Cacao, oro negro que dinamizará la agricultura panameña

Cacao, oro negro que dinamizará la agricultura panameña
El plan de acción del Mida procura incrementar la oferta del grano como alternativa de empleo y mejoramiento de las condiciones del productor| Archivo

Los olores y sabores de la tierra panameña son aliados en la tarea de reimpulsar la agricultura y la agroindustria nacional que en el caso del cacao se enfrenta a un poderoso dilema: La importación de $39.5 millones anuales de derivados del cacao contra la exportación de $2.5 millones, solo al cierre de 2018.

Estas cifras confirman a la Unidad de Agronegocios del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), que existe posibilidad de incrementar el área de siembra, el volumen de producción e impulsar la agroindustria de este renglón.

En el año agrícola 2017/2018, el país tuvo una disponibilidad de 10,560 quintales de cacao para la exportación y el mercado nacional, “disponibilidad que puede incrementarse a 54,768 quintales en un periodo de cinco años” de acuerdo con el Mida.

Desde esta perspectiva, el Plan de Acción promueve de manera general “incrementar la oferta de cacao fino y de aroma de alta calidad para el mercado nacional e internacional, como una alternativa de empleo y mejoramiento de la calidad de vida para las familias que participan en la actividad cacaotera”.

Entre los pilares de la estrategia se establece lograr la reingeniería del proceso productivo, con apoyos integrales que favorezcan la producción, la productividad y la sostenibilidad, con calidad, volumen y competitividad y, de esta manera, abastecer a nuevos mercados en Europa, China y Rusia, además de propiciar el desarrollo de la industria local.

Panamá exporta granos, pasta y manteca de cacao de manera fundamental a Suiza, Bélgica, Italia, Alemania, Honduras, España, Uruguay, Holanda y Sudáfrica.

De acuerdo con la Unidad de Agronegocios del Mida, también han sido enviadas muestras a República Checa, Eslovaquia y Japón.

Los $39.5 millones, corresponden a la importación desde 39 países, de productos como cacao en grano, entero o partido, crudo o tostado, manteca, grasa y aceite de cacao, “chocolate y demás preparaciones alimenticias que contengan cacao en bloques, tabletas o barras sin rellenar”.

Tomás Solís, director nacional de la Unidad de Agronegocios del Mida, resume para Capital Financiero la realidad del sector: “No hay excedente de cacao para atender el mercado nacional; tenemos una demanda insatisfecha y la producción en general se coloca en el exterior”.

En la actualidad hay rendimientos de tres quintales por hectárea de cacao en granos, cuando productores de países vecinos logran resultados de hasta 10 o 15 quintales por hectárea.

Cifras del Mida (Ver cuadro: Producción y área cosechada de cacao), demuestran que la producción y el área cosechada se están reduciendo “en forma sostenida en los dos últimos años del periodo analizado”, situación que hace imperante un programa de renovación de las plantaciones, algunas con más de 30 años.

Solís y el ingeniero agrónomo fitotecnista Calixto Him Arcia, al compartir a Capital Financiero los detalles del Plan de acción para el cultivo del cacao (noviembre, 2019), también expuesto en el reciente Congreso de Agricultura en Ambiente Controlado, evaluaron las fortalezas, debilidades y oportunidades del cacao panameño que impulsan las estrategias.

Panamá, entre otras fortalezas, mantiene la certificación de la Organización Internacional del Cacao “del 50% en calidad de productor de cacao fino y de aroma”.

Cuenta con productores con experiencia en el rubro, organizados en cooperativas, la empresa privada participa en las actividades de producción y exportación y hay terrenos y clima adecuado.

De igual modo, existe demanda de compradores importantes como Estados Unidos (EE.UU.), Suiza, Australia, Holanda, Sudáfrica y Alemania y un incremento del mercado de productos orgánicos.

En el caso de los productores asociados a la cooperativa Cocabo (Almirante, Bocas del Toro), han logrado demostrar que su producto es 85% orgánico y obtener la certificación Bio Suise Organic (para ingresar a Suiza), la Oregon Tilth (en el caso del comercio con Europa y EE.UU.) y la Fair Trade (de comercio justo).

La empresa 12Tree Finance Panama (Cuango, Costa Arriba de Colón), de acuerdo con el informe Plan de acción para el cultivo del cacao (noviembre, 2019) del Mida, tiene una meta de 547 hectáreas (ha), con 400 ha sembradas y 247 proyectadas al cierre del 2019.

