¡Amanecerá y veremos!

¡Amanecerá y veremos!

La ruptura de la alianza de gobierno no debe sorprender a nadie.  Cuando las alianzas partidarias se hacen para momentos electorales, carentes de planes programáticos de gobierno, debe entenderse que son momentos coyunturales para el logro del poder y así como se forman, se rompen.  Son poco los análisis que permitan ubicar políticamente cuál es la estrategia del partido Cambio Democrático frente a la gestión de gobierno y las elecciones del 2014.  A esto debe obedecer la ruptura de la alianza.

¿Fueron las reformas constitucionales, la segunda vuelta electoral, los cambios en la ley electoral o un plebiscito que permita la reelección los elementos estratégicos que condujeron a la ruptura de esta alianza? O la historia vuelve a repetirse, como cuando los Arnulfistas en el gobierno del desaparecido presidente Guillermo Endara expulsaron a la democracia cristiana, y ahora se le aplica a ellos la misma medida.

El panorama electoral del 2014 puede ser parecido al de 1994, cuando varios candidatos a la presidencia participen de un proceso electoral que no permita un claro triunfo y, por lo tanto, sea la segunda vuelta electoral la que incline la balanza. ¿Será esta la estrategia?

El discurso del presidente Martinelli el jueves en la noche   preocupa porque en lo esencial planteó que no tenía la responsabilidad de la ruptura de la alianza e insistió en que no aspirará a la reelección.  Estas afirmaciones crean incertidumbre a los panameños, porque los hechos indican lo contrario y en política lo que vale son los hechos y no las palabras.

¿Cuáles son las repercusiones de la ruptura de esta alianza desde el punto de vista político y económico?

Desde el punto de vista político, la gobernabilidad y el fortalecimiento institucional se ven afectados.  Cuando la democracia cristiana fue expulsada por los Arnulfistas, el país se recuperaba de la invasión estadounidense, la economía se recuperaba y las condiciones democráticas eran totalmente diferentes a las actuales.  Ahora el escenario político y económico es diferente ¡Amanecerá y Veremos!

Desde el punto de vista económico, todo va a depender de quién sea el nuevo titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y quiénes integrarán su equipo de trabajo.  Es importante que el nuevo ministro determine las políticas macroeconómicas del país y los objetivos del gobierno a corto plazo, y sea una persona que ofrezca credibilidad, transparencia, honestidad y confianza a nivel nacional e internacional.

Los mercados financieros por intermedio de la prensa económica especializada y las calificadoras de riesgo han expresado su preocupación por el rompimiento de la alianza y sus implicaciones políticas y económicas.

Se debe recordar que la categoría Grado de Inversión que se asigna a un país no se hace por el nombre y el prestigio de su presidente o del ministro de Economía.  No se califican los políticos, sino el resultado de su gestión de gobierno.

Las calificaciones del riesgo se asignan por los resultados de los indicadores macroeconómicos, la estabilidad política social y la gobernabilidad del país.

Las calificadoras de riesgo han expresado su preocupación por los niveles de endeudamiento público, el registro contable de la deuda, la política fiscal, niveles de déficit, financiamiento de inversiones públicas y el proceso de decisiones  de política económica.

Las calificadoras de riesgo están preocupadas por el déficit fiscal del 2011 proyectado a 2,8% cuando el límite legal de la ley de responsabilidad fiscal es del 3%.

El nuevo ministro del MEF y su equipo de trabajo deben atender con alta consideración todas las preocupaciones de las calificadoras e instituciones financieras, para proteger que la política económica de Panamá garantice el desarrollo sostenible que se ha tenido en los últimos años y tener presente siempre que los capitales no tiene nacionalidades y son como las golondrinas, que se mudan siempre en busca del clima más favorable.

Más informaciones

Comente la noticia