Arquitectura bioclimática, una oportunidad

Arquitectura bioclimática, una oportunidad

Migdalia Casorla

mcasorla@capital.com.pa

Capital

 

La industria de la construcción consume el 50% de los recursos mundiales, convirtiéndose en una de las actividades que mayor impacto negativo causa al planeta. Y es que se están construyendo edificios y viviendas que dependen de sistemas activos de climatización, de lo contrario serían inhabitables, así como los que requieren iluminación artificial las 24 horas del día.

De acuerdo con estadísticas del Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos (USGBC, por sus siglas en inglés), la construcción de edificaciones y las comunidades son responsables del 40% de las emisiones contaminantes que producen el efecto invernadero.

Nos acostumbramos a vivir refrigerados en las viviendas, en las oficinas, y en los autos, dice Rodrigo De Las Casas, fundador de la Academia Bioclimática de Arquitectura y Tecnología, y no se está aprovechando el entorno.

La arquitectura actual, la cual también se observa en Panamá, no está considerando tomar ventajas de lo que ofrece el clima, sostiene el experto en diseño sostenible, porque se levantan estructuras totalmente cerradas con vidrios y sin ventanas que puedan permitir la entrega del aire, obligando a mantener las cortinas cerradas.

La edificación debe ser aliada de las energías que la envuelven, utilizándolas en su beneficio de forma sostenible, a fin de lograr con las buenas prácticas intercambios energéticos adecuados, precisa el arquitecto.

Durante un conversatorio sobre Bioclimática y Bioenergía celebrado por Panama Green Building Council, en la que participó De Las Casas, él mismo sugirió cambiar hacia el diseño bioclimático y sostenible, con sistemas y técnicas sencillas como tomar en consideración el eje largo del edificación con orientación oeste para aprovechar la circulación adecuada del viento dentro de la propiedad.

Además, recomendó optimizar la gestión del agua y el uso alternativo de residuos generados por la construcción, entre otras cosas.

Hay muchas cosas por hacer y estamos a tiempo de hacer un cambio, de lo contrario nos podemos mudar y seguir destruyendo, advierte el experto.

La arquitectura bioclimática es aquella que toma en consideración el clima local y las condiciones del entorno, aprovechando los recursos naturales disponibles (sol, vegetación, lluvia, viento) para conseguir el confort térmico, reduciendo los consumos de energía a partir de un conjunto de técnicas de preferencias pasivas.

En Panamá existen alrededor de 15 proyectos que actualmente están desarrollándose con estas recomendaciones y bajo el estándar de edificios verdes.

La Embajada de los Estados Unidos ubicada en Clayton, que obtuvo la certificación LEED Básica en la versión 2.0/2.1 del sistema Nuevas Construcciones, y  el Complejo Hospitalario de la Caja de Seguro Social, por su ubicación apropiada para la circulación del viento, coinciden con los señalamientos de diseño sostenible señalados por el experto.

LEED es una norma utilizada internacionalmente que toma en cuenta parámetros en aspectos o categorías como calidad de aire, materiales y recursos, sitios sostenibles o eficiencia del agua.

Existe desde un nivel LEED básico, pasando por Silver y Gold hasta Platinum, siendo ésta última categoría el nivel más complejo de certificación.

Para Edilberto Esquivel, director ejecutivo de Panama Green Building Council, una organización fundada hace año y medio, los edificios verdes o edificios ecológicos como se los conoce mundialmente, tienen características muy particulares: Son diseñados, construidos y operados cumpliendo una serie de requisitos y mejores prácticas, con lo que logran además la protección de la salud de los ocupantes, mejorando la productividad y eficiencia de los colaboradores.

Linette Yanisselly, arquitecta y docente de la escuela de Arquitectura en Isthmus, destaca que este tema ha sido poco explorado, pero que es fácil comprender los criterios.

Hubo un choque cultural porque el Green Building está pensado para edificios herméticamente cerrados para climas templados y eso supone que hay cosas que son buenas y otras que no. Hay cosas que son inversas para un clima tropical como el nuestro, concluye.

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