probablemente tuvo un efecto mucho mayor en las expectativas de los inversores comparado al posible efecto que tendrá un anuncio incremental del Banco de Japón mirando hacia el futuro. Claramente, el mismo argumento es válido en la Unión Europea y China.

El impacto cada vez menor de la implementación de medidas monetarias adicionales alrededor del mundo es la razón por la cual consideramos que el 2016 será un año decente para los mercados financieros. Pero es imprescindible que China decida a favor de impulsar aunque sea un poco la antigua economía. Pensamos que una precondición para la estabilidad en 2016 está atada a una decisión por parte de las autoridades chinas de implementar un estímulo fiscal importante, uno que ayude a elevar el volumen de comercio exterior.

En nuestra opinión, que China logre al menos alguna aceleración en la inversión bruta fija reducirá el riesgo de que la economía del país sufra un duro aterrizaje en los próximos dos años.

Llegamos a la conclusión de que sin un repunte en el crecimiento de las compras de petróleo y commodities en China, los mercados seguirán reduciendo su inversión en el sector de energía, sin importar que con casi plena certeza el suministro de petróleo no convencional caerá drásticamente en los próximos años -siguiendo el colapso completo que los mercados han visto en inversiones en infraestructura relacionadas al petróleo a nivel mundial.

En otras palabras, es probable que las condiciones financieras que ya afectan al consumidor de EE.UU. se vean afectadas si las condiciones de financiación de las empresas de alto riesgo de EE.UU. continúan deteriorándose mas allá de los ya inquietantes niveles actuales.     

Alberto Bernal
XP Securities

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