Agua para todos

AGUAS

Panamá es un país que cuenta aún con suficiente agua, pero el mal manejo de este recurso es evidente al poner sobre la mesa las cifras, el país sólo consume el 10% de sus recursos hídricos, pero unos 300.000 panameños no tienen acceso a agua potable las 24 horas del día.

Y en algunos casos las fuentes hídricas están siendo sobre utilizadas y en otros no se le presta la debida atención y cada año muchos ríos pierden su caudal o enfrentan altos niveles de contaminación, debido a la deforestación, al mal uso de los agroquímicos y el mal manejo de los desechos residenciales e industriales.

El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) invierte millones de dólares para incrementar la producción de agua potable en la región metropolitana, a sabiendas que más del 40% de la producción se pierde, pero no se invierte un sólo centésimo en atacar este tema, que es la raíz del problema.

Es difícil de explicar que siendo Panamá uno de los países que más agua per cápita produce en América Latina, a diario se registre cierres de calles por parte de gente que protesta por la falta del vital líquido

La distribución de agua per cápita en la ciudad capital es de 120 galones diarios, cuando el promedio global es 15 galones.

Ante esta realidad, urge que las autoridades empiecen a diseñar políticas de largo plazo y a tomar en serio la conservación de las fuentes de agua, principalmente las que abastecen a las principales ciudades del país.

Igualmente es necesario que el Idaan se transforme en una institución cada vez más eficiente y que su director sea seleccionado por méritos y no por su cercanía política con el Presidente de turno.

En medio del cambio climático, es cada vez más imperativo hacer un uso adecuado del recurso agua, que ya en otras latitudes es motivo de conflictos, debido a lo difícil de obtenerla.

El Idaan se ha propuesto reducir en un 20% las pérdidas del vital líquido, pero para que ello ocurra requiere de recursos y de mejorar su capacidad de reacción, porque si bien mucha agua se desperdicia por el mal estado de las tuberías que la distribuyen, otra gran cantidad se pierde por daños que no se atienden, pese a los llamados de la ciudadanía.

Es un problema complejo, y si las autoridades no le ponen la debida atención se podría convertir en un verdadero dolor de cabeza en un corto plazo.

El desarrollo inmobiliario marcha a gran velocidad, mientras que las respuestas del Idaan avanzan a paso lento.

No solo se trata de construir letrinas, hay que dotar de agua potable al mayor número de panameños posible, porque sin agua las letrinas no tendrán ninguna utilidad y se convertirán en otro derroche de dinero.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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