Cambios radicales

Cambios radicales

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Las situaciones que vienen registrándose en el país, primero con el caso Mossack Fonseca Papers y más recientemente el escándalo que presuntamente involucra al grupo Waked, ponen de manifiesto que se requiere dar un giro radical, que garantice la transparencia y el fortalecimiento de las instituciones para certificar un adecuado funcionamiento de las entidades financieras y de la actividad comercial en general.

Y si bien, las autoridades han realizados esfuerzos para tratar de reducir el impacto causado por el caso Mossack Fonseca, hay que tomar medidas que permitan que este tipo de situaciones no vuelvan a repetirse o que al menos puedan ser detectadas a tiempo.

Pero, para eso se requiere de voluntad política, los cambios no se hacen solos, y esta es una buena oportunidad para empezar a generar las transformaciones que el país demanda, para que la acción gubernamental sea más efectiva y la solución de problemas largamenten postergados empiecen a darse.

No hay tiempo que perder, junto a las medidas que se vayan a tomar para fortalecer el sistema financiero panameño se debe actuar con decisión para transformar el sistema de justicia, resolver los problemas del transporte  público, de la Caja de Seguro Social (CSS) y de seguridad pública.

La tarea es compleja, pero no se puede seguir dándole largas a estos temas, es hora que se convoque a un gran dialogo para establecer políticas a largo plazo, más allá de los quinquenios presidenciales.

Es hora de poner todas las cartas sobre la mesa y darle un giro a este país, que permita que el desarrollo económico y el progreso alcance a todos los panameños, pero para eso se requiere de voluntad política, de líderes que no sólo se concentren en ganar las próximas elecciones, sino en dejar un legado a las próximas generaciones, un camino por donde transitar.

Y todo este debe apuntalarse dentro de una nueva Constitución, producto de una Asamblea Constituyente, que permita establecer nuevas reglas de convivencia, donde se garantice que la trampa no siga siendo la norma, sino que prevalezcan la  transparencia y la decencia,  en donde los magistrados de la Corte Suprema de Justicia sean escogidos por su sapiencia y su honestidad, para que no se repita lo que está sucediendo hoy en este órgano del Estado, en el que muy pocos panameños confían.

Manuel Luna G.
Capital Financiero

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