Asaja pide reforzar acciones contra la ludopatía

Un total de 398 personas reciben tratamiento  dentro del Programa de Autoexclusión

Unlucky

El incremento del número de casinos y salas de juegos y azar en los últimos años ha aumentado el número  de personas adictas a las apuestas, conocidas también como ludópatas, un mal que ha estado creciendo de forma descontrolada en el país.

Se trata de personas, en su mayoría de escasos recursos, que han llegado a perder sus bienes, casas y hasta sus familias  a consecuencia de esta adicción.

La Asociación de Administradores de Juegos de Azar (Asaja) ha recomendado a las autoridades la creación de una ley que contemple el desarrollo de diferentes acciones para promover el juego responsable en Panamá y contribuir con  la reducción de la ludopatía.

Actualmente se discuten en la Asamblea Nacional de Diputados,  el proyecto de Ley No, 21, que se encuentra en  la Comisión de Salud y que establece  la prevención y el tratamiento de la ludopatía y el No. 47  que se discute en la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social, que establece la prevención y el tratamiento de la ludopatía en las salas de juegos de casinos y máquinas tragamonedas.

Sin embargo, el presidente de Asaja, Antonio Alfaro, aseguró que ninguno de los  proyectos obliga a todos los operadores a afiliarse al programa de exclusión o  autoexclusión,  que permite trabajar en la rehabilitación, y tampoco proponen la creación de una estructura económica y profesional para ayudar a los afectados.

Actualmente solo los miembros de Asaja cumplen con este programa e impiden que las personas que están registradas puedan ingresar a los casinos, por lo que al no existir una ley que permita la exclusión, Asaja solo puede atender a autoexcluidos, detalló Alfaro.

Está en manos de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional trabajar en conjunto con los operadores para que se apruebe una ley consensuada que permita  ayudar a estas personas, añadió.

El Programa de Autoexclusión constituye una herramienta destinada a aquellas personas que voluntariamente decidan excluirse a sí mismos de concurrir a las salas de juegos de azar administradas por los miembros de la Asaja.

Este gremio también  propone que las  personas que se resistan a recibir ayuda, sus familiares a través de la figura de Juez de Familia, puedan ingresarlos en la lista de excluidos.

De acuerdo con las estadísticas de Asaja, actualmente hay 398 personas inscritas en la base de datos y que, además de estar autoexcluidos, tienen acceso a tratamiento.

Sobre el  proyecto de Ley 21, la diputada Yanibel Ábrego señaló que la ludopatía amenaza cada vez más a las personas de escasos recursos.

Mientras que la diputada María Delgado mencionó que otro de los puntos por discutir es la creación de un registro para evitar que las personas adictas ingresen a estos sitios.

También se pretende darle terapias para alejarlos del vicio y al  registro se apuntarían voluntariamente y la Junta Técnica de Salud identificaría a los compulsivos para evitar que sigan jugando.

En el caso que las personas voluntariamente soliciten su inscripción en el registro, el tiempo mínimo de permanencia obligatorio será de seis meses renovables por igual período de tiempo, dijo Delgado.

La directora Nacional de Salud de Ministerio de Salud (Minsa), Itza Barahona de Mosca, señaló  que están interesados en el proyecto porque el deber de la institución es velar por la salud de la población.

Por su parte, Ricardo Turner, sicólogo de la Universidad de Panamá, indicó que no todas las personas que acuden a un casino o centro de máquinas tragamonedas desarrollarán adicción, ya que estudios internacionales dan cuenta que solo el 2% de los jugadores terminan siendo compulsivos.

Sin embargo, mencionó que las condiciones en las que operan los casinos favorecen la aparición de la ludopatía, ya que  en el interior de estos negocios las personas se aíslan del resto del mundo.

El jugador no percibe si llueve, si hace sol, si es de día o es de noche, debido a que los casinos están diseñados para que los cinco sentidos estén concentrados en el juego, destacó Turner.

Por su parte, el doctor Carlos Smith, coordinador del Centro de Estudios y Tratamiento de Adicciones, señaló que en el principio el azar puede ser recreacional y placentero, para posteriormente convertirse en una actividad que amenaza la integridad del sujeto que la práctica, y de su entorno socio-familiar.

Agregó que es un problema social y de salud, porque en  una familia que tiene un ludópata hay dolor, hay sufrimiento, hay vergüenza y  mucho sufrimiento.   

Leoncio Vidal Berrío M.
lberrio@capital.com.pa
Capital Financiero

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