Ambientalistas no bajan la guardia

Ambientalistas no bajan la guardia

La mina le quita mano de obra al sector agropecuario

La explotación minera es una actividad que siempre genera controversia. Se trata de una  industria que se vincula a la contaminación del ambiente, por lo que el manejo que se haga de los riesgos ambientales y la relación que construya la empresa con las comunidades aledañas es determinante para el  éxito del proyecto.
La ambientalista Raisa Banfield sostiene que en nada ha cambiado la posición de los ecologistas sobre la explotación de este proyecto minero, que a su juicio es una amenaza para las fuentes de agua de la región, para la propia salud de los moradores y  para  la fauna y flora del área.
También lamentó que la Autoridad Nacional de Ambiente (Anam) no esté realizando un seguimiento estricto a las medidas ambientales que debe implementar la empresa.
Banfield señaló que en la Corte Suprema de Justicia reposan varias denuncias en contra de esta explotación minera, interpuestas por ambientalistas, abogados y campesinos, sin que a la fecha se haya emitido algún fallo por la máxima corporación de justicia del país.
El director ejecutivo de la Cámara Minera de Panamá (Camipa),  Zorel Morales, considera que lo que hay que hacer es vigilar que las cosas de hagan bien, recordando que se trata de un desarrollo enorme.
Morales dijo que a estas alturas tampoco se puede hacer una moratoria a la minería, porque no hay tiempo para eso, por lo que el país se tiene que preparar con el mismo impulso que genera la industria minera, tanto en materia económica como en el tema ambiental.
Se trata de una mina que según los últimos estudios realizados cuenta con 25.000 millones de libras de cobre, que estarían generando más de $75.000 millones, a los precios actuales.
Para  Morales, si bien hay que deforestar 6.000 hectáreas para desarrollar el proyecto minero, se establecerán  programas de reforestación para que en el año 2040 el Corredor Mesoamericano cuente con la misma cantidad de hectáreas boscosas que  en la actualidad, que suman unas 250.000 hectáreas.
En sus inicios el Corredor contaba con 5.000.000 de bosques vírgenes.
En los próximos 30 años se prevé que se perderán 80.000 hectáreas por efecto de la ganadería intensiva y la agricultura,  por lo que se dará una ganancia ambiental de 74.000 hectáreas,  de acuerdo con la Camipa.
Pero la mina no sólo impactará en el tema ambiental, también tiene una incidencia en las actividades ganaderas y agrícolas.
En ese sentido, el titular del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), Oscar Osorio, durante la presentación del presupuesto de la entidad ante la Comisión de Presupuesto, destacó que su sector está compitiendo con las minas y los hoteles por la mano de obra.
Y es que en estos sectores el salario es más alto y esa realidad está afectando al agro, aunque dijo que son proyectos que traen beneficios económicos al país.
Esto ocasiona que cada día existan menos trabajadores disponibles para realizar las tareas agrícolas y pecuarias.
El proyecto de Minera Panamá representa la inversión privada más grande en la historia del país, destaca la empresa en su web.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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