Argentina enfrenta dificultades para cumplir con plan de rescate del FMI

Argentina enfrenta dificultades para cumplir con plan de rescate del FMI
Los objetivos del gobierno de Macri se encuentran en peligro después de que la turbulencia en los mercados emergentes afectara al peso| Archivo

Argentina puede haber renuentemente aceptado la acogida del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero el paquete de ayuda más grande de la historia no ha logrado inocular al país de una arremetida de problemas en el mercado.

Un sin número de inversionistas se sintieron más tranquilos cuando Argentina recibió una línea de crédito de $50,000 millones del FMI en junio y cuando el presidente Mauricio Macri cumplió con las reformas obligatorias para recortar el déficit fiscal y controlar la inflación.

Sin embargo, la reciente turbulencia en los mercados emergentes (ME) ha enturbiado las perspectivas y ha puesto en tela de juicio cómo Argentina cumplirá con sus necesidades de financiamiento —un total de $82,000 millones que cubren este año y el próximo año— mientras que lidia con una posible recesión y con crecientes precios al consumidor antes de las elecciones presidenciales de 2019.

Si bien la mayoría de los inversionistas creen que la continuidad de las políticas es crucial para que la economía se normalice, la turbulencia en los ME agrega obstáculos adicionales a una ya peligrosa carrera de obstáculos, según lo expresado por John Baur, un gerente de cartera de Eaton Vance.

La moneda de Argentina se ha debilitado más de un 9% frente al dólar estadounidense desde el comienzo del mes, consolidando su posición como una de las mayores perdedoras en el más amplio desplome de los ME desencadenado por la caída de la lira turca. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) se movilizó rápidamente para apuntalar el peso la semana pasada, elevando su tasa de interés de referencia a un día cinco puntos porcentuales al 45%.

“Fue un paso necesario”, comentó Stuart Culverhouse, el economista jefe de Exotix, un banco de inversiones especializado en mercados de frontera. “A medida que la moneda se debilita a través de este contagio, va a poner al país aún más en riesgo de no cumplir con el objetivo de inflación del FMI”.

En julio, los precios al consumidor subieron un 3.1%, elevando la tasa de inflación a 12 meses al 31.2%, alrededor de 10 puntos porcentuales por encima de la meta del FMI para 2019. “Sin la capacidad de detener la inflación”, agregó el señor Culverhouse, “Argentina no tendrá credibilidad ante los inversionistas”.

Las obligaciones de deuda a corto plazo del país plantean otro problema. Entre este año y el próximo, Argentina tiene aproximadamente $50,000 millones de deuda en pesos y en dólares que vencerá. La mayor parte son las LEBAC denominadas en pesos, las cuales son letras de tasa fija emitidas por el banco central con rendimientos de hasta un 52%. Después del endurecimiento monetario en diciembre de 2015, los inversionistas se concentraron en estos instrumentos, los cuales tienen vencimientos a tan corto plazo como 35 días.

“Es como un círculo vicioso”, comentó Walter Stoeppelwerth, el encargado de investigaciones en el banco de inversiones local Balanz Capital. “Tener una enorme porción de tu base monetaria venciéndose cada 30 días es extremadamente peligroso cuando existe una crisis monetaria”.

Liquidar el inventario de las LEBAC a corto plazo es una condición importante del paquete del FMI. La semana pasada, el banco central anunció que las eliminaría para fines de año, y está alentando a los bancos a invertir en instrumentos denominados en pesos y a más largo plazo. Sólo los fondos mutualistas, las compañías de seguros y los inversionistas minoristas pueden refinanciar algunas LEBAC.

Según el señor Stoeppelwerth, “Argentina necesitaba hacer esto para poner en marcha sus propios mercados de capital nacionales”. El único error, él comentó, es que el banco central no lo hiciera antes. Actualmente existe una crisis de confianza que lleva a que los inversionistas mantengan dólares en vez de comprar valores locales de más largo plazo, lo cual ejerce presión sobre el peso.

Debido a que la mayoría de la deuda argentina está denominada en dólares, una depreciación del 10% con respecto a los niveles actuales aumentaría su proporción de deuda frente al producto interno bruto (PIB) en cinco puntos porcentuales, según Guillermo Tolosa, un asesor económico de Oxford Economics. Hacia el final del año, el señor Tolosa pronostica que la deuda argentina superará el 71% de su producción económica anual.

Reducir el déficit fiscal aliviará esta presión financiera. El gobierno está en camino de cumplir con el objetivo de déficit fiscal del FMI para 2018 pero, para equilibrar el presupuesto para 2020 según lo indicado, el señor Macri tendrá que implementar más recortes.

El señor Macri está continuando con los planes para reducir la inversión pública y para rebajar los subsidios de electricidad y de gas. Pero los analistas actualmente pronostican una recesión más aguda y un aumento de los precios al consumidor como resultado, antes de unas decisivas elecciones generales el próximo año.

Durante mucho tiempo fue una creencia establecida que el señor Macri ganaría con facilidad un segundo mandato en octubre de 2019. Pero la austeridad ha visto caer su índice de aprobación a alrededor de 35% desde más del 50% a comienzos de este año. Además, la posibilidad  que un escándalo de corrupción en torno a la expresidenta Cristina Fernández pudiera presenciar el surgimiento de un candidato más moderado y elegible del partido opositor peronista, ha inquietado aún más a los inversionistas acerca de las perspectivas de reelección del señor Macri.

“Las autoridades están caminando un poco por la cuerda floja”, opinó Andrew Brudenell, un gerente de cartera de mercados de frontera en la gestora de activos Ashmore, quien recientemente redujo la exposición de su fondo a Argentina. “Pasar de una historia impulsada por la inflación y liderada por el consumo a una económicamente ortodoxa es una tarea muy difícil cuando sólo tienes poco capital político para gastar”.

 

Colby Smith y Charles Newbery
Financial Times

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