La Inteligencia Espiritual en el mundo laboral

La Inteligencia Espiritual en el mundo laboral

businessman doing yoga in office

No importa la edad, la profesión, el estado civil, el dinero que posean, ni la religión que practiquen, hoy en día no hay nadie que pueda escapar del analfabetismo espiritual. Los miedos, las angustias, la depresión, las rivalidades, las luchas de poder, las adicciones, y una serie de experiencias vitales en los ámbitos del trabajo, la familia, la salud personal, la política, la economía, entre otros, han llevado a muchos ejecutivos a tomar conciencia de que además de los títulos académicos, casarse, tener hijos, alcanzar posiciones y prestigio, adquirir posesiones importantes, necesitan saber cómo aprender a dirigir el barco de sus vidas personales, cómo superar tempestades y tormentas internas y externas, inclusive, cada vez más hay ejecutivos que buscan aprender a disfrutar de los buenos tiempos porque ya lo olvidaron y les son extraños. Pareciera que el ser humano se ha deshumanizado, se ha desconectado de sí mismo. Cada día es más frecuente qué las personas busquen tener un trabajo con un buen salario, sino que en el fondo de su alma anhelan un trabajo significativo que les permita poner su corazón, su alma, además de su talento en lo que crean con sus conocimientos, habilidades y experiencias. En cuanto a la familia, muchos ya no se conforman con haber logrado fundar una familia y tener hijos, sino que desean que sus relaciones gocen de plenitud, sean valiosas y estén en su prioridad número uno.

Nosotros consideramos que hoy más que nunca las personas necesitamos disponernos internamente a tomar conciencia, de lo que sucede en nuestras propias vidas, desear aprender y ser responsables para tomar acciones con respecto a lo que estamos descubriendo. Eso sí, esta no es una tarea que podamos realizar solos. Necesitamos diversos recursos para poder corregir el rumbo de nuestros barcos, perder el miedo a lanzarnos al mar, sortear todas las tempestades mentales, emocionales, personales, y espirituales. Una de estas herramientas para mí, son el coaching y los talleres vivenciales. Es enorme la cantidad de personas que están varadas en sus vidas personales, profesionales y familiares. Los desafíos de los trabajadores de hoy no se resuelven todos con el dinero, con más títulos, con más bienes materiales y más habilidades sofisticadas y tecnológicas. Ha surgido la necesidad de una nueva conciencia.

¿Por qué necesitamos saber sobre la Inteligencia Espiritual?

La gran crisis de las empresas de hoy es la falta de lealtad, de compromiso, y de motivación de sus colaboradores. La falta de liderazgo, visión y flexibilidad para cambiar de la alta dirección y los mandos medios. ¿Pueden conseguir romper esta barrera los ejecutivos de hoy? Siempre he pensado que un problema mal definido impide que se solucione de raíz. En ese sentido, la raíz del problema es la necesidad de encontrar sentido, en un mundo caótico y complejo. Cada vez más la gente habla sobre el significado de las cosas, los valores y los anhelos espirituales, pero no encuentran fácilmente espacios ni personas que los entiendan.

Antecedentes de la Inteligencia Espiritual

La inteligencia intelectual o racional es lo que usamos para resolver problemas lógicos o estratégicos. Los psicólogos crearon tests o pruebas para medirla y esas pruebas fueron el medio para clasificar a la gente en distintos niveles de inteligencia, algo conocido como cociente de inteligencia o CI que supuestamente podía medir la capacidad intelectual. Según la teoría, cuanto más alto el cociente, más inteligencia. En los años noventa, Daniel Goleman popularizó la investigación de numerosos neurocientíficos y psicólogos demostrando que la inteligencia emocional, o IE, tiene la misma importancia. La IE nos hace conscientes de los sentimientos propios y de los demás. Nos produce empatía, compasión, motivación y la capacidad de responder apropiadamente al dolor o al placer. Si se dañan las zonas cerebrales con que sentimos, pensamos con menor eficacia. Ahora, a principios de un nuevo milenio, una gran cantidad de información científica reciente pero aún no digerida nos muestra que hay una tercera «I».