La empresa colombiana Casa Lucker manifestó interés en sembrar unas 500 ha de cacao pero no en Bocas del Toro, “argumentando que la alta precipitación afecta el desarrollo del cultivo”.

En el caso nacional, empresas y pequeños grupos de productores agroindustriales artesanales, demandan el cacao para producir desde bombones hasta galletas, dulces, manteca y licor de cacao: Inversiones Pérez y Pérez en Chiriquí; Bocao, Oro Moreno y la Asociación de Chocolateros de Panamá (Panamá), la ingeniera Meivis Ortiz, Cocabo, Heydi Organic y la Asociación de Conservación de Desarrollo Agrícola y Cultural (Acodaac) en Bocas del Toro y Kocoa del Istmo en Colón.

En materia de investigación, el Comité de Semillas “registró tres nuevos clones criollos de cacao presentados por el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap) con alto potencial de productividad”, detalla el Plan de Acción.

El sector cuenta con el apoyo del Mida, del Ministerio de Comercio e Industria (Mici) y del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Ilca).

El informe del Mida, al evaluar las limitaciones, observa que en general existe una baja productividad en el cultivo del cacao por falta de materiales genéticos de alta producción y tolerancia a las enfermedades; no hay un programa de renovación de plantaciones, es necesario fortalecer las capacidades técnicas de los productores, quienes “no acceden al financiamiento y seguros para la producción”.

En el caso de la agroindustria del cacao las dificultades están asociadas a la liquidez, “falta de infraestructura, de equipos y maquinarias”.

De igual modo, observan que los pequeños agroindustriales desconocen los alcances del Programa Ley 25 “que los puede beneficiar con asistencia técnica no reembolsable por el orden de hasta $100,000”.

Gilberto Blandford, gerente general de la cooperativa de cacao Cocabo RL. en Almirante, reconoce la necesidad de renovar las plantaciones, mejorar los procesos tecnológicos y genéticos y lograr que las nuevas generaciones se incorporen al campo. “No hay relevo”, afirmó.

En materia crediticia se inclina por incorporar al cacao en los programas de competitividad y compensar al productor cuando existan pérdidas por inversión, en particular si se originan condiciones climáticas adversas como el caso de las lluvias excesivas.

Cocabo está integrado por 1,459 socios, su producto es orgánico al no emplear insumos químicos. Suiza y Sudáfrica son sus principales destinos de exportación y en 2019 comenzaron la elaboración de su propio chocolate artesanal: El Cocabo.

David Ramos, director nacional de Agricultura Familiar del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap), al cual está matriculado el proyecto de cacao a cargo de Abiel Gutiérrez, confirmó a Capital Financiero que el Idiap logró seleccionar tres clones en la provincia de Bocas del Toro: Almendra blanca, morada o lila y la mulata.

Estos materiales, ya presentados al Comité de Semillas del Mida, todavía deben ser sometidos a una serie de evaluaciones para lograr que los productores migren a este tipo de semilla.

En la provincia se ha trabajado con clones (mejora de una característica por la manipulación del hombre y no por la naturaleza como en el caso de las variedades), introducidos desde Costa Rica, buscando mayor rendimiento por hectárea.

Sin embargo, Ramos explicó que en la actualidad, además de productividad, las investigaciones procuran que el cacao panameño alcance Denominación de origen.

Los mercados reclaman al cacao mundial este sello de calidad que habla de aroma, sabor y un producto orgánico, menos expuesto a los agroquímicos.

El Idiap lleva más de 14 años dedicado a estas evaluaciones y ahora debe probar en campo, una vez logren el terreno, el fruto de estos hallazgos para ofrecer una opción que satisfaga al productor y permita que el cacao, así como se exporta, se quede en casa transformado en la barra de chocolate, en el bombón apetecible y en la codiciada bebida ancestral.

Tomás Solís señaló que además del cacao, desde la Unidad de Agronegocios, en alianza con el Mici y Propanama, agencia de atracción de inversiones y promoción de exportaciones del Estado, tienen el interés de promover el desarrollo estratégico de productos no tradicionales como la pitajaya, fruta tropical con demanda insatisfecha en los mercados de EE.UU., Europa y Asia.

Solís detalla que se trata de cambiar la metodología de sembrar y esperar a los compradores, por técnicas de inteligencia de mercados que permitan determinar qué están requiriendo los consumidores internacionales.

Un ejemplo del éxito de esta estrategia se localiza en la vecina Costa Rica: No consume ñame, pero lo produce para la exportación.

Violeta Villar Liste
Violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

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