Buhonería digital

Desde hace tiempo en Panamá se ha presentado una tendencia de compra/venta que puede resultar desconocida para muchos. 

Se trata de las operaciones de una gran cantidad de grupos dedicados a la venta de artículos varios a través las redes sociales. A diferencia de una página Web en la que las marcas ofrecen sus productos, en este sistema son las personas las que compran y venden de manera informal, mostrando fotografías de sus artículos, mucho de ellos nuevos, pero que al final resultan ser una imitación de los que ofrecen las grandes marcas de consumo. 

¿Cómo funciona?, pues sencillo, alguien (no se sabe en realidad quién es el de la idea) ha creado diferentes grupos en la red social Facebook, en la que nosotros (los compradores) solicitamos ser aceptados con la promesa de que en algún momento compraremos o venderemos algo nuevo o usado. 

Son grupos privados, selectos, pero con una afluencia importante. Yo personalmente estoy en al menos seis de ellos, de los cuales tres son de madres que venden absolutamente todo lo que se busca o se necesita para bebes. 

No es comercio electrónico, no es una empresa constituida como un portal de compra/venta digital de los que ya conocemos, sin embargo, tienen reglas específicas que van desde colocarle precio a los productos hasta dejar los números de contactos personales para acordar las ventas. 

Y es precisamente ese uno de los puntos más débiles del sistema: La seguridad. Las personas dan su información, acuerdan lugares para conocerse y realizar las transacciones personales, se realizan depósitos bancarios con la esperanza de que se entregue un producto que quizás nunca llegue o que puede llegar en mal estado. 

No hay un ente que regule esta situación, no hay una Autoridad de Defensa del Consumidor a la que se le pueda reclamar en caso de experiencias negativas, esto es un tema de confianza. 

Pero es que hasta en las principales plataformas digitales de clasificados han habido casos de robos. Recuerdo un amigo que coloco en venta su televisor y al comprarlo le realizaron el supuesto pago mediante un cheque que nunca tuvo fondos, él lógicamente entregó su producto y alguien se lo llevó. ¿A quién se lo podía reclamar? ¿Dónde se ponía la denuncia? 

La plataforma en la cual se colocó el clasificado, se lavó las manos, alegando que solo son el medio, y están en todo su derecho, pero ¿quién responde por los usuarios? Mi amigo, al final, se quedó sin el televisor y sin el dinero, pero con la misma situación de urgencia que lo llevó a vender su bien. 

Ante estas situaciones los especialistas en comercio electrónico siempre recomiendan tener precaución a la hora de comprar, haciendo especial énfasis en no dar datos personales, pero repito: ¿Qué tanta seguridad de transacciones podemos tener en estos grupos privados? Es algo similar a una buhonería, pero digital.

Sassha Fuenmayor Yépez
Sassha.fuenmayo@capital.com.pa
Capital Financiero

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