Según, Dana Zohar e Ian Marshall, autores del libro La Inteligencia Espiritual, la imagen global de la inteligencia humana se puede completar con un análisis de nuestra inteligencia espiritual. Por Inteligencia Espiritual se refieren a la inteligencia con que afrontamos y resolvemos problemas de significados y valores, la inteligencia con que podemos poner nuestros actos y nuestras vidas en un contexto más amplio, más rico y significativo, la inteligencia con que podemos determinar que un curso de acción o un camino vital es más valioso que otro. Es la base necesaria para el eficaz funcionamiento tanto del Coeficiente Intelectual como de la Inteligencia Emocional. Es nuestra inteligencia primordial.

El diccionario Webster define el espíritu como «el principio animado y vital; lo que da vida al organismo físico en contraste con sus elementos materiales; el soplo de la vida». Los seres humanos somos esencialmente espirituales porque sentimos la necesidad de preguntarnos cuestiones «fundamentales» o «sustanciales». ¿Por qué nací? ¿Cuál es el significado de mi vida? ¿Por qué debo seguir adelante cuando me siento cansado o deprimido o frustrado? ¿Qué hace que todo esto valga la pena? Nos empuja y ciertamente define un deseo específicamente humano de hallar sentido y valor a lo que hacemos y experimentamos. Deseamos ver nuestras vidas en un contexto más amplio y significativo, se trate de una familia, la comunidad, un club de fútbol, el trabajo de nuestra vida, nuestro marco religioso o el mismo universo. Deseamos algo a que podamos aspirar, algo que nos lleve más allá de nosotros mismos y del presente, algo que nos proporcione valor a nosotros mismos y a lo que hacemos. Algunos antropólogos y neurobiólogos entienden que este deseo de significado y el valor evolutivo que confiere es lo que hizo bajar a los hombres de los árboles hace dos millones de años. La necesidad de que las cosas tuvieran sentido, dicen, dio paso a la imaginación simbólica, a la evolución del lenguaje y al extraordinario crecimiento del cerebro humano. La Inteligencia espiritual no se refiere a ser religioso, es más bien entender y vivir la vida despiertos y conscientes, creando significados constantemente y redefiniendo nuestra manera de observar nuestro mundo interno y el mundo exterior.

¿Cómo saber si soy Inteligente Espiritualmente?

Las características para una alta ÍES incluyen: capacidad de ser flexible (activa y espontáneamente adaptable), poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo, capacidad de afrontar y usar el sufrimiento, capacidad de afrontar y trascender el dolor, la cualidad de ser inspirado por visiones y valores, resistencia a causar daños innecesarios, tendencia a ver las relaciones entre las cosas (ser «holístico»), marcada tendencia a preguntar «¿Por qué?» o «¿Y si?» y a pretender respuestas fundamentales, ser lo que los psicólogos denominan «independiente de campo», es decir, poseer una facilidad para estar contra las convenciones.

Vivimos en una cultura espiritualmente pobre caracterizada por el materialismo, la eficacia, la estrechez de miras y carencia de significado y compromiso. Sin embargo, esto no tiene que ser así en absoluto, como siempre, la voluntad del ser humano y su poder de conciencia han probado a lo largo de la historia, que somos magníficos cuando despertamos y nos proponemos vencer cualquier desafío.

Nosotros proponemos a las organizaciones facilitar a los colaboradores talleres sobre temas de Equilibrio Vital con el objetivo de que tomen conciencia sobre sus niveles de inteligencia espiritual, así como ofrecer sesiones de Coaching de Vida para que los ejecutivos puedan encontrar un entorno favorable para desarrollar su Inteligencia Espiritual. Podemos diseñar Programas de Revitalización para sus equipos de líderes, para sus equipos de ventas, para sus equipos de atención y servicio al cliente, en general para todos los colaboradores.    

Rodolfo Caballero Rivera
Presidente
Balance Trabajo y Familia
rcaballero@gimnasiaparaelalma.com

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