Baja en la producción tritura sueño de arroceros

Baja en la producción tritura sueño de arroceros

Molino de arroz de la Apach sólo sobrevivió un año

Manuel Luna G.

mluna@capital.com.pa

Capital

El sueño de los productores de arroz de Chiriquí de contar con un molino propio llegó a su fin y después de un año de funcionamiento será subastado. ¿La razón? No era rentable. Durante el tiempo que estuvo en operación, nunca logró producir lo necesario para equilibrar las finanzas.

El proyecto se construyó a un costo de $4 millones  con una capacidad de molienda de 30.000 quintales al mes

La Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí (Apach) decidió subastar el molino para cancelar la deuda que mantiene con la banca.

En la provincia de Chiriquí se cosecha la mitad de la producción nacional, que el último año agrícola alcanzó lo 2,7 millones de quintales.

La puesta en venta de este molino refleja lo que sucede en el campo, donde al parecer el  pesimismo sigue reinando.

El secretario ejecutivo de Apach, Carlos Santanach, comentó que se trata de una situación difícil, donde la inversión no dio los resultados esperados.

El proyecto se construyó a un costo de $4 millones, con una capacidad de molienda de 30.000 quintales al mes y era el segundo molino de arroz más grande del país, superado sólo por Agrosilos, de capital italo venezolano y también ubicado en la provincia de Chiriquí.

Santanach expresó que el proyecto se edificó bajo la expectativa de que la producción local de arroz iría en crecimiento, pero ha ocurrido todo lo contrario y lo que se ha incrementado son las  importaciones.

El dirigente también atribuyó el fracaso del proyecto a la existencia de muchos molinos en el país, pero no descartó la posibilidad de que la obra pueda ser retomada en el futuro.

En la actualidad, la Asociación Nacional de Molineros de Arroz (Analmo) es integrada por más de 30 empresas dedicadas a la molienda de arroz.

En una reciente intervención ante los miembros de la Asociación Panameña de Ejecutivo de Empresas (Apede), el viceministro de Desarrollo Agropecuario, Gerardino Batista, tocó el tema y dijo que en ocasiones la falta de una adecuada planificación ha llevado a que importantes proyectos agrícolas hayan fracasado, como el caso de este molino.

El molino tiene capacidad para almacenar hasta 500.000 quintales, en ocho silos. Y el objetivo principal de los  más de  900 socios de Apach  era poder comercializar su propia marca y tener la   garantía que toda su cosecha sería comprada.

Con este proyecto, ubicado en Alanje, se buscaba, además, comercializar directamente la producción, excluyendo del proceso a los molinos tradicionales, pero al final perdieron la batalla.

El proyecto de los arroceros chiricanos contó con el financiamiento del Banco Nacional de Panamá (BNP).

La producción de arroz en la provincia de Chiriquí ha caído de 4,1 millones de quintales en el 2004 a 2,7 millones de quintales en el último año agrícola.

El asesor de la Federación de Arroceros de Panamá, Héctor Ortega, calificó de lastimoso lo ocurrido a la Apach, toda vez que se trataba de un esfuerzo que  iba a permitir a los productores mejorar su márgenes de ganancia.

En opinión de Ortega, se dieron varios hechos que contribuyeron para que el proyecto diera al traste y mencionó el hecho de que fue un proyecto muy grande y había poco experiencia en la administración del mismo. A lo que se unió el actual sistema de comercialización existente  en el país.

Los supermercados pagan a seis meses y sólo quedan los chinitos, pero estos a la larga también buscan extender la fecha de pago y así no hay forma que un proyecto de esta naturaleza sobreviva, advirtió  el dirigente.

También hizo alusión al hecho de que hay sectores en la cadena de comercialización a los que no les conviene económicamente que este tipo de proyectos prospere. Y por último responsabilizó al BNP, que según dijo debió promover alternativas, pero sólo está interesado en recuperar su plata.

No es el primer proyecto promovido por productores locales que termina en fracaso, igual suerte corrió el matadero de Azuero. Los porcinocultores llevan años tratando de construir un matadero especializado para poder exportar y aún no lo logran.

En los tiempos de los asentamientos campesinos también se intentó construir un molino sin éxito. Y en esta lista de fracasos también hay que incluir a la quiebra de  la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar), la empresa agrícola más grande del país, que le costó millones  de dólares al Estado.

El economista Aristides Hernández, en el reciente foro organizado por Capital, dijo que el agro no es el mejor sector para invertir  en estos momentos, debido a la situación por la que atraviesa y la falta de políticas gubernamentales.

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias