América Latina resiste la presión de Estados Unidos para excluir a Huawei

América Latina resiste la presión de Estados Unidos para excluir a Huawei
Las autoridades estadounidenses han estado presionando a los países latinoamericanos para que imiten la decisión de Washington de excluir a Huawei de sus redes 5G.| Cortesía

América Latina está desafiando los esfuerzos de la administración Trump para que la región rechace a Huawei, y ha decidido permanecer con Beijing en vez de unirse a la campaña estadounidense para excluir a la compañía china de las redes de telecomunicaciones.

Las autoridades estadounidenses han estado presionando a los países latinoamericanos para que imiten la decisión de Washington de excluir a Huawei de sus redes 5G, según dicen los diplomáticos, advirtiéndoles que Beijing podría utilizar a la compañía para actividades de espionaje.

Sin embargo, Brasil, bajo el mandato del presidente derechista Jair Bolsonaro, un aliado de su homólogo estadounidense Donald Trump, ha encabezado la resistencia. Hamilton Mourão, vicepresidente de Brasil, dijo que su gobierno veía a “Huawei con buenos ojos” mientras se encontraba de visita en Beijing con una delegación comercial a fines de mayo.

Huawei se estableció en Brasil y hará más inversiones”, dijo, y añadió que los representantes de Huawei se habían presentado en su oficina de Brasilia en mayo para mostrarle sus planes de expansión.

Brasil, México y Argentina —las tres economías más grandes de América Latina— deben decidir este año o a principios de 2020 si permitirán que Huawei participe en el despliegue de la infraestructura móvil 5G en sus países.

En abril, Wilbur Ross, secretario de comercio de Estados Unidos (EU), le dijo claramente a una audiencia de empresarios mexicanos y estadounidenses lo que la administración Trump pensaba de los planes de expansión 5G de Huawei en América Latina.

“No queremos una participación muy activa de la inversión china en México, especialmente en proyectos estratégicos”, dijo el señor Ross, según Alfonso Romo, jefe de personal del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Un alto diplomático sudamericano dijo que “hay mucha presión por parte de los estadounidenses para no dejar que Huawei entre”, y puntualizó que la campaña contra Huawei era una de las razones de las visitas del secretario de estado estadounidense Mike Pompeo a la región este año.

Pero los esfuerzos de la administración Trump parecen no haber surtido efecto alguno, al menos por el momento.

Sebastián Piñera, presidente de Chile, se reunió con el presidente de Huawei, Liang Hua, en Shenzhen, en abril, y dijo que “Huawei es bienvenido a participar en licitaciones públicas” en Chile para proyectos 5G y de cable de fibra óptica.

Ricardo Salinas, un magnate de los medios de comunicación cercano al señor López Obrador en México, dijo: “Sólo puedo decir cosas buenas sobre Huawei. Creo que es una vergüenza lo que los estadounidenses están haciendo para derrotarlos”.

Ernesto Piedras, director de la consultoría Unidad de Inteligencia Competitiva, dijo que las redes de telecomunicaciones de México dependían enormemente de Huawei. México está dominado por América Móvil y el gigante estadounidense AT&T, que ingresó al mercado al comprar redes locales que “hace seis años eran totalmente de Huawei”.

AT&T en México tiene ADN chino”, dijo el señor Piedras.

La prohibición estadounidense retrasaría el lanzamiento mundial de la tecnología 5G entre 10 y 14 meses, añadió, por lo que es poco probable que llegue a México antes de 2023.

Los analistas dicen que Huawei tiene los mejores equipos para la tecnología 5G, afirmando que no hay un proveedor estadounidense que pueda competir con ellos en América Latina. Los únicos proveedores viables restantes son Samsung, Ericsson y Nokia, que costarían más.

La campaña estadounidense en contra de Huawei se ha convertido en parte de la guerra comercial del presidente Donald Trump contra China. Washington ha presionado infructuosamente a los gobiernos europeos para que prohíban a Huawei y amenaza con limitar el intercambio de inteligencia con el Reino Unido si no sigue su ejemplo.

Pero en América Latina, donde el crecimiento económico no es sólido, la necesidad de atraer inversiones y financiamiento chinos es fuerte.

En Beijing, Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de relaciones exteriores del gobierno comunista de Cuba, le dijo a la agencia de noticias oficial china Xinhua: “Tenemos relaciones comerciales tradicionales con Huawei, y Cuba tiene toda la confianza en la tecnología china y en esta compañía en particular”.

Dijo que EU estaba “perdiendo la competencia tecnológica” frente a China y por ello está recurriendo a “herramientas burdas, propias de otra época, arbitrarias e ilegales” para frenar su expansión.

Un ejecutivo de una compañía internacional de telecomunicaciones que opera en Argentina dijo que “no hay forma de que Huawei quede excluido” del país. Si el candidato presidencial seleccionado por la ex presidenta izquierdista Cristina Fernández de Kirchner gana las elecciones de octubre, es probable que Buenos Aires se acerque más a Beijing.

La oposición de Brasil a una prohibición de Huawei va en contra de la gran afinidad política del señor Bolsonaro con el señor Trump. Pero en parte refleja la influencia del electorado agrario que lo llevó al poder, el cual depende de las enormes importaciones chinas de sus productos.

Larissa Wachholz, directora de Vallya, una consultoría que atrae a inversionistas chinos a Brasil, dijo que a menos que se demostrara que China tendría acceso a los datos de otros países a través de la tecnología 5G, “Brasil ni impedirá ni debe impedir que Huawei participe”.

Andres Schipani, Jude Webber

y Benedict Mander

Financial Times

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