Centroamérica y Panamá no alcanzará a recuperar las pérdidas económicas asociadas a la pandemia de COVID-19, advierte el Icefi

Centroamérica y Panamá no alcanzará a recuperar las pérdidas económicas asociadas a la pandemia de COVID-19, advierte el Icefi

Los extraordinarios crecimientos económicos reportados en 2021 en varios países, entre ellos, del 12.4% en Panamá, 10.5% en Honduras, 10.3% en El Salvador, 7.5% en Guatemala, entre otros, son consecuencia simple de la recuperación parcial del ritmo normal de las economías, y obviamente devienen de la comparación de las cifras de 2021 respecto a las de 2020 seriamente deprimidas.

 Por ello, y aun cuando los resultados del crecimiento económico para 2022 todavía mostrarán una aparente dinámica, estos ya serán inferiores a los reportados el año previo y su comportamiento seguirá descendiendo hasta alcanzar el nivel potencial en todos los países de la región a partir de 2023-2024, atendiendo a la productividad de sus factores, la estructura económica y efectividad de sus mercados, que no han sufrido modificaciones trascendentales.

Al margen de lo anterior y considerando los aparentes resultados extraordinarios de 2021 y 2022, ningún país de la región alcanza a recuperar las pérdidas económicas asociadas a la pandemia, aunque Guatemala es el que se encuentra en un punto más cercano de lograrlo en 2022; el resto de naciones continuará su recuperación y lo harán entre 2023 y 2025.  Sin embargo, dicha recuperación seguirá desigual favoreciendo a ciertos sectores económicos, mientras otros aun perciben fuertes efectos de la crisis sanitaria, fortaleciendo la desigualdad.

Estas fueron las principales conclusiones de un estudio sobre el desempeño económico y fiscal de Centroamérica y Panamá en 2021 y 2022 del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), que concluye que la región recuperará plenamente el ritmo económico previo a la pandemia de coronavirus (COVID-19).

La revisión técnica y validación real de las cifras del crecimiento económico, del comportamiento del sector externo, de la inflación y por supuesto del sector fiscal, son necesarias, sobre todo porque esconden los efectos reales sobre las variables sociales que muestran un empeoramiento en las condiciones de vida de las y los centroamericanos durante 2020-2021, que se muestran en forma concreta en el aumento de los niveles de empleo, pobreza, desigualdad y protección social.   

En materia de empleo, las tasas de desempleo se incrementaron como lo indican los datos de Costa Rica que reportó una tasa de 12.4% de la Población Económicamente Activa (PEA) en 2019 y 14.4% en 2021, y Panamá con 7.1% en 2019 y 11.3% en 2021; el resto de países, aun reportan datos solo para 2020, en los que reflejan crecimientos significativos del desempleo.

La pobreza también reportó un incremento en Costa Rica que pasó del 21.0% en 2019, al 23.0% de la población en 2021; y Honduras de 45.4% en 2019 al 59.2% en 2021.

En pobreza extrema, Honduras reportó un incremento del 22.9% en 2019 al 32.5% en 2021, mientras que Costa Rica lo hizo del 5.8% en 2019 al 6.3% en 2021.

El resto de países aún no reportan actualizaciones de datos en estos rubros, sin embargo, se intuye trayectorias similares.

En cuanto al ámbito fiscal, la ilusión de buenos resultados, en su mayor parte, devino de la recaudación en 2021 de valores diferidos que debieron ser recaudados en 2020 y del aumento en la recaudación por el incremento de los precios internacionales de los combustibles y otros commodities, así como por la reapertura económica mundial y el aumento el consumo motivado por el fuerte influjo de remesas internacionales. En materia de gasto, se produjo una contracción del gasto público por la finalización de los programas de asistencia parcial a la población para atender la emergencia sanitaria.

Estos elementos, complementados por el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) del período, explican en mayor medida la ilusión de mayores cargas tributarias, la reducción del tamaño del sector público, del déficit fiscal y de la deuda pública, lo que en conjunto permitió darle a conocer a la opinión pública una aparente mayor eficiencia en la gestión pública, que en realidad jugó un papel mucho menor.

Según el Icefi, para 2022 la normalización de la trayectoria tributaria y del crecimiento económico, producirá primariamente que el nivel de la carga tributaria tienda a reducirse, como lo reflejan los presupuestos de Costa Rica, Guatemala, Honduras y Panamá, todos con menores niveles de ingresos tributarios respecto del PIB que los percibidos en 2021.

