Arropados por el desorden

Arropados por el desorden

GDA/El Nuego Día

Puerto Rico

Hasta entonces, Mónica, como llamaremos a la mujer que solicitó usar un nombre ficticio, no sabía que existía el síndrome de acumulación excesiva o hoarding disorder. Mucho menos, que su tía lo padecía. La señora, de casi 70 años, también mantenía bajo su techo y en su pequeño patio a decenas de gatos. El hedor en la casa era insoportable.

Sin saber cómo reaccionar al hallazgo, Mónica le propuso a su tía reclutar alguna ayuda para limpiar todo el reguero, pero ella se puso furiosa y muy ofendida por la idea. Una reacción común entre los pacientes de este desorden.

El síndrome de acumulación excesiva, conocido en inglés como hoarding disorder, se caracteriza por la adquisición de artículos de poco o ningún valor y la incapacidad para deshacerse de ellos. Quienes la padecen acumulan de forma desorganizada una cantidad tan exagerada de cosas que, en casos extremos, se quedan sin espacio en las gavetas, armarios o el piso. La mera acción de transitar por la casa, encontrar una pieza de ropa o cocinar, puede convertirse en misión imposible.

Las pilas de objetos obstruyen el espacio donde viven estas personas. Quedan en condiciones infrahumanas. Se ven limitadas en su aseo personal y la confección de alimentos, porque todo a su alrededor está colmado de cosas, explica la doctora Ana Plaza Montero, psicóloga clínica y facultativa del Colegio de Estudios Graduados de la Pontificia Universidad Católica.

Las personas que acumulan cosas de esta manera crean vínculos emocionales irracionales con relación a ellas.

Por lo tanto, desprenderse de algo les resulta inconcebible. Además, no pueden decidir qué necesitan y que no. Siempre piensan que en un futuro todo lo que tienen guardado podría hacerles falta.

Se estima que 2,1 millones de personas sufren de este síndrome en Estados Unidos y que entre un 2% y 3% puede llegar a tenerlo en algún momento.

En muchos casos, el hoarding se relaciona de alguna manera con el trastorno obsesivo compulsivo. La comunidad médica está actualmente considerando clasificarlo como un desorden aparte dentro de los trastornos de ansiedad, pues se ha encontrado que afecta áreas particulares del sistema nervioso. También se asocia con la depresión, la sicosis o la esquizofrenia.

Aunque no hay una explicación concreta respecto al por qué se desarrolla el síndrome, estudios identifican que puede ser una reacción a la pérdida significativa, tanto material como emocional.

Todas esas cosas que acumulan les llenan de lo que les hace falta, comenta la doctora Gladys Altieri, de la Universidad Carlos Albizu.

Una de las características de los pacientes con este síndrome es que, además de guardar objetos sin valor, compran cosas y las guardan, incluso sin abrirlas. Pueden llegar, incluso, a robar para mantener su necesidad de acumular.

Comúnmente, aunque no necesariamente, los pacientes de hoarding viven solos o terminan aislándose debido a los problemas que acarrea su condición. También pueden tener problemas con familiares o vecinos, comenta Plaza.

Los conflictos también pueden ocurrir cuando allegados a quien sufre el síndrome intentan ayudarle, pero lo hacen de la manera incorrecta. Hay que entender, coinciden las entrevistadas, que para estas personas la situación no se resuelve con una limpieza. Esto podría, incluso, empeorar su situación.

Es necesario un tratamiento con un profesional de la salud mental para llegar a la raíz de lo que ocasionó el comportamiento y a través de terapia, y medicamentos de ser necesario, modificarlo.

Ese error lo cometió Mónica con su tía. Solo tras un largo tratamiento que aún continúa, la mujer ha podido controlar su impulso.

Hoarding: Buried Alive y Hoarders, en TLC y A&, respectivamente, son dos series de televisión que proyectan casos reales de pacientes del síndrome de acumulación excesiva.

El síndrome de acumulación excesiva no debe confundirse con la aficción por comprar desmedidamente o coleccionar objetos.

Los coleccionistas eligen deliberadamente una serie de objetos que usualmente clasifican y exhiben de alguna manera ordenada.

Quienes padecen del síndrome pueden convertirse en adictos a compras para mantener su necesidad de acumular cosas, pero a diferencia de coleccionistas o compradores compulsivos, quienes tienen el problema compran y guardan objetos de poco o ningún valor. Les adjudican significados o emociones y son incapaces de despojarse de algo bajo la creencia de que pueden necesitarlo más tarde o sencillamente por que solo manteniendo esa acumulación desordenada se sienten emocionalmente seguros.

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