Alumbrado público LED: Ahorro y eficiencia para ciudades inteligentes

La población urbana está creciendo y se calcula que para el 2050 un 65% de las personas vivirán en las ciudades, un panorama que exige soluciones prontas a problemas de tráfico, movilidad y seguridad ciudadana.

Hay un elemento en las ciudades que ha adquirido un gran protagonismo, pues puede ver y oír todo lo que está ocurriendo en cada punto de la ciudad: Los postes de luz. La tecnología permite que cada luminaria envíe los datos necesarios a un sistema central que decide cuándo y por cuánto tiempo permanecen encendidos, así como la intensidad de la luz que deben emitir.

Pero el sistema de alumbrado público puede darnos mucho más. Desde la vigilancia remota de la carretera y una mejor gestión del movimiento de peatones en parques e intersecciones muy transitadas, hasta la tecnología de detección de disparos que puede ayudar a la policía a saber cuándo y dónde ocurren.

En algunas ciudades los postes de luz se hablan con los semáforos, ya que se les instalan sensores que detectan la aproximación de ciclistas o peatones y mandan la información para que se active la luz roja y puedan pasar sin peligro.

A todo esto se suma un considerable ahorro energético. La tecnología LED se especializa en generar altos flujos luminosos con un consumo muy reducido, por lo que la actualización de la red de alumbrado público garantizaría que se consuma menos electricidad y por ende tenga un menor costo económico para la ciudad.

Por ejemplo, el consumo promedio de las luminarias que se utilizan actualmente en carreteras y aceras es de 250 Watts. Si las comparamos con una luminaria LED de 100 Watts diseñada para espacios públicos, supondría un ahorro de más del 50%.

Las luminarias LED también tienen la ventaja de una mayor vida útil, en comparación con las fuentes convencionales, ya que consumen menor energía en la generación de calor, por lo que la depreciación luminosa se prolongará por un tiempo mayor.

La correcta iluminación de espacios públicos está regulada por normativas internacionales como CIE y Iesna, que dictan los niveles adecuados a los que deben ajustarse las luminarias para evitar encandilamiento, asegurar que se cubra correctamente toda el área entre cada poste y que el flujo de luz sea uniforme.

La normativa también exige altos estándares de calidad en cada pieza, para que sea resistente al vandalismo, la vibración y los cambios del clima.  

Estas luminarias tienen sistemas de óptica muy avanzados que permiten calibrarlas para que cubran un área determinada, tanto hacia los lados en las aceras, como hacia el centro de la calle.

El alumbrado público es vital para el funcionamiento adecuado de una ciudad, desde la seguridad vial para prevención de accidentes de tránsito, hasta la seguridad ciudadana y hacer la vía pública funcional durante la noche.

Laurence Vega
Gerente de producto de Sylvania 

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