Bartenders panameños buscan certificarse

Bartenders panameños buscan certificarse

Migdalia Casorla

 

Capital

 

 

Panamá se convertiría en el único país de Centroamérica en ingresar a la Asociación Internacional de Bartender (IBA, por sus siglas en inglés), creada en 1951 y con 60 países miembros. La distinción podría elevar el estatus de esta profesión en nuestro país, que en los últimos años se ha convertido en una de las de mayor demanda en el sector turismo.

Después de dos intentos, finalmente los artistas en la preparación de bebidas lograron instalar la Asociación de Bartender y Afines de Panamá para capacitarse y actualizarse en las nuevas tendencias del sector, por lo tanto el siguiente paso será la incorporación a esta importante organización internacional.

Tan solo en The Panama Internacional Hotel School se gradúan anualmente 200 bartender, explica su director Roberto Jean-Francois.

El mercado está demandando bartender con conocimiento, con actitud de venta, con intención de crecer dentro de la industria, es decir, no solo como plazas de empleos, más bien como una oportunidad de desarrollar una carrera, menciona.

La industria hotelera demanda en casi iguales dimensiones tanto trabajadores para el servicio como para cocina, mientras que la posición de bartender ocupa la tercera posición.

La asociación internacional fundamenta su existencia en la transmisión de conocimientos y en la actualización de técnicas estándares, lograda con la venta de alcohol con responsabilidad, es decir, lo eleva a un nivel de profesión del detalle; y a su vez la relación con los proveedores, refiriéndose el ejecutivo a los beneficios que se lograrán con este próximo paso que realizarán los profesionales panameños.

Esta agrupación internacional, precisa Jean-Francois, ha sido a su vez apoyo en muchos países en el tema de educación en el consumo responsable tanto para evitar el tema de accidentes como el consumo en menores de edad; y especialmente en otorgar una certificación.

En el tema de salario, el director de la escuela de hotelería comentó que es el momento que se reconozca esta profesión como tal, porque involucra la responsabilidad en ventas, servicios, inventarios, manejo de mercancía y costos de productos, pero no está representada en su justa dimensión, siendo el salario promedio aproximadamente $600, y que muchas veces lo ligan con la propina.

Pero admitió que esta situación también es responsabilidad de los profesionales de esta carrera que no se han sabido valorar, y hacia allá es una de las metas de esta nueva asociación.

El salario debe ser mejorado, pero también se logrará en la medida que el bartender esté mejor capacitado, dijo.

Esta profesión necesita avanzar en Panamá y reconocerse, dice Thierry Eck, gerente general del hotel Holiday Inn en la Ciudad del Saber, quien en sus inicios fue bartender en el sur de Francia. Esta asociación debe tener vida y aspiraciones, y es una excelente forma de poder escalar y aprovechar las oportunidades.

Para  Ricardo Batista, escogido como presidente de la Asociación de Bartenders y Afines de Panamá, la iniciativa busca certificar a los profesionales, considerando que los nuevos hoteles que se están instalando en el país, están demandando personal idóneo.

El docente y especialista en bartender, Jhonny Luna, recomienda a los profesionales ser constantes en las capacitaciones, y estar seguros que se trata de su verdadera vocación, atender al cliente y hacerlo feliz.

El bartender, es conocido también como barman quien debe haber cumplido los 21 años para iniciar con ofrecer los servicios. Esta edad es la mínima, como para lidiar con el licor, explica Jean-Francois.

Existen distintas técnicas en esta profesión desde el flair bartender que es el arte de preparar cócteles con movimientos aplicados al servicio que se ofrece y la mixología molecular, relativamente joven  que deriva de la gastronomía molecular, es decir, la utilización de elementos químicos para lograr reacciones en los ingredientes.

Para ser un buen bartender, primero hay que usar las medidas estándar y las especificadas por las distintas recetas, es decir que nunca se debe usar como un experimento agregando más de la cantidad indicada. Lo mismo ocurre con el orden que se deben verter los ingredientes. Así como usar los recipientes y accesorios señalados, ya sea que se tenga que batir, licuar o revolver, cualquiera sea el caso.

Con respecto a los accesorios de metal que se emplean, deben ser de óptima calidad y ser lavados entre una preparación y otra; lo contrario puede transmitir su sabor a las bebidas y hacerlas desagradables.

 

 

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