Breviario de sueños y pesadillas en megapartidos

Breviario de sueños y pesadillas  en megapartidos

Jaime Porcell
Investigador
de Mercado

 

Pesadilla 1949: Dr. Daniel Chanis, uno de los cuatro presidentes que, a paso redoblado,  suben y bajan del solio ese año: El comandante  de la policía nacional funge como superpoder.
Elecciones 1952: Varias corrientes liberales y nacionales apoyan la inevitable pretensión presidencial del coronel  José Remón Cantera. Los seis partidos medianos y pequeños que conforman la alianza Coalición Patriótica Nacional (CPN) levantarán un contundente 58% de la votación.
Con un presidencialismo exacerbado, el coronel presidente marca el paso a los otros dos órganos del estado. Los derechos ciudadanos de Arnulfo Arias, opositor por antonomasia,  conculcados, la prensa, entre restringida y asimilada. Con  las libertades individuales, violentadas, mientras al unísono hace añicos a la oposición, la estrella de  Remón y su brazo político lucían imparables.
Impone  ley  electoral que, para subsistir,  exigía 20% de los votos en la elección. Ninguno por si mismo daba la cuota. De la obligada fusión emerge el primer megapartido, Coalición  Patriótica Nacional (CPN).
Para la izquierda, comunista, socialista, Frente Patriótico, Progresista, Laborista Agrario, Feminista, Remón significa el ascenso militarista. Resultaron tan visionarios como sectarios. Incapaces de fraguar fusiones para aglutinar el 20%, dejan vía libre al macartismo, preámbulo al golpe del 68.
Magnicidio del 55: Al decir de un observador de la época, Remón, como ningún presidente, pudo disponer de tal suma de poderes. ste incluía a los medios de expresión pública.  Mas, las ráfagas de aquel magnicidio del 55 truecan el sueño autoritario, en tragedia.  El encargado  de la presidencia Ricardo Dicky Arias volcará los recursos del Estado hacia el candidato  Ernesto De la Guardia, con la promesa de que éste devolvería el gesto.
Elecciones 1956: Ni el asesinato del Coronel  detiene el ascenso de la megacoalición. Ernestito atrajo el 68% de los votos válidos.
Elecciones limpias 1960: El presidente olvida promesa a Dicky Arias y mantiene neutral al gobierno, mientras lidera elecciones límpidas. La CPN pierde, aunque recoge el 36% de los votos válidos. Por primera vez se impone la banda presidencial a  un opositor, al  liberal Roberto F. Chiari.
Elecciones 1964: La lejanía del presupuesto oficial exhibe consecuencias. El candidato opositor manos limpias de CPN, Juan de Arco Galindo, alcanza sólo 15%.
Elecciones 1968: El aporte de la Coalición, otrora maquinaria electoral imbatible, frisa apenas el 6%.
Período pre-electoral 2011-2013: Este abril, la militancia panameñista emula la hazaña de la época Endara cuando inscribe 38,000 adherentes en apenas ocho horas. Juan Carlos Varela sube en encuestas. La carrera por encabezar nómina presidencial ya vio  partida. Mas, el triunfalismo nubla las enormes ventajas de una segunda vuelta para un panameñismo tercer lugar en las dos elecciones anteriores.
Con la fusión de Unión Patriótica, CD asciende a segunda fuerza en inscritos, por encima del panameñismo. Martinelli pregona el sueño de convertirlo en primera. Con sólo cinco, Panamá califica como país de Centroamérica con menos partidos.

Por lógica política, un imparable CD con medio millón de inscritos, ministros pre-candidatos que combinan simpatías y recursos, encabezaría nómina oficial. La estrategia expansionista fusión-inscripción incluido el salto de diputados PRDs, añado posibles tránsfugas panameñistas-  funciona igual para cualquiera de las dos bocas de la escopeta: reelección o candidatura presidencial del megapartido. A un panameñismo arrinconado sólo queda, ir otra vez de segundón en la alianza, o rifársela con Varela o Alberto Vallarino.
Pesadilla 2019: Megapartidos elitistas resultaron sordos a los peligros de desdibujar esta aspiración  democrática de ciudadanos que eligen para luego participar en decisiones durante el  quinquenio. Impusieron intereses no pocas veces  contrapuestos a los de mayorías nacionales. Airean sin pudor perversiones propias y ajenas, léase, camarillas despiadadas en publicitar defectos y errores del enemigo, cascarones clientelistas vacíos de ideología, nepotismo, etc., para restar sostenibilidad al sistema. Sin saberlo, entregan a opositores evidencia soñada al crítico y antisistema Frente Amplio  por la Democracia.
Remón y Martinelli sueñan  en grande. Genaro López y el FAD también. Yo sólo, megapesadillas.

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