Celebremos los 500 años, trabajando

Celebremos los 500 años, trabajando
Hay que aplaudir la decisión del Órgano Ejecutivo de mantener esta celebración como “Día Feriado” para el distrito de Panamá| Archivo

Este 15 de agosto, la Muy Noble y Leal ciudad de Panamá celebrará 500 años de fundada y ese hecho es una excelente oportunidad para reflexionar sobre su papel en la historia, su presente y su futuro, algo que los panameños no hacemos muy a menudo debido a nuestra pobre memoria histórica y a nuestra falta de capacidad para valorar lo que somos y tenemos.

Como es sabido, la primera ciudad de Panamá fue fundada por Pedrarias Dávila el 15 de agosto de 1519 con el nombre de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá y llegó a tener unos 10,000 habitantes en el siglo XVII.

Era la principal residencia de la élite española en la vertiente del Océano Pacífico, en Tierra Firme, así como la sede de los representantes del gobierno de la Corona y del aparato administrativo local de la iglesia: Los dos grandes puntales de la sociedad colonial.

Por ser la primera ciudad en las costas del Pacífico, la Ciudad de Panamá fue la primera en todo. Albergó algunas de las edificaciones más importantes de la época colonial, incluyendo lo que en su momento fue la torre más alta del continente construida por los españoles: La Torre de la Catedral.  

Pocos conocen que estuvo estrechamente relacionada con las expediciones de conquista que se dirigían a Sur América.

Basta mencionar que, de Panamá partió la expedición de Francisco Pizarro a la conquista del Perú. También, que gracias al desarrollo del Camino de Cruces, esta ciudad desempeñó un papel estratégico como eje de una de las rutas comerciales más importantes de la época, lo que la situó en una posición privilegiada, junto a Lima y La Habana, marcando desde entonces su destino como territorio al servicio del tránsito internacional de mercancías.

El prestigio y la riqueza alcanzada por la ciudad de Panamá no pudo ser ignorada por los piratas y corsarios que plagaron las aguas del Mar Caribe, debido a la prohibición de la Corona de España para que sus colonias en América comercializaran con otras naciones.

En 1671 la ciudad fue destruida en el ataque del pirata inglés Sir Henry Morgan y nunca se reconstruyó, quedando los restos de la vieja ciudad abandonados durante más de dos siglos. Este radical abandono permitiría a largo plazo la conservación arqueológica de los restos históricos de los edificios y estructuras importantes, mientras la actividad de la ciudad se trasladaba a lo que se conoce actualmente como Casco Antiguo.

Efectivamente, los panameños festejamos los 500 años de fundación de la Ciudad de Panamá, pero no podemos olvidar que se trata de una urbe que se ha desarrollado de forma atípica debido al surgimiento de la hoy desaparecida Zona del Canal, un resultado del Tratado Hay-Buneau Varilla, instrumento que le otorgó a  Estados Unidos los derechos para la construcción de un Canal interoceánico y de una franja de terreno a ambos lados de esa vía acuática, para su administración y protección.

En relación con este hecho, vale la pena anotar que fue precisamente un 15 de agosto de 1914 cuando el vapor Ancón se convirtió en el primer barco en atravesar el Canal de Panamá, otro hecho histórico que jamás debemos olvidar y que se conmemora en la misma fecha en que se fundó la Ciudad de Panamá.

Y es que fue precisamente la existencia de lo que Omar Torrijos denominó como “la quinta frontera”, lo que obligó a la Ciudad de Panamá a crecer de forma longitudinal, hasta alcanzar los casi 100 kilómetros que se extienden desde La Chorrera, en Panamá Oeste, hasta Pacora, al este de la provincia de Panamá: Un desarrollo que pone presión sobre las entidades encargadas de garantizar el suministro de servicios públicos a sus habitantes y que genera serias complicaciones para la movilidad urbana.

Debido a la yuxtaposición de barrios y urbanizaciones residenciales cada vez más distantes del centro de la ciudad, que en muchas ocasiones se desarrollan sin ninguna comunicación entre sí, gran parte de la población no tiene acceso a servicios básicos como agua potable, energía eléctrica, transporte, educación o salud. 

Afortunadamente con la construcción de las líneas 1 y 2 del Metro, así como con la próxima construcción de la Línea 3 y el desarrollo del sistema MetroBus, se ha mejorado la movilidad de la población que reside en los extremos Norte y Este de la urbe capitalina, a quienes se les sumarán los habitantes del sector Oeste, situación que tiene el potencial para convertirse en el catalizador de un nuevo modelo de desarrollo urbano, que tendría el sistema de transporte masivo como columna vertebral y la densificación de las zonas urbanas como objetivo, trayendo de vuelta a la ciudad a quienes hoy viven en las afueras, por no poder sufragar el costo de residir en el centro de la ciudad.

En todo caso, es evidente que aún cuando la Ciudad de Panamá arriba a sus primeros 500 años de historia, como todas la ciudades, es un organismo social vivo y en constante transformación por lo que, en lugar de decretar el 15 de agosto como Día de Fiesta Nacional, tal y como lo solicitó el Consejo Municipal del Panamá, hay que aplaudir la decisión del Órgano Ejecutivo de mantener esta celebración como “Día Feriado” para el distrito de Panamá, de forma tal que la mayoría de los ciudadanos de este país conmemoremos esta importante fecha histórica trabajando, que es lo que esta ciudad necesita para que cada día sus habitantes puedan tener una mejor calidad de vida con prosperidad y paz.

Es de esperarse que la agenda de actividades culturales y festivas, para conmemorar los 500 años de fundación de la Ciudad de Panamá, sea rica y se extienda a varios meses, por lo que estamos seguros que cada uno de los habitantes de este urbe, cosmopolita y desenfadada y sus ciudades satélites, tendrán la oportunidad de disfrutar de esta celebración en la que todos debemos participar.   

Editorial
Edición 949
Del 12 al 18 de agosto 2019
Capital Financiero

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