Los únicos países que muestran en 2022 valores presupuestados por encima de lo registrado en 2021, son El Salvador y Panamá, los que teóricamente obedecen a esfuerzos por reducir el incumplimiento tributario, sin embargo, con la información dada a conocer por las autoridades, dichos aumentos no pasan un análisis técnico riguroso, de allí que primariamente pueden considerarse como sobreestimación de cifras.

En materia de gasto, los países tenderán a la normalidad previa a la pandemia de covid-19, reflejada en la ejecución de 2019, lo que implica que los esfuerzos contra cíclicos por crear un impulso fiscal que coloque a los países en una trayectoria por encima de la dinámica potencial, pero sobre todo por cambiar radicalmente las condiciones socio productivas de los centroamericanos, han terminado.

Así, y con niveles regulares de ejecución presupuestaria, Costa Rica, Guatemala, Honduras y Nicaragua –incluso con una fuerte subestimación- debieran presentar niveles de gastos público al cierre de 2022 muy similares a los de 2019; en sentido contrario El Salvador aun refleja valores superiores de gasto planificado, sin embargo, la aparente sobreestimación de los ingresos públicos y la dificultad para obtener recursos frescos de endeudamiento, pueden limitar la ejecución de lo planificado; en Panamá, en la búsqueda primaria de ejecutar parcialmente los programas ofrecidos en el Plan del presidente Laurentino Cortizo, se espera un incremento del gasto público de alrededor de 1.3% del PIB respecto de 2019.

Atendiendo a las expectativas mencionadas, los niveles de déficit fiscal deberán tender a su normalización, en valores similares a los presentados en 2019 en la mayor parte de países, con la posible salvedad de Costa Rica que ante efectos pendientes de la reforma tributaria implementada en 2018-2019, pudiera encontrarse a niveles de lo reportado en 2016.   En consecuencia, los saldos de las obligaciones públicas retomarán su trayectoria creciente con velocidad moderada, con la excepción de Panamá.  

Así al final de 2022 se estima que Costa Rica reportará niveles de deuda del 72.2% del PIB; El Salvador por 86.8%; Guatemala 31.0%; Honduras 62.9% y Nicaragua 52.5%.    En Panamá, el rápido crecimiento del PIB de los últimos dos años, permitirá que la deuda siga disminuyendo ‒con la advertencia de que deben cumplir las expectativas recaudatorias‒ hasta ubicarse en 62.4% del PIB.

Para el Icefi, la recuperación de la normalidad fiscal en la región no debe ser vista como un punto de satisfacción para los gobernantes de los países centroamericanos, dado a que en gran parte de estos se esconden realidades socioeconómicas complejas que producen la expulsión sistemática de habitantes hacia otras regiones del mundo, en la búsqueda de mejores oportunidades.

Por ello, debieran servir de acicate para plantear escenarios de reestructuración fiscal, que contemple, entre otros aspectos, un tratamiento regional para los problemas fiscales,   el replanteamiento de los propósitos de los Estados, una revisión de la estructura tributaria,  y planes concretos y específicos para el combate a la evasión y elusión tributaria, el contrabando y los flujos ilícitos de capital, estableciendo un sistema sancionatorio más rígido y eficaz y una mejor evaluación del gasto público. También, se debieran considerar la mejora en el tratamiento a la informalidad en los países de la región, el fortalecimiento de las administraciones tributarias y de la moral tributaria de los contribuyentes.

Sobre este último particular, el Icefi considera que es urgente el fortalecimiento de la transparencia en la gestión pública y rendición de cuentas, atendiendo a los resultados más recientes del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional para 2021, que muestran una mejora en el ranking global de Costa Rica y Panamá con 3 y 6 posiciones respectivamente respecto de 2020, mientras que El Salvador, Guatemala,  y Nicaragua retrocedieron 11.1 y 5 puestos respectivamente, mientras que  Honduras conservó la misma posición otorgada en 2020, por lo que se intuye que los esfuerzos por crear aparatos públicos más transparentes y afines a la rendición de cuentas no han rendido los frutos esperados o simplemente no existen.  

Hitler Cigarruista
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Capital Financiero

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