Armadores panameños piden normar la participación de naves extranjeras en la industria marítima auxiliar

Armadores panameños piden normar la participación de naves extranjeras en la industria marítima auxiliar

La Asociación de Armadores Panameños (Arpa) emitió un comunicado al país en el que denunció la incursión en aguas panameñas de “depredadores internacionales” que aprovechan la flexibilidad de las normas que regulan las industrias marítimas auxiliares del país y solicita a las autoridades la adopción de normas que garantizan el juego limpio o “fair play” en este sector económico.

El comunicado, que lleva la firma del presidente de Arpa, Rodrigo Hernández, explica que la industria marítima auxiliar constituye uno de los pilares de la economía nacional, ofreciendo soporte de alta calidad y profesionalismo a las naves y a la carga internacional que transita en aguas nacionales, de la mano de las organizaciones más prestigiosas del sector a nivel mundial.

Agrega que esta actividad abarca un significativo porcentaje de la fuerza laboral especializada del país, inversiones cuantiosas en tecnología, equipamiento y capacitación de última generación, que son reconocidos por su seguridad y excelencia.

Agrega el documento que los armadores panameños no sólo han depositado su confianza en Panamá, sino que sus empresas pagan impuestos y prestaciones sociales, sosteniendo un elevado compromiso financiero, siempre enfrentando los grandes retos inherentes al sector.

Sin embargo, le preocupa la frecuente incursión al mercado panameño, de importantes actores que sin cumplir la normativa vigente en nuestro país y en los convenios internacionales que regulan la actividad, compiten deslealmente con los actores que sí lo hacemos, todo ante la impávida mirada de las autoridades ya pasadas, con consecuencias graves para la economía nacional, la seguridad en la navegación, la calidad de las aguas y la reputación de todo un país.

Arpa aclaró que, de ninguna manera debe interpretarse como cerrar camino a la inversión extranjera en la industria ya que, muy por el contrario, está demostrado que le damos la bienvenida, siempre y cuando sus representantes tengan la voluntad de cumplir la ley, de buena fe y de cara a un mercado que exige un alto nivel de compromiso y calidad en el servicio ofrecido, a través de una marca país caracterizada a partir de la gestión del Canal Interoceánico y el logro de mantener la flota de marina mercante más importante del planeta.

Ante esta realidad Arpa solicitó al Gobierno Nacional, a través de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), así como otras instituciones, aborde los desafíos de la industria marítima auxiliar, bajo las siguientes premisas esenciales:

1- Establecer que los servicios marítimos auxiliares y de cabotaje sean prestados por embarcaciones de bandera panameña y empresas registradas en territorio nacional, sin perjuicio de una participación equitativamente proporcional de inversiones extranjeras, con el fin de que las facturas se generen en Panamá; para incentivar y preservar los empleos del sector, evitar la fuga de capitales y que el valor agregado de nuestra plataforma logística sea capitalizado por la República.

2- Se requiere, asegurar que todas las empresas que emplean marinos y oficiales que operen en nuestras aguas haciendo operaciones de cabotaje, cumplan con todas las disposiciones, regulaciones, leyes laborales y el pago al día de las prestaciones sociales, garantizando la estabilidad y el empleo principalmente de la gente de mar panameña.

3- Que se apliquen las regulaciones para garantizar la seguridad y protección de la vida humana, el medio ambiente y la integridad de todas las embarcaciones que operan en aguas jurisdiccionales consecuentemente mejorando la calidad de los servicios marítimos, a través de las tecnologías adecuadas, tal y como Panamá ha convenido en numerosos foros globales, de manera que se garantice el cumplimiento de la ley y el orden en nuestros mares.

Por su parte, Harry Quinn, miembro de Arpa, agregó que esa organización representa a un grupo de más de 30 empresas y en crecimiento propietarios de naves que ofrecen una variedad de servicios tanto en las riberas del canal como en los mares y costas panameñas. Esto con la ayuda de más de 2,500 colaboradores que hoy enfrenta dos pandemias: el coronavirus (COVID-19) y la competencia desleal.

Argumentó que en este momento una infinidad de puestos de trabajo del sector están en suspenso mientras se estabilizan las circunstancias, mientras tanto, el 90% de países con entrada al mar y negocios marítimos poseen reglas del juego, algunas muy restrictivas de entradas para extranjeros, lo que incluye a países como Estados Unidos (EE.UU.), Chile y Países Bajos (Holanda), entre otros, lo han hecho con justo razón y que hoy día exportan servicios.

Ante esa realidad, Quinn destacó la necesidad urgente de realizar una revisión de las normas y un alto mientras se acuerda una nueva “política de Estado” frente a los servicios auxiliares, lo que, a su juicio, supondría una nueva mirada de Panamá para el aprovechamiento de sus recursos naturales y su posición geográfica.

“No tendría lógica un Canal liderado por panameños y una industria marítima auxiliar dominada por europeos o sudamericanos”, enfatizó, por lo que aseguró que: “Panamá requiere una normativa justa y una política de desarrollo frente al mar que contemple su industria marítima nacional como un polo de desarrollo nacional”.

Hitler Cigarruista
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Capital Financiero

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