Berlusconi en problemas

Berlusconi en problemas

La próxima semana (esta semana), Berlusconi deberá ganar un voto de confianza en el Parlamento, para demostrar que su coalición aún tiene la mayoría.

Que la popularidad de Silvio Berlusconi vaya a la baja no sorprende a nadie. El Premier italiano ha estado en la mira de la opinión pública por sus problemas judiciales, que no se limitan a los procesos por fraude, sino también a los de la causa que se le sigue en Milán por prostitución de una menor. En la última encuesta, il Cavaliere obtuvo el 29% de apoyo, dos puntos menos que en abril y muy por debajo del 40% que tenía a comienzos de año.

Tras la derrota en las elecciones municipales del 29 de mayo, el gobernante italiano enfrentó esta semana una segunda paliza en las urnas, cuando los italianos rechazaron cuatro leyes impulsadas por el Gobierno, relativas a la privatización y las tarifas del agua potable; reintroducción de la energía nuclear y, la más polémica, aquella que permite a los ministros -y, por ende, al Premier- no presentarse a declarar ante un juez por estar en labores del cargo. La convocatoria al plebiscito del domingo y lunes fue planteada por la oposición como apoyo o rechazo a Berlusconi.

Por eso, el gabinete hizo lo posible para que una alta abstención dejara sin efecto la consulta, ya que se necesitaba el 50% más un voto para que ella adquiriera carácter obligatorio. Con ayuda de las redes sociales, sufragó el 57% de los electores.

Tras estos pésimos resultados, se abriría la posibilidad de un cambio de gobierno, pues pese a que el actual período legislativo termina en 2013, la oposición ha pedido al Premier que renuncie y llame a elecciones adelantadas. Pero no es seguro que este cuadro beneficie a los partidos de la izquierda opositora: según el mismo sondeo, la centroderecha mantiene una apreciable ventaja, lo que indicaría que, efectivamente, la opinión pública estaría castigando a Berlusconi y no a toda la alianza de centroderecha, cuyo núcleo es el partido Pueblo de la Libertad (del Premier) y la federalista Liga del Norte.

Al margen de los problemas políticos y éticos, el Gobierno es evaluado por su magro resultado económico. Si bien Italia pudo navegar por la crisis financiera de 2008-2009 sin excesivos quebrantos, la economía está estancada, creciendo a un ritmo demasiado lento (cerca del uno por ciento anual) y sin visos de repuntar. Además, tiene un alto déficit fiscal, una deuda de casi 120% del PIB (el límite de la UE es 60%), y un desempleo de 8%, que entre los jóvenes llega al 25%.

La próxima prueba para Berlusconi será un voto de confianza que debe ganar en el Parlamento la semana entrante, para demostrar que su coalición aún tiene la mayoría. El Premier -a quien han acusado de comprar los apoyos- estará inquieto por saber si sus aliados se mantienen leales o le quitan el respaldo, en reprimenda por las dos derrotas electorales y por sus escándalos sexuales.

 

Editorial publicada en El Mercurio, de Chile, el viernes 17 de junio de 2011

 

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