Australia es otro miembro de la Ocde, del G-20 y del club de lavadores de dinero

Australia es otro miembro de la Ocde, del G-20 y del club de lavadores de dinero

En medio de la fuga de información denominada Fincen Leaks aparece este titular de CNN, escrito el día 24 de septiembre de este año, por Laura He:  Westpac Banking Corp (“Westpac”), uno de los principales bancos de Australia, fue multado con $920 millones por un escándalo de lavado de dinero.

Westpac también admitió, como parte del acuerdo con el regulador australiano, que había quebrantado las leyes que prohíben el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo más de 23 millones de veces.

No, no es un error. 23 millones de veces.

Después de haber cobrado jugosos bonos y repartidos dividendos a sus accionistas, el presidente de Westpac, Peter King, dijo: “Quiero, sinceramente, pedir disculpas por las fallas del banco”. En el mismo comunicado declaró “Estamos comprometidos con arreglar estos errores para que no vuelvan a suceder. Esta es mi prioridad número uno.”

¿Errores, 23 millones de veces? No, señor King, Ustedes son una organización criminal. Lo más grave es que mucho de los fondos blanqueados por Westpac iban, presuntamente, dirigidos a organizaciones que explotan a menores de edad uno de los crímenes más viles de la humanidad.

Yo, el gobierno nacional, recibo a los mequetrefes del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi) en Tocumen con un letrero que diga: ¿Westpac: 23 millones de veces? A buen entededor pocas palabras bastan.

Pero resulta aún más sorprendente que, después del rugby, blanquear capitales parece ser el segundo deporte de Australia.

En el año 2018, Commonwealth Bank of Australia fue multado con $493 millones luego de haber admitido fallas en cumplir con las leyes que previenen el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.

En febrero de este año, Tax Justice Network declaró que Australia “es una nación que continúa siendo receptor de cantidades significativas de fondos ilícitos que provienen del extranjero”.

Es tan grave la situación australiana que Estados Unidos (EE.UU.), su gran aliado en el sur del Océano Pacífico, los ha declarado jurisdicción de interés primario en lo que se refiere a lavado de dinero.

En un artículo de 21 de septiembre de 2020, titulado Eurodad reaction to #FinCEN Files, Tove Ryding, ejecutiva de The European Network on Debt and Development (“Eurodad”) comentó: “Los estándares internacionales actuales han fallado en resolver los problemas; a la vez que han creado dificultades para los países más pequeños, con pocos recursos, y quienes han tenido problemas cumpliendo con esta serie de estándares ineficientes y burocráticos.

Mientras tanto, EE.UU. sigue arrastrando sus pies en lo que se refiere a la cooperación e intercambio de información con otros países.

Como podemos ver de los archivos de Fincen, ha habido una aprehensión peligrosa en sancionar a bancos globales que mueven fondos ilegales.

Parte del problema es que los países más ricos y grandes, que son donde radican estos bancos globales, han dominado la puesta en práctica de esos estándares. Necesitamos, urgentemente, un proceso global en el que participen todos los países, con igualdad de voz y voto, para revisar y renovar los estándares internacionales que buscan evitar el blanqueo de fondos ilícitos”.

Ambas organizaciones exponen, constantemente, la hipocresía e injustica del sistema que impone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) y el Grupo de Acción Financiera (Gafi) a los países más pequeños.

No hay duda de que el Gafi no es más que un arma que vienen utilizando los países miembros de la Ocde para eliminar la poca competencia que podemos darle los centros financieros del Caribe y Panamá. Es hora de que nos demos a respetar.

Misonius Rufus
Abogado y analista internacional

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