Avanza proceso para declarar a la mola como patrimonio inmaterial de la humanidad

Avanza proceso para declarar a la mola como patrimonio inmaterial de la humanidad
Hay una población de 85,000 gunas, el 50% son mujeres y de ellas el 70% elaboran molas o están aprendiendo desde niñas| Violeta Villar Liste

Molas, capas de sabiduría, es una exposición que festeja los 94 años de la Revolución Dule, los 500 años de la ciudad de Panamá y su declaratoria como Capital Iberoamericana de las Culturas 2019, pero también llama a la reflexión sobre la importancia de la mola en la identidad y la economía de los pueblos indígenas.

En esta misma línea, destacan los esfuerzos del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici), a través del Proyecto Salvaguardia del Patrimonio Cultural, por lograr que la  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declare a la mola patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Muchos de los gunadule que hoy son profesionales, se lo deben a la mola y al esfuerzo de madres y abuelas, que pensando en un futuro mejor, trabajan días y meses cosiendo para el futuro de sus hijos”, destacó Giuseppe Villalaz, quien nació y se crió en la comarca Guna Yala.

Gestor cultural de la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Panamá, fue un pilar fundamental para organizar la exposición Molas, capas de sabiduría, que hasta el 30 de junio estará en el Museo del Canal Interoceánico de Panamá, ubicado en el Casco Antiguo.

La muestra es un esfuerzo conjunto de la Alcaldía de Panamá, del Museo del Oro del Banco de la República de Colombia, del Congreso General de la Cultura Guna y del Museo del Canal.

Villalaz defendió la necesidad de generar conciencia sobre el valor que para el pueblo Guna tiene este patrimonio, protegido por la Ley 20 que consagra el régimen especial de propiedad intelectual sobre los derechos colectivos de los pueblos indígenas, que fue producto de la colaboración entre el Mici y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi).

Ángeles Ramos Baquero, directora ejecutiva y curadora en jefe del Museo del Canal, resaltó que “no puede haber equidad si no existe en todos los aspectos de la vida cultural y, para que exista, se debe respetar el valor de las lenguas originarias”.

Resaltó que la muestra hace visible el patrimonio y la deuda histórica con los pueblos indígenas.

El Museo del Oro aportó el guión museográfico (después de nueve años de investigación sobre el origen de la mola) y la exhibición presenta 220 molas, 80% procedentes de Usdub, en Guna Yala. El resto  son de Estados Unidos (EU) y Colombia.

Emma Gómez, coordinadora general del Proyecto Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial del Mici, y quien logró para Panamá la categoría de Patrimonio Inmaterial de la cultura congo y de los procedimientos y técnicas artesanales empleados en el sombrero pintao, recordó que en Panamá hay cuatro territorios gunas: El ancestral Dagarkunyala y las comarcas Wargandí, Madungandí y Guna Yala.

Hay una población de 85,000 gunas, el 50% son mujeres y de ellas el 70% elaboran molas o están aprendiendo desde niñas, porque es un conocimiento que forma parte de su legado cultural.

Sin embargo, comentó que algunos hombres hacen diseños y los sabios de las comunidades explican sus contenidos.

En Colombia también hay comunidades gunas,  mucho más pequeñas que las de Panamá, pero entre ambos países son custodios del rico legado de las molas.

Apasionada de las culturas originarias, Gómez, desde el año 2011, inició el inventario de la mola y  del valioso patrimonio cultural de los guna, como parte de los procesos para elaborar el expediente que será sometido a consideración de la Unesco este mes de marzo (la declaratoria puede tardar dos años), luego de  suscritos los convenios con los líderes de los territorios indígenas, quienes debían avalar el proceso al tratarse de una distinción que los involucra.

Gómez indicó que las artesanas están generando productos distintos como estuches, portavasos o manteles individuales,  entendiendo su aporte vital a la economía familiar del pueblo guna, junto con la práctica de la agricultura.

Arlette Mendieta, secretaria general del Mici, expresó  que la declaratoria de la Unesco permitiría evitar la copia de las molas en otros países e incluso actuar de manera legal ante los organismos internacionales, dando respuesta a una preocupación vigente del pueblo gunadule por preservar su patrimonio y evitar que cualquier empresa o persona haga un uso no autorizado de sus símbolos.

Señaló que la Dirección General de Artesanías Nacional del Mici  está apoyando a las comunidades indígenas para frenar la migración hacia la ciudad y lograr  fuentes de ingresos consistentes.

Incluso se les entregan carnés de identificación como artesanos que les permiten estar exonerados del pago del Impuesto de Transferencia de Bienes, Muebles y Servicios (Itbms) al adquirir los materiales que emplean para el diseño de la mola.

En la reciente Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), entre las ventas de artesanía promovidas en el interior y en la ciudad de Panamá (incluyendo las molas y otros bienes de la cultura panameña), se lograron ingresos cercanos a los $70,000, cifra que demuestra la importancia de la llamada economía naranja solo en este segmento.

Mendieta resaltó que contemplan generar una plataforma tipo Amazon, orientada a la exportación de la mola.

Reconoció que es un proceso largo, de capacitación de los artesanos, quienes conceden especial importancia a evitar el uso ilegal de diseños y tejidos que expresan la esencia de una identidad y de un país.

Violeta Villar Liste
Violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

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