China alecciona a Estados Unidos

China alecciona a Estados Unidos

 

 

 

 

 

 

 

 

Marianela Palacios R.

mpalacios@capital.com.pa

Editora

 

Desde hace muchos años se viene hablando de que el siglo XXI será el siglo de China, que el gigante asiático terminaría desplazando a la primera potencia del mundo, incluso en términos políticos, si las tendencias económicas se mantienen como van. Pero eran relativamente pocos los que se habían atrevido a afirmar que tal eventualidad podría darse en la primera mitad del siglo.

Es que, aunque la economía de Estados Unidos (EE.UU.) está atravesando una de las peores crisis de su historia y muchos anticipan que estamos ante la reconfiguración del sistema monetario y financiero mundial, ese país sigue teniendo factores de poder incontrovertibles.

Y no hablo sólo de la fortaleza de sus universidades y de la capacidad que tienen para atraer a los mejores cerebros del planeta, sino también de la fuerza del Pentágono y su poderío militar, de Hollywood y su influencia cultural, de Silicon Valley y sus capacidades de innovación, y hasta del dólar, que en medio de tanto descalabro sigue siendo la moneda en la que buscan refugio la mayoría de los inversionistas.

Sin embargo, parece que los chinos están contando con que ese desplazamiento vendrá más temprano que tarde. De hecho, ya hasta se atraven a dar lecciones de economía a Washington.

La semana pasada, el presidente del Banco de China, Xiao Gang, publicó en el China Daily su carta de recomendaciones y sugirió a Estados Unidos contenerse de lanzar una tercera ronda de expansión cuantitativa y de endurecer su política monetaria para aumentar la confianza mundial en el dólar.

El funcionario también se atrevió a decirle a los estadounidenses que deberían resolver sus problemas estructurales y alejarse de un modelo económico basado en el consumo excesivo, para impulsar el ahorro y depender menos del gasto gubernamental. El inicio de una tercera fase de expansión cuantitativa podría impulsar los mercados financieros y de las materias primas por un corto espacio de tiempo, pero provocaría nuevas burbujas de activos y avivaría aún más las expectativas de inflación, lo que creará problemas en la propia economía de EE.UU.  y en la de los países emergentes, escribió.

Además, destacó que es hora de que los países desarrollados y los emergentes normalicen las políticas monetarias que fueron adoptadas en respuesta a la crisis financiera.

Para ser sinceros, eso no suena tan descabellado después de todo.

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