Adiós a un amigo y maestro

127320_800x600_crop_55491f8cb42df

La semana pasada me enteré con asombro del fallecimiento de mi amigo y maestro David Serrano Morales, quien fue mi guía cuando hace más de 20 años comencé este largo y complicado camino del ejercicio del periodismo, cuando por un azar del destino me integré al equipo de redactores y reporteros de la Gran Cadena Exitosa.

Poco le importó a Serrano que en lugar de periodismo cursara estudios de sociología en la Universidad de Panamá. Lo importante para él era mi disposición a aprender el oficio y respetar la profesión, ejerciéndola con seriedad y apego a principios éticos.

Durante esos años Serrano se empeñó en corregir mi tendencia a escribir más de lo necesario para radio y la tendencia natural del ser humano a tratar de ser protagonista de los hechos, en lugar de ejercer la labor de enlace, que es el papel del periodista, entre la sociedad y los actores sociales que son los verdaderos protagonistas de los hechos.

Serrano exigía perfección. No por molestar, sino por considerar que el primer deber del periodista es presentarle al público un trabajo bien realizado, depurado de errores y lo suficientemente balanceado para que los ciudadanos puedan conocer los hechos más importantes que se registran en el país y realizar su propio juicio sobre ellos.

Especial atención dedicaba Serrano a la necesidad de escribir y leer correctamente. Recuerdo que era implacable con los errores ortográficos y que combatía duramente la chabacanería en el hablar. Para él, laborar en radio o en televisión no era una patente de corzo para maltratar el idioma español, por lo que en más de una ocasión lo vi montar en cólera cuando algún periodista o presentador de televisión cometía algún exabrupto lingüístico.

Hombre de una profunda cultura general, insistía en repetir una y otra vez que los periodistas estamos obligados a leer de forma permanente, porque esto no solo nos permite expandir nuestro léxico, sino también nuestro bagaje cultural, algo vital para alguien, que por su labor profesional, tiene la posibilidad de dialogar a diario con empresarios, artistas, científicos, políticos y estadistas.

No obstante, debo admitir que aunque siempre le admiré profundamente, mi humilde homenaje a todas las enseñanzas que en vida me ofreció mi amigo y maestro David Serrano Morales ha sido tratar de emular, sin éxito por supuesto, su gran capacidad de trabajo. Y es que a lo largo de mi carrera he tratado de no poner peros a la hora de dar la milla extra en el  trabajo, pero la verdad es que nunca he conocido a alguien con mayor capacidad de trabajo que David Serrano Morales.

Serrano era siempre el primero en llegar y el último en retirarse de la redacción, una conducta que reflejaba su ética de trabajo. Para él la labor del periodista no terminaba al salir de la oficina, ni al llegar a su hogar, porque el periodista siempre debe está al servicio de la sociedad, sin importar los riesgos que pueda correr en materia de integridad física ni el salario que recibe.

No me cabe la menor duda que los oyentes de KW Continente, último medio de comunicación en el que laboró, extrañarán su voz y su amor por la excelencia periodística. Yo por mi parte, tendré que sobreponerme al dolor de perder a un amigo, para trata de recordar que el mejor homenaje que puede un alumno rendirle a su maestro es tratar de emularlo e incluso superarlo, aunque creo que en el caso de David Serrano Morales, todo esfuerzo por superarlo será en vano, porque profesionales como él no nacen todos los días.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

Más informaciones

Comente la noticia