Caos por Transporte Alternativo en Panamá

Caos por Transporte Alternativo en Panamá

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Actualmente la ciudad de Panamá al igual que el interior del país, enfrenta un problema que se ha venido acrecentando cada día más: El transporte pirata.

Es una realidad que luego de la salida de las calles de los denominados Diablos Rojos y la entrada en operación del sistema de transporte masivo denominado MetroBus, éste no ha logrado satisfacer la demanda de transporte en la ciudad capital, lo que sumado al caos por el tráfico pesado ha dejado un gran vacío por un transporte de calidad.

Esta deficiencia es aprovechada por un grupo de personas y empresas que invierten en el negocio del transporte sin cumplir con los requerimientos que solicita el Estado para brindar este servicio.

No debe existir desigualdad de oportunidades para ninguno de los que prestan este servicio, ya que mientras algunos cubren altos costos en permisos de operación, seguros y pagos de impuestos al transporte, otros entran sin tener que pagar un centavo y lucrarse altamente del mismo. Los transportistas selectivos por ejemplo, tienen una tarifa limitada y sin embargo la misma la varían según su criterio, no estando acorde con los precios del combustible ni el alto tráfico en la ciudad.

Por otro lado, servicios como los que ofrece la empresa estadounidense Uber, que son altamente eficientes, económicos, y donde los usuarios dicen sentirse completamente satisfechos por la atención recibida son rechazados por los transportistas.  Pero, ¿dónde queda el derecho del usuario a recibir un servicio de calidad?  El Estado tiene el deber de cumplir con esta tarea reguladora a favor del usuario.

Entonces como resolver un problema tan profundo, donde el negocio está basado en la pena de un pueblo que trabaja y pierde horas de su vida en un sistema de transporte ineficiente e inhumano.

Mientras existan condiciones tan complicados para la adquisición de los certificados de operación, el trasporte legal no permitirá que otros que no cuentan con este requisito puedan brindar el servicio.

Desde mi punto de vista, el Estado debe facilitar la entrada al mercado de todos los jugadores posibles, sin leyes complicadas ni tarifas excesivas para que puedan ingresar. Este debe ser un mercado libre donde todos los que quieran puedan ofrecer el servicio y el usuario sencillamente escoger el que mejor le parezca.

Como en otros muchos aspectos de la economía, el principio de libre oferta y demanda sin duda alguna podría ayudar a corregir automáticamente algunos de los problemas que enfrenta el transporte público, ya que quien opte por ofrecer un servicio deficiente y caro, simplemente será rechazado por el usuario. En cambio el que está dispuesto a ofrecer, por ejemplo, el Si Voy, siempre a un precio más accesible, será el que se quede con ese mercado.

Joyce Staff
Estudiante de Maestría en Gerencia Estratégica
Universidad Interamericana de Panamá

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