Biocombustibles con potencial de desarrollo

Biocombustibles con potencial de desarrollo

Ricardo González J.

Capital

 

El aumento desmesurado del precio de petróleo en los últimos dos años y los pronósticos que indican que el mismo no bajará de precio la próxima década, ha provocado que en el país se busquen diversas alternativas para disminuir nuestra dependencia a este tipo de hidrocarburo.

La principal alternativa ha sido la producción de carburantes de origen orgánico, como el etanol y el biodiesel, así como el uso de gas, que también puede ser utilizado para la generación de energía.

Estas iniciativas tomaron un carácter legal, luego que el pasado mes de abril la Asamblea de Diputados aprobó la Ley 42, que establece los lineamientos generales de la política nacional de promoción, fomento y desarrollo de la producción y uso de biocombustibles y la generación y cogeneración de energía eléctrica a partir de biomasa en el territorio nacional.

Si bien el precio de la gasolina al consumidor no se reducirá significativamente, para la industria azucarera utilizar el etanol como oxigenante en el combustible podría inyectar cerca de $100 millones a las economías del interior del país y generar unos 75.000 nuevos empleos.

De acuerdo con cifras oficiales el consumo de combustible del país en el 2010 fue de 482.530.000 de galones al año, lo que representó egresos cercanos a los $2.000 millones, cifras que podría reducirse si se logra sustituir el 10% del combustible que se importa por etanol producido localmente.

Para Francisco De Ycaza, vocero del Comité de Hidrocarburos de la Cámara Americana de Comercio, en el que participan las empresas petroleras que operan en el país, la iniciativa es sumamente positiva, ya que le permitirá al país destinar al mercado interno parte de los recursos que hoy se destinan a la compra de combustible en el extranjero.

Indicó que las empresas petroleras no observan ninguna dificultad en la utilización de etanol en las gasolinas de 91 y 95 octanos, pero advirtió que lo importante es que el etanol sea producido localmente y utilizando como materia prima la caña de azúcar o de otra forma la iniciativa no tendría ningún sentido.

Mario Martinelli, directivo del ingenio La Victoria, dijo que ve positivamente que se hayan hecho avances para el uso de etanol junto con el combustible y sostuvo que estarían interesados en participar en la producción del mismo.

No obstante, el empresario dijo que si bien existe optimismo ante este proyecto, el mismo implica una inversión superior a los $15 millones por parte de cada uno de los ingenios, ya que no solo se requiere importar las maquinarias para la producción de alcohol y su transformación en etanol, sino también la construcción de una infraestructura para ese fin. Agregó que la iniciativa tardaría por lo menos dos o tres años en concretarse.

 

Nuevo mercado

El Tratado de Promoción Comercial (TPC) con Estados Unidos, que se espera sea  ratificado dentro de poco por el congreso de ese país, ha abierto las puertas para que Panamá pueda exportar hasta el 7% del consumo de biocombustibles a este país libre de arancel. Lo que representaría unos 350 millones de galones de etanol.

Analistas consultados por Capital, como el economista Adolfo Quintero, sostienen que Panamá no estaría en capacidad de suplir esta demanda de etanol, sin embargo, esto no sería ningún problema para la experimentada y gigantesca  industria de etanol de Brasil.

La sustitución del petróleo para combustible, por el etanol, se ha estado haciendo exitosamente en Brasil. Este país es el primer productor mundial de etanol. El 80% proviene de la región de agrícola de Piracicaba, al noroeste de San Pablo. El etanol en Brasil es derivado de la caña de azúcar.

Para Quintero, lo más probable es que Panamá aproveche el importante mercado de etanol al que tendrá acceso una vez que se apruebe el TPC con Estados Unidos para negociar la llegada de industrias brasileñas que se instalarían en nuestro país para desde aquí tener acceso el gigantesco mercado estadounidenses.

La única interrogante sería si la materia prima necesaria se sembraría en Panamá o se traería directamente de Brasil, ya que esto sí podría tener un impacto directo en el país, por la gran cantidad de tierra que se necesitaría, enfatizó Quintero.

Según el economista, este etanol se destinaría en su mayoría a la exportación, porque el parque vehicular es muy pequeño, además no todos los autos utilizarían este combustible.

Sin embargo, la producción y uso de biocombustibles no deja de tener sus dificultades, sobre todo en un país pequeño como Panamá, debido a que no existe un mercado masivo donde las economías de escala incidan en que los precios de producción sean los más bajos posibles, además requiere el uso extensivo de grandes cantidades de terreno, que pudieran ser aprovechados para la siembra de alimentos.

Para producir 16.500 millones de litros de etanol/año, Brasil utiliza cerca de 2,75 millones de hectáreas, lo cual representa el 0,5% del área agrícola actualmente cultivada del país. Esta producción basta para reemplazar casi la mitad de la gasolina.

Capital tuvo acceso a un estudio de Factibilidad para la Producción Nacional de Biocombustibles, elaborado por la firma Intracorp para el Ministerio de Economía y Finanzas que analiza la factibilidad de producir bioetanol a partir de la caña de azúcar y biodiesel a partir de la palma aceitera.

El estudio elaborado en el 2007, vuelve a tomar relevancia en este momento, cuando el petróleo no da muestras de disminuir de precio, lo que junto con la Ley 42 hace interesante analizar la posibilidad de producir estos combustibles.

El estudio de Intracorp analizó cuidadosamente la industria para producir biocombustibles, la disponibilidad de la materia prima, los costos de la inversión, de operación y mantenimiento, la información técnica de producción y las condiciones del entorno económico.

En general, el mismo sostiene que se justifica desde el punto de vista económico el uso de tierra, trabajo y capital para sustituir entre un 10% y 15% de combustibles importado.

 

Etanol

La investigación indica que el rendimiento del etanos en Panamá es de sólo 1.000 galones por hectárea de caña de azúcar que se siembre, lo cual es bajo comparado con países de la región como Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y Brasil, los cuales presentan rendimientos iguales o mayores a 1.500 galones por hectárea.

En cuanto al costo de producción, que es de cerca de $1,60 por galón, es uno de los mejores de la región, aunque está muy por encima del costo de producción de Brasil, que es de unos $0,80 por galón.

Sin embargo, el estudio demostró que la diferencia en costo no es realmente influyente en la factibilidad de los proyectos, debido a que el etanol se vende a precio de mercado y no tomando en cuenta el costo de producción. Los históricos de precios de etanol son lo suficientemente altos para hacer cualquier proyecto de este tipo rentable para Panamá.

Así mismo, el costo real de producción en Panamá, esta por debajo del valor registrado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que se uso como base, debido a que este costo baja aún más cuando se incluyen los ingresos por certificados de carbono (CERs).

En cuanto a la factibilidad de implementación de mezcla, los fabricantes de vehículos automotores confirmaron que las unidades vehiculares actuales, están preparadas para aceptar mezclas de hasta un 10% de etanol con gasolina sin sufrir problema alguno.

La limitación de materia prima está dada por dos factores: La extensión territorial y el rendimiento de caña de azúcar por hectárea. El estudio preliminar de suelos, reflejó como resultado que en Panamá se puede recurrir a la siembra de 50.000 hectáreas de caña de azúcar sin incurrir en un alto costo de oportunidad (esto es sin sacrificar su producción agrícola actual, ni deforestar bosques).

En el cálculo de factibilidad financiera Intracorp basó sus cifras para plantas de 200.000 litros diarios (aproximadamente 4 millones da galones anuales, tomando en cuenta 90 días de zafra), que es el nivel óptimo de aprovechamiento de economías de escala sugerido por un estudio de la Universidad de Wisconsin.

De acuerdo con el estudio, para el primer año se necesita una inversión de $3.367.379. sta operación es intensiva en mano de obra (51,1% del costo anual). Siendo éste el renglón principal en la estructura de costos. Es por ello que los países más competitivos en caña de azúcar son aquellos donde la mano de obra es económica, como Brasil.

En cuanto a la inversión inicial total en una planta de etanol de 200.000 litros diarios asciende a $10 millones. Siendo los equipos de flujo de proceso principal, los que abarcan más de la mitad de la inversión (tanques de fermentación, sistema de destilación, rectificación, sistema de deshidratación y almacenamiento).

Es importante aquí destacar que el 60% de estos costos están asociados directamente al costo de la materia prima, y es por ello, que los países más competitivos en materia prima, son a su vez los más competitivos en producción de etanol. De allí la importancia de la siembra de la caña de azúcar como parte integral del proceso productivo.

De acuerdo con el estudio, toda vez que el precio del barril de petróleo supere los $50,00, la inversión en la producción de etanol empieza a ser rentable y una inversión en este tipo de proyectos puede resultar positiva para los inversionistas.

Intracorp sostiene que el proyecto de etanol la rentabilidad privada combinada (esto incluye siembra y producción) es de 14%. La rentabilidad económica es de 19,7%. Además se consideró la combinada más el beneficio de CER´s que es de 23,2%. Todo esto se calculó en términos reales.

 

Biodiesel

La inversión total para la producción de biodiesel según Intracorp es de $75 millones; $67 millones en la siembra y $8 millones en dos plantas para producir biodiesel, con el objetivo de abastecer 24 millones de galones de biodiesel anuales que representan aproximadamente el 10% del mercado del diesel en Panamá, es necesario sembrar 19.000 hectáreas.

El proyecto de palma africana es sumamente viable pese a que el rendimiento histórico promedio de Panamá es bajo en comparación a otros países de la región, principalmente por factores técnicos y reemplazo adecuado de siembras.

Intracorp sostiene en su estudio que la palma africana presenta una Tasa Interna de Retorno de 14% para la siembra con un Valor Presente Neto de $137 millones con financiamiento y una Tasa Interna de Retorno de 25% para la producción con un Valor Presente Neto de $29 millones con financiamiento, asimismo todo el proyecto tomando en cuenta la venta de certificados de carbono tiene un rendimiento de 16% con un Valor Presente Neto de $198 millones con financiamiento. Tomando en cuenta un precio del petróleo  $66,00 por barril.

El estudio señala que Panamá tiene suficiente capacidad agrícola para cultivar la palma aceitera requerida para sustituir el 10%, 20% o más del diesel utilizado. La limitante la ponen los fabricantes de vehículos quienes afirman que se debe utilizar menos del 20% para evitar problemas en los mismos.

En el caso de la rentabilidad en el proyecto de Biodiesel la rentabilidad privada combinada es de 11,7%. La rentabilidad económica combinada es de 18,5% y la combinada más el beneficio de CER´s es de 20,4%.

En el año 2009 el precio promedio de la tonelada de la fruta de palma llegó a $105,85;  mientras que la tonelada de aceite crudo promedió $682, 92.

Actualmente la industria de extracción de aceite de palma, materia prima del biodiesel, se encuentra en la región del Barú, en Chiriquí. Sin embargo, la mayoría de la producción se exporta a Costa Rica y Nicaragua donde se utiliza en oleomargarina, manteca y grasas para la cocina y en la fabricación industrial de otros productos para consumo humano.

 

 

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias

Patrocinado por BANCO GENERAL