Chile, buen país para jubilarse

Chile, buen país para jubilarse

Atrae a europeos y estadounidenses

View of Santiago de Chile with Los Andes mountain range in the back

¿Vas a hacer qué? ¿Dónde? Esa fue la reacción general de amigos y familiares cuando mi esposa Kristin y yo les dijimos que estábamos construyendo una casa en el sur de Chile.

Hoy en día, nuestra cabaña de madera roja se asienta en 1 hectáreas en las montañas de los Andes. Pasamos allí entre cuatro y seis meses por año. Cómo llegamos a este punto es una historia de buena suerte, trabajo duroy amigos que son dueños de una posada.

Antes de jubilarme en 2012, pasé 34 años trabajando para  Owens Corning, la fabricante de artículos para la construcción. Durante 18 de esos años, mi familia y yo vivimos fuera de Estados Unidos (EE.UU), mientras yo trabajaba para la firma en Arabia Saudita, Chile y México. Al jubilarme, Kristin y yo quisimos seguir viajando y viviendo parte del año fuera de EE.UU.

Chile era nuestro lugar favorito en el extranjero. Nos encanta su gente y su belleza natural. Nos hicimos amigos de una pareja que administraba una posada en Villarrica, al sur del país. Estos amigos tenían una lista de potenciales expatriados que estaban interesados en comprar tierras en la zona, y añadimos nuestros nombres a la lista.

En 2005, nuestros amigos se enteraron que había una propiedad en el mercado: Unas 600 hectáreas de selva virgen, aproximadamente a 8 kilómetros de la frontera con Argentina. En menos de 30 días, nueve familias de Canadá, Irlanda y EE.UU. unimos fuerzas para comprar una parte de ese fundo. Un pequeño trozo de Chile era ahora nuestro.

En los años transcurridos desde entonces, Kristin y yo hemos comenzado a crear una vida en nuestro hogar adoptivo. Los beneficios son numerosos: Impresionantes paisajes, actividades ilimitadas al aire libre, bajo costo de vida y un pueblo cercano cuyos residentes nos han recibido con brazos abiertos. Chile en su conjunto tiene una economía estable, un fuerte estado de derecho, índices de criminalidad bajos y poca corrupción para los estándares latinoamericanos.

Por supuesto, el lugar y nuestra forma de vida lejos de la civilización no es para cualquiera. El hospital más cercano está a casi dos horas en auto y en invierno la nieve cierra los caminos de la zona.

Aún así, Kristin y yo, que llevamos 41 años de casados y tenemos poco más de 60 años, disfrutamos de la aventura.

Normalmente llegamos en diciembre, el comienzo del verano en América del Sur, y nos quedamos hasta abril. (Entre mayo y noviembre vivimos en Albuquerque, Nuevo México). Volamos a Santiago, la capital del país, y de ahí manejamos cerca de nueve horas hasta Quililche, el nombre de nuestra propiedad. Elevación: Poco más de 1.000 metros. El clima es agradable durante la mayoría de los días que estamos aquí, con máximas de alrededor de 26 grados Celsius y mínimas de entre 4 y 10 grados, siempre con baja humedad y muy pocos insectos.   

Jon Kailey
Dow Jones

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