Barbara causa furor en Alemania

Barbara causa furor en Alemania

Sus temas están orientados hacia la protección del medio ambiente y de la izquierda. Sus obras se alzan contra la homofobia y los hooligans

barbara

Gana premios y no deja de recibir elogios pero nadie sabe quién es. Barbara. es como firma sus obras que tienen una legión de seguidores en Alemania.

Transforma carteles de tráfico y hace de prohibiciones mensajes alegres, algunas veces serios. Barbara. -según su firma oficial- se ha convertido en los dos últimos años quizá en la artista callejera más seguida del país. Su identidad es un misterio y así debe seguir.

Su especialidad: Adaptar carteles y provocar reacciones. Se hizo famosa con el mensaje Este tono da mando daña mis sentimientos, que colgó debajo de un letrero donde se podía leer Prohibido pegar.

Letras blancas sobre fondo negro es su seña de identidad. Algunas veces los pega encima de los letreros oficiales. En lugar del supuesto ¡Prohibida la entrada! ¡Peligro de muerte! se lee ¡Prohibido vivir! ¡Peligro de muerte!.

Recientemente una exposición al aire libre mostró cerca de 100 de sus obras críticas con la sociedad en la conocida Boxhagener Platz, en el popular barrio de Friedrichshain, en el Este de Berlín. La entrada en su perfil de Facebook hacía pensar que estaría allí, pero cómo reconocerla entre todos los presentes. ¿Quién se esconde detrás del seudónimo? ¿Una mujer? ¿Un hombre? ¿O quizá un colectivo? Sólo hay indicios sobre su identidad.

De acuerdo con el diario berlinés Tagesspiegel, un grupo de sintecho observó a una mujer de unos cuarenta años con pelo corto, rubio y rizado cómo el día antes de la exposición llevaba los carteles al parque. Máximo 1,65 metros de altura y buen aspecto, escribió el rotativo.

Barbara quiere permanecer en el anonimato para poder seguir moviéndose libremente. Las entrevistas con ella son escasas y cuando tienen lugar no son ni en persona, ni por teléfono, sino a través del chat de Facebook.

Según el Tagesspiegel, vive entretanto en Heidelberg, pero se queda también con frecuencia en Berlín. Sobre su sexo se declara persona. ¿Edad? Soy más joven que (la canciller alemana) Ángela Merkel, pero mayor que Justin Bieber, es decir, entre los 22 y los 61.

El hecho  que supuestamente ni su círculo de amigos sepa de su pasión secreta encaja con su imagen. Debo prestar atención a no caer en datos contradictorios sobre cómo paso el tiempo, aseguró la artista en la nueva edición de la revista Grazia.

Cuando recibió recientemente el prestigioso premio Grimme-Online circularon informaciones sobre si acudiría personalmente a la gala, pero la artista envió a una representante.

Tampoco en la editorial de Colonia Bastei Lübbe que publicó un libro recopilatorio de sus obras nadie sabe quién es realmente Barbara. Todo tuvo lugar de incógnito, comenta una de los trabajadores de la editorial Sarah Fusshoeller. Las comunicaciones se hicieron a través de un intermediario, agregó. En octubre saldrá un nuevo libro.

El pasión de Barbara tiene su origen en su infancia. En un paseo su abuelo le explicó lo que significaba una cruz gamada pintada en la pared. Cuando no pudo eliminarla con ayuda de un pañuelo y saliva, en el siguiente paseo pegó sencillamente encima del símbolo nazi un papel con un sol sonriente, recordó la artista.

Barbara se ha convertido en un éxito en Internet. Cerca de 460.000 personas siguen su perfil de Facebook. También tiene una cuenta en Instagram. Sus temas están orientados hacia la protección del medio ambiente y de la izquierda. Sus obras se alzan contra la homofobia y los hooligans, y denuncian también irregularidades en política agrícola.

Sin embargo, sus mensajes se centran en luchar contra la xenofobia y el populismo de derecha. Encuentro espantoso que tantas personas no hayan aprendido de la historia y se dejen envenenar por toscos eslóganes xenófobos, afirmó Barbara a Grazia.

Markus Plüm 
DPA

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