China devalúa el yuan

China devalúa el yuan

Una fuerte variación mejoraría la competitividad de las exportaciones chinas

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En los últimos dos días, el CNY (yuan) se ha devaluado un 3%, aproximadamente. Comparado con monedas de otros mercados emergentes, eso no es algo extraordinario. Pero en el caso de China, vimos los dos movimientos diarios más importantes desde 1994, después de que el Banco Central de China (PBoC, por sus siglas in inglés) estableciera un nuevo mecanismo para la fijación del tipo de cambio, con el objetivo de incorporar las fuerzas del mercado para su determinación.

Entre los factores que el PBoC tendrá en cuenta a partir de ahora, se incluyen las condiciones de oferta y demanda del yuan, la evolución de las principales divisas internacionales (no solo el dólar), y el tipo de cambio al cierre de mercado de la divisa China.

¿Internacionalizar o devaluar?

En relación al motivo del movimiento, dos son las principales hipótesis. La primera, y versión oficial del gobierno chino, que argumenta que la devaluación no es un objetivo,  sino la consecuencia de internacionalizar el yuan y convertirlo en una divisa mundial, gracias a un nuevo sistema de fijación del tipo de cambio más flexible y libre.

En concreto, una de las metas del gobierno chino es la inclusión del yuan  en la cesta de monedas del Fondo Monetario internacional (FMI) (actualmente compuesta por el dólar, el euro, la libra esterlina y el yen)

La otra de las hipótesis explica que el verdadero objetivo del gobierno es la devaluación de su moneda, para impulsar la economía y exportaciones del gigante asiático. De esta manera, la internacionalización de la moneda sería simplemente una coartada.

Una devaluación agresiva tendría consecuencias negativas para China, los efectos económicos de la devaluación actual no deberían ser importantes. De hecho, a pesar de que para el yuan estos movimientos diarios sean, en términos históricos, muy importantes, no hay que olvidar que en los últimos 12 meses, el yuan  se ha apreciado un 13% frente a la cesta de monedas de sus socios comerciales.

La devaluación del 3% podría suavizar el efecto negativo de la reciente fortaleza del yuan sobre las exportaciones y ayudaría a impulsar la inflación, actualmente en niveles muy bajos. Sin embargo, en caso de que estemos ante el principio de una devaluación del yuan más agresiva, las consecuencias serían muy significativas.

Una fuerte variación del valor del yuan mejoraría la competitividad de las exportaciones chinas, afectando el orden del comercio internacional. Además, como principal comprador de las materias primas del mundo, la caída del yuan presionaría a la baja los precios de las mismas, ya que se negocian en dólar.

Por otro lado, una devaluación significativa también tendría consecuencias negativas para China. La caída del yuan  aumentaría la carga de la deuda en dólares de las empresas chinas, que desde el 2008 se ha multiplicado por seis.

Además, aumentaría la incertidumbre sobre la evolución del yuan, cuya estabilidad ha sido uno de los factores que han contribuido al crecimiento económico y robustez financiera del país.

En el apartado psicológico, si los mercados interpretan que la devaluación del yuan es un movimiento a la desesperada del gobierno chino para impulsar una economía mucho más debilitada de lo que inicialmente sospechan los mercados, se potenciarían los efectos negativos sobre las materias primas, los emergentes y los activos con exposición a China, a la vez que podría congelar el apetito por los activos de riesgo en general.

Todavía es pronto para saber en cuál de los escenarios nos encontramos (devaluación suave o agresiva), por lo que tendremos que estar muy atentos a los próximos movimientos del PBoC, ya que la información que ha dado la autoridad monetaria es confusa. Si el yuan se estabiliza, es probable que los activos de riesgos reboten con fuerza. Pero si la devaluación del yuan termina siendo mucho más sustancial, la afectación podría ser mucho más grave. 

Pascal Rohner, CFA
Director Inversión Panamá
prohner@pim-sa.com

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