América Latina modera su crecimiento

América Latina modera su crecimiento

Joaquin Vial

Economista Jefe América del Sur de BBVA Research

Después de un año estelar en 2010, con la región creciendo 6% en promedio, América Latina está comenzando a desacelerar y este año esperamos que el Producto Interno Bruto (PIB) regional aumente 4,4%, una tasa más cercana a su tendencia de largo plazo.

La moderación del crecimiento es importante para evitar que las economías de la región entren en una trayectoria insostenible que, después de uno o dos años, lleve a crisis de balanza de pagos o a un fuerte brote inflacionario. Algunos de los factores que están apoyando esta moderación son automáticos y representan el término de factores transitorios que inflaron la expansión de la demanda en 2010: el ciclo de inventarios, que después de una caída brutal en 2009 en 2010 se recuperaron con mucha fuerza, así como la normalización de las compras de durables, automóviles e incluso viviendas, después de las postergaciones que sufrieron en 2009 a raíz de los temores provocados por la crisis.

Por otra parte, los gobiernos y bancos centrales han comenzado a adoptar medidas para prevenir que la rápida recuperación produzca un sobrecalentamiento de estas economías, que normalmente se termina traduciendo en apreciación real de las monedas, deterioro de los balances comerciales y mayor inflación.

Varios de ellos titubearon a fines de 2010 o comienzos de este año, debido a la fuerte apreciación de sus monedas, pero ante temores provocados por alzas de precios de alimentos y combustibles, en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda interna, han optado por reiniciar la restricción monetaria.

El caso de Brasil es destacable porque buena parte de los temores por sobrecalentamiento se han centrado en ese país y, tal como ocurrió durante la crisis, el gobierno y el Banco Central de Brasil han sido los más rápidos para reaccionar al cambio en las condiciones. El Banco Central ha subido antes y más rápido que sus congéneres de la región sus tipos de interés oficiales, y ha anunciado un adelantamiento del calendario para imponer el marco regulatorio del crédito bancario de Basilea III.

Por otra parte, el nuevo gobierno ha anunciado un recorte de 7% de sus gastos primarios y ha conseguido la aprobación legislativa de un ajuste muy moderado del salario mínimo, con lo cual también ha dado una fuerte señal de compromiso con la estabilidad económica. Esperamos que países como Chile, Perú y Uruguay, que también enfrentan presiones similares, sigan la senda de Brasil en los próximos meses para apoyar una rápida convergencia al crecimiento de tendencia, sin despertar el dragón inflacionista que tanto mal le causó a esta región en el pasado.

Este panorama halagüeño puede ser puesto en jaque por una alza en los precios del petróleo derivado de un agravamiento de la situación del Norte de África y su eventual propagación a otros países del Medio Oriente. Un choque de esta naturaleza puede tener un impacto negativo global sobre las expectativas y frenar el proceso de recuperación de las economías desarrolladas e incluso de economías emergentes claves, como China, Corea, Taiwan e incluso India. En este ambiente es muy posible que los precios de los metales y de otras materias primas industriales sufran un impacto negativo, como ocurrió en los 70s y 80s. Eso tendría un impacto adverso en varios países de la región.

Sin embargo, ejercicios de simulación sugieren que dicho impacto sería acotado y no pondría en peligro la sostenibilidad de las finanzas públicas ni de las cuentas corrientes de estos países, por lo que si bien podría haber efectos adversos transitorios, parece poco probable que desvíen a la región de su senda de crecimiento potencial por mucho tiempo.

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