Brad Pitt, fuerte candidato al Oscar

Brad Pitt, fuerte candidato al Oscar

Fabian Waintal

GDA/El Nacional

Venzuela

En tiempos en los que comienzan a sonar nombres de películas que pudieran estar presentes en la ceremonia del Oscar 2012, El juego de la fortuna destaca por la interpretación de Brad Pitt de Billy Beane, un pelotero de las Grandes Ligas que, aunque nunca fue muy bueno en el campo de juego, sí demostró ser un cuarto bate como gerente general de los Atléticos de Oakland, equipo que convirtió en ganador entre los años 2000 y 2006.

 

¿Ha sufrido los efectos secundarios de la fama?

-No, he tenido mis dudas, pero no recuerdo haber sufrido demasiado. Supongo que todo tiene que ver con la edad y con la experiencia. La experiencia genera sabiduría. Soy de los que creen que hay que aprender de los errores, en vez de sentirnos culpables por ellos.

 

¿Con tanta popularidad, encuentra algún momento de tranquilidad para estar solo?

-Bueno, con seis hijos quedarme solo es muy difícil. Por allí va la pregunta. -Sí, se trata de repartir bien el tiempo. Como padre, descubrí que aprovechamos más los tiempos. Tengo que asegurarme de que mis hijos tengan suficiente atención, porque yo quiero igualmente pasar buenos momentos con ellos. Nunca voy a tener todo el tiempo que deseo, pero intento aprovecharlo porque, al final del día, también tengo que trabajar.

 

¿Con el paso del tiempo se torna todo más fácil?

-Ahora me siento más tranquilo. Tengo la sensación de que puedo ofrecerles algo, de que puedo ser más responsable en la vida.

 

¿En algún momento de su carrera trató de esconder su buen físico? 

-Entiendo que se pueda haber percibido así, pero no es verdad. Cuando recién empezaba, venía de una escuela en la que mis ídolos eran gente como Mickey Rourke y Sean Penn. Todavía lo son. Y el énfasis pasaba por el carácter del personaje, como en las películas de los años setenta. Gene Hackman o Robert Duvall no eran estrellas glamorosas de Hollywood a los 40 años de edad. Y esa es mi escuela. No puedo ser bueno si interpreto a la misma persona todo el tiempo; quiero salir y explorar personajes que sean interesantes, no que se vean bien.

 

¿Al momento de filmar una escena de amor piensa en Angelina Jolie?

-(Risas) No, realmente no, porque trato de pensar en lo que quiere decir la escena y en lo que queremos comunicar con la historia. Ya lo sabes bien, detrás de cámara hay 30 personas mirando.

 

¿Y utiliza experiencias personales para crear a los personajes?

-En el caso de El juego de la fortuna me identifiqué con mi crianza. Crecí en un ambiente cristiano y saludable, en una familia cariñosa, pero igual viví ciertas cuestiones que no entendía, hasta que maduré y me fui del hogar para intentar algo por mi cuenta. A medida que crecemos nos van diciendo cómo hacer ciertas cosas, pero yo creo que tenemos que experimentar nosotros mismos, para darnos cuenta de quiénes somos. Y yo me identifiqué con esa época, cuando me fui de mi casa. Cuando se pierde la comodidad es como si cortaras una cuerda y te encontraras solo, sin nada de qué agarrarte. La película tiene algo con lo que me conectó en ese sentido.

 

¿Es verdad que alguien le pegó con una pelota de beisbol en medio del rodaje?

-Era mediodía y yo estaba en medio del campo. Y no nací para ser jugador de beisbol. Me pegó en la cara, justo en la cabeza. Pero igual pude tirar al que estaba en la segunda base, que me vio sangrando. Terminé en la sala de emergencias del hospital.

Basada en la historia real de Billy Beane, la cinta El juego de la fortuna cuenta cómo una potencial estrella de beisbol que no cumplió con las expectativas salió del campo de juego para convertirse en otro estilo de estrella, dirigiendo su propio equipo. Desafiando las reglas convencionales, busca análisis estadísticos para contratar a jugadores como él, que fueron ignorados o descartados. Impone un cambio en el deporte, pero el filme también muestra los problemas de un nuevo método para sobrevivir y de mantenerse en la competencia.

 

¿Qué es lo que más le gusta de El juego de la fortuna? 

-Me apasionan las historias de los que aparentan ser perdedores. Y en la película tienen que ganar un juego injusto. Cuenta cómo sobrevivieron y pudieron mantenerse competitivos. Para mí, fue como cuestionar lo que aceptamos a diario. Sólo porque hayamos hecho lo mismo por demasiado tiempo no significa que lo estamos haciendo bien.

 

¿Cree que puede haber algún cambio en el cine, como pasa en la cinta? –

Seguro. Desde mi lado como productor, tratamos de contratar a gente menos conocida, porque hay muchísimo talento en el mundo.

Y pienso que el aumento de cámaras digitales hará también que las personas comunes puedan hacer sus propias películas. Vamos a ver más y más talento por ese lado, gente que antes jamás hubiera tenido la oportunidad de hacer cine.

Seguramente todavía debe haber alguna sala que esté proyectando El árbol de la vida, mientras que estrena ahora El juego de la fortuna.

 

 ¿Planea quitar el pie del acelerador en el trabajo para disfrutar más tiempo con su familia… especialmente con Angelina Jolie? 

-Hay algunas otras cosas que todavía quiero hacer antes de que llegue el vencimiento de mi vida útil. Pero con Angie siempre nos turnamos. Uno de nosotros siempre se queda con los chicos y también nos aseguramos de escarbar algo de tiempo en el medio, para estar en familia. Hasta ahora venimos haciéndolo bastante bien.